Monday, August 26, 2013

Lo cómico de la muerte


Hace un par de meses me llamaron para participar en un video de sordo-mudos. La idea es que me iban a enseñar el idioma y yo iba a dar un mensaje con mis manos. Cosa que me gustó, yo hablo demasiado con las manos de todas maneras. El nombre de la productora que me llamó se perdió en la agenda y en la memoria hasta que un día volvió a sonar el teléfono. “Mira, que si puedes venir a grabar el video… ¡Excelente! … No vale, encantada yo… qué chévere… sí mira, es en la Iglesia de Manzanares, ¿sabes? Ok, atrás hay unos nichos fúnebres. Ahí nos vemos… ¡Bye!”

Una cosa es echármelas más que el traductor sordomudo en la edición meridiana del noticiero Venevisión. Otra muy distinta es jugar a la Ouija.

Pues yo me fui al cementerio. Igual iba a ser buen cuento pasara lo que pasara. Ahí me esperaban cuatro muchachos con unos Torontos, una Coca Cola de lata con un vaso de hielo y una caja de Astor Azul. Claramente me compraron. Nadie me había recibido tan alfombra roja como ellos y me pareció un detallazo. Hasta que les pregunté por qué habían escogido una locación tan fantasmagórica para mandar un mensaje institucional a nuestros amigos sordo-mudos.

Menos mal no eran ciegos porque su cara fue un poema.

Resulta que yo me había equivocado y también le había dicho que sí a ayudar a una chama en su tesis sobre como los venezolanos percibimos la muerte. Ella quería mi opinión sobre si el venezolano le encuentra humor a la muerte o si todo le parece una tragedia. Como más lógica la locación entonces.

Dar una entrevista en un cementerio no es cosa fácil. Mientras los muchachos cuadraban su cámara, micrófono y anime para cuadrar la luz yo leía los nombres de las personas que descansan ahí. Así se ha debido sentir Mulan en el templo de sus antepasados, pensé.

Para distraerme me puse a leer los nombres y fechas en los nichos. Como en todo cementerio, había jóvenes y había viejos. ¿Le encontrarían ellos algo de humor a su propia muerte? No lo sé. Jamás me he muerto, pues. Pero aunque intenté ser serio en todo momento, dado el respeto del lugar, espero que por lo menos se hayan reído con algunos de los cuentos que eché sobre como yo veo la muerte. Porque espero que cuando sus familiares los visiten, no solo le digan cuánto los echan de menos, sino que les echen un cuento cómico.

Es que es la pura verdad, para mí los venezolanos lloran a sus muertos pero una vez que se comprende la tragedia (que pueden ser días o años), siempre se habla de ellos como si estuvieran aquí con nosotros. El venezolano no se ríe de la muerte (sacrilegio), pero si encuentra algo del muerto que tarde o temprano lo hace sonreír. Por alguna razón, la muerte se equipara a las fotos una vez que la misma se revela. De todo lo horroroso, siempre te quedas con lo mejor para el recuerdo.

Me viene a la mente mi abuelo Branger por ejemplo. Él decía que una botella de vino no se podía dejar por la mitad porque era un insulto para los que extirparon las uvas. ¡Había que tomársela integra! Mi abuelo debe tener más de quince años que se fue al bar en el Cielo y cada vez que yo abro una botella de vino no me acuerdo de su cáncer, me acuerdo de su frase que me hace sonreír.

Uno de los días más bonitos que yo he pasado con mi familia Aguerrevere fue el día que se fue Viejo, mi otro abuelo. Fuimos al cementerio, lloraron los que querían llorar (los Aguerrevere no lloran a mares ni ríen a carcajadas, es una tragedia) y después nos fuimos todos a una casa a almorzar y a descorchar botellas. Cada quien echó cuentos cómicos sobre él y sin duda así ha quedado siempre. Un echador de vaina que cumplía los 27 de noviembre.  De la fecha de su muerte borré el número y el mes de mi cabeza. Solo recuerdo que ese día tuve un almuerzo espectacular con mi gente.

Me gustó el ejercicio de colaborar con esta tesis porque, además de unos Torontos, me hizo ver frente a esos nichos cubiertos de flores que ahí está la gente cuyo chance para un cuento cómico se les venció. Una vez que te vas todo depende de los demás. Ese es el humor detrás de la muerte entonces. Vive tu vida como para que alguien eche un cuento cómico sobre ti cuando ya no estés. ¿Cuál es ese cuento? Eso no es problema tuyo, ya tú te despachaste. Que lo escojan los demás. Por eso hay que cerciorarse de dejar un buen menú. Y Torontos, pues. Solo porque los Torontos son lo máximo.

Wednesday, August 21, 2013

Mi Año en Fotos Tipo Los Brackets de la Mona Lisa


 
Repasar todo un año de vida es fácil si escojo las fotos que son. Esas donde salgo inmaculado, apropiado y correcto. Por ejemplo, la foto de arriba es, en mi opinión, la mejor foto que me han tomado en mi vida. Esa es el tipo de foto que pegaría en un corcho o en un álbum si no fuera por la flojera de tener que imprimirla. Mi vida como la soñé, pues. La que le contaría a mis hijos si yo fuera Ted Moesby en How I Met Your Mother.

Después están las fotos del behind the scenes. Esas que me dicen que mi año no fue tan bueno como lo fue chistoso. Las que me recuerdan que hubo momentos malos los cuales hoy no parecen tan importantes. Creo que esas son las que valen la pena conservar.

Darme cuenta que esas son las fotos memorables es pensar en la Mona Lisa. Cuando un grupo se toma una foto inmediatamente sale alguien a decir: “ay, pa ve como quedé. No, no toma otra”. La Mona Lisa no tuvo un momento así. Ella murió inmortalizada con una sonrisa que le esconde unos brackets de ortodoncia. No pudo hacer nada porque tampoco es que Leonardo le iba a decir: “ah si mi reina, cambia de pose que yo te vuelvo a pintar en cinco minutos”. Ese es mi punto. Mona Lisa es la mártir de las malas fotos. 

Feliz Cumpleaños número 34 para mi. Por eso y en mi honor (y el de la Mona Lisa), estos son mis Momentos Brackets de Mis 33 Años. Los buenos, los malos y los que no cambiará por nada.

Encontré a mi Doppelganger y resultó ser mujer. 
Fui jurado en el Miss Venezuela y salí en cámara como niño de primer grado saludando a su mamá.

Me cosí un paraguas de Farmatodo para hacerme un disfraz de vampiro.
Le escribí muchos monólogos a la loca de la izquierda y de éste es el que más orgulloso me siento.
When I wanted to be a dumbass, I went for it. 
Le compré una HUGE ASS PIÑATA a mi sobrina de un Frosty inseguroy tuve el mejor día de mi vida.  

No escatimé en tomarle fotos niches a Alejandro mi hermano donde pude porque a él le dan pena.

Fui a una boda Sambil. Best. Wedding. Ever.

Comencé a escribir mi segundo libro y terminé... creo. 

 
Vi los Oscar como se merecen: con reglas y gente que se lo toma en serio. 
Cuidé de Nina mi editora en todo momento cause she's my Whitney and I'm her Kevin Costner. 

Estuve al lado de la persona que tomó esta foto de Capriles... Me asusté con la euforia que causa Capríles.

Me vi en una página completa de un periódico y pensé que él a veces me agota.

Lloré como un idiota porque ya uno se cansa de no pegar ni el ganador de American Idol.

 
Rumbeé metido en una burbuja... o unas lolas PIP... todavía no lo descifro.
Toqué la campana que está en el mirador en la Cota Mil porque me provocó... Es lo más revolucionario que he hecho en 14 años.

Me fui de viaje por el Mediterráneo con una gente que no conozco y tuve el mejor viaje de mi vida.

Conocí por fin a la persona que quiero ser cuando sea grande.  

Fui todos los lunes a la radio a echar cuentos con la única persona que dice las cosas comos son.  

Me tomaron una foto justo en el momento en que me burlaba de esta falda en su cara. La foto salió en la revista.
 

Tuesday, August 20, 2013

Si me vas a escribir “Pásala Chévere” por mi cumpleaños, bórrame del Facebook


Mañana cumplo años de vida. Normalmente haría Something Special pero la masa está para Nothing Special.  La verdad es que así tiene que ser. 34 años no son especiales porque eso significa que sobreviví a Jesús. De aquí en adelante nadie es súper estrella.

Pensando en qué regalarme (nota: los solteros se regalan a si mismos, es lo máximo porque no hay devoluciones) decidí que lo mejor del mundo sería simplificarme la vida. Pero ¿cuál regalo dice exactamente: ‘¡Felicidades Te Simplificaste!’? Un regalo resuelve-la-vida-siete-potencias es más difícil que pensar en algo para una anoréxica en recuperación. No es muy educado darle una camisa que diga: “¡Felicidades Estás Más Gorda!” Aunque obviamente es el regalo ideal.

Primero pensé en comprarme un motorizado. Alguien que me busque cheques, me saque CADIVI, lleve mis facturas y atienda esas llamadas desconocidas en las que me le quedo viendo el celular sin saber qué hacer. Básicamente alguien que sea yo de lunes a viernes. Después lo llamo en las noches para ver cómo me fue. Yo me puedo encargar de mis fines de semana.

Después pensé en renunciar a mi vida. Punto. Firmarme un cheque de liquidación y chao pescao. No es un suicidio, es un “sí mira… me temo que no vamos a poder continuar con tus servicios”. ¿Y qué hice yo para que me despidiera? Ni idea, pero me boté sin explicación. Eso me da tres opciones: demandarme, alcoholizarme o irme al camino de Santiago a encontrarme. Todas me parecen que son puntos de partida para una historia sensacional.

Luego pensé en botar el celular, en perder la paciencia, en besar a todo el mundo, y en no verme la barriga. Se me ocurrió olvidarme del Twitter, decirle adiós al Internet, botar los cojines de mi cama porque esos cojines son como tener ahí a una mamá, y a no fijarme más nunca en la hora porque la hora la hago yo y no el pendejo que dice: “vamos a esperar unos minutos para que lleguen los demás”.

Finalmente caí en Facebook. Hoy me puse a escribirle un mensaje de felicitaciones a una amiga que cumple años. Algo tipo “Happy Birthday, pásala chévere”. Luego ví que todos los demás habían puesto lo mismo. “Pásala chévere…” ¿Qué es chévere para ti?, me pregunté. Ahí me cayó la locha. ¿Qué nivel de flojera nos puede dar a todos en esta vida que tenemos 1750 amigos en Facebook y ni siquiera tenemos el tiempo, la disposición o la necesidad de escribirle a un “amigo” exactamente cómo queremos que celebre el aniversario del día en que se le ocurrió que ya no quería actuar en la obra Un Jacuzzi Llamado Placenta?

Yo cumplo años mañana y mi mayor regalo para simplificarme la vida es que la gente que me vaya a escribir “Feliz cumpleaños, pásala chévere” me borre de Facebook. Punto. Nada malo contra ellos, si son amigos míos ahí es porque o me emborraché con ellos en algún momento de mi vida o es mi abuela (quien ahora que lo pienso también he tomado con ella). En algún momento los quise, los quiero o los querré más (esto porque hay dos que tres que agregué porque son gente que está buenísima y uno nunca sabe).

Pero la vida va y viene y cuando se cumple una edad que solamente es especial porque se sobrevivió a Cristo es mejor tener de cerca a la gente insoportable que verdaderamente te va decir cómo deberías pasar tu día. Porque ellos son así: gente mandona, metiche, no-puedo-concebir-que-tú-no-vayas-a-hacer-nada-en-tu-día. Yo quiero estar con gente que me escribe: “¿Pásala chévere? Mijo, usted se va pa’ Yesterdays Boleros del Ayer conmigo pues por fin le va a confesar al mundo que no es que no baila salsa porque anda echando un cuento en la barra, es que no baila salsa porque nunca se empeñó en aprender”.

Ese es el tipo de gente que yo necesito en mi vida el día de mi cumpleaños. Por eso, si me vas a escribir en mi muro de Facebook para felicitarme con un “pásala chévere”, te pido que me borres como regalo. Te lo juro que te querré más. No me molestaré, ni hablaré mal de ti, solo te agradeceré por contribuir a mi simplifación. Yo prefiero pedir vidas en las palabras que vidas en Candy Crush y punto. Prefiero contestar cinco buenos mensajes de cumpleaños que darle Likes a seiscientos “pásala chéveres”. Todo sea por la simplificación en la vida, todo sea por la felicidad.

Eso es todo. Pásenla chévere.

Toto, age 33.-

Tuesday, August 6, 2013

A Menos Que Seas Máxima de Holanda No Te Dejes Decir Mi Reina



“Dale, dale, dale mamita, párelo ahí. Ajá, bella tú, bella el carro mi amor. Bien cuidadito ahí pa’ ti mi reina”. Esto es el saludo estándar de cualquier parquero que se respete en este país cuando una mujer le pregunta: “Amiguito, ¿dónde crees que me pueda parar?” Estoy convencido que si Manuel Carreño el del manual de etiqueta regresa a vivir en estos tiempos y entra a un estacionamiento le da una embolia.

Todos somos culpables. Un mesonero es un “amigo”, una cajera es “mi reina”, la secretaria es “mi vida” y el que te saca unos papeles a tiempos siempre se le dice “ay mi corazón, eres un sol”. Todos los días nos vemos envueltos en una conchupancia de nombres afectivos porque el venezolano confunde la camaradería con la gentileza. Así se hable seriamente con una persona mayor por teléfono y se la trate de usted, en cinco minutos se trancará con un buen uso del “gracias mi amor,  te paso los datos a tu cuenta ahora cuando pueda”.

Me disculpo si ofendo, pero siento que las mujeres tienen cierta dosis de responsabilidad en esto. No he conocido a la primera que no arme una trifulca porque sean llamadas “señoras” cuando se sienten “señoritas”. Les da asco, rabia, impotencia, nauseas, sentirse mayores de los que son. Un simple “señora” a una que es “señorita” es suficiente como para salir con las tablas en la cabeza. Como yo lo veo, señorita es una chica de dieciséis. De veintiocho, vamos que ya están como grandecitas. De treinta y dos en adelante, jeva supéralo.

La verdad es que ser llamada “señora” debería ser considerado una bendición. Cuando les digan “señora”, he ahí un hombre respetuoso y bien educado por su madre quien le enseñó a abrirle las puertas a las damas. Pero como ese señor es regañado por llamar a lo obvio por lo correcto, lo que piensa a la larga es que es más fácil decirles “pase mi reina”. A fin de cuentas las reinas consentidas no chistan. Y he ahí el meollo del asunto. Nos pasamos la vida quejándonos que la caballerosidad se perdió cuando fueron las mujeres mismas las que la mandaron a freír monos porque “antes muerta, que señora”.

Pero entonces, si las mujeres se niegan a llamarse señoras y al hombre no le importa que le digan mi rey, ¿hacia dónde vamos como sociedad? Tenemos una cultura que cree que la prestación de un servicio va a ser más amable y ágil si se utilizan términos de cariño cuando la realidad prueba todo lo contrario. Un restaurante puede ser reconocido gastronómicamente como uno de los mejores pero si una mesonera le dice a una cliente “chico, ¿qué vas a ordenar?” baja inmediatamente de categoría el local. Eso no sucede en Colombia o en Panamá donde el servicio está más valorado que los platillos porque la exigencia de respeto se valora y no se traiciona con falsos “miamorismos”.

Creo que el compromiso por cambiar esta práctica comienza por nosotros mismos. Cada “mi vida” debe ser respondida cortésmente con un “disculpe, yo no soy vida de usted. Por favor llámeme señor o señora”. Suena antipático pero a la larga se verán los beneficios. La recepcionista de la oficina sabrá, el cajero de su banco de confianza también, el mesonero del club, el tintorero, la peluquera, el frutero, la enfermera y pare de contar. Son pequeños efectos multiplicadores que nos brindarán una cultura de mayor respeto, tolerancia y educación. Porque para reinas, Máxima de Holanda. Para señores y señoras, nosotros. Como siempre ha debido ser.-
Revista Etiqueta - Junio.

Monday, August 5, 2013

Nicolás Maduro Que Estás Por Los Cielos


No le llega ni a los talones a las millas aéreas alcanzadas por el Comandante Supremo. A fin de cuentas en solo nueve años –ni siquiera en catorce- Hugo Chávez ya le había tumbado al puesto a Juan Pablo II como el mandatario que más viajes había realizado al exterior. Para cuando falleció, Chávez había tocado suelo en tierras foráneas 294 veces, superando las 206 que pisó el Sumo Pontífice… en 26 años. A Nicolás Maduro le faltan los años pero como va su trayectoria de viajes, seguramente le hará el pique a su Pajaritus Predilectum.

Solo en los primeros 80 días de su gobierno, el Presidente Maduro se ausentó 15 días del país, lo cual supone el 26.5% de su mandato. Considerando que ha viajado de Buenos Aires a Minsk y de Roma a Managua, no vale la pena hacer una adaptación de la película Alrededor del Mundo en 80 Días. Nicolás y su comitiva, incluida Todo Terreno Cilia, son la película. La ironía es que el actor original Mario Moreno “Cantinflas”, se habría reído al saber que Maduro asistió al Foro de Países Exportadores de Gas en Moscú. Venezuela, por ahora, no exporta gas.

El problema del socialismo del Siglo XXI – ¿existe tal termino en el gobierno  madurista?- es que cree terriblemente importante en la venta del folleto “Aquí se construye Patria” en el exterior. No importa que haya una crisis universitaria, cifras mensuales de cadáveres superiores a los 400 tan solo en la capital, una impugnación electoral todavía discutible, y falta de papel toilette. La Rampa 4 en Maiquetía ya no es una pista de vuelo, es la nueva dirección presidencial.

Según el diputado Carlos Berrizbeita, en junio Nicolás Maduro ya había gastado los viáticos presupuestados para el año 2013. Tan solo en su primer viaje oficial por Argentina, Brasil y Uruguay, el autodenominado “presidente obrero” y su comitiva consumieron 300 cupos CADIVI ¿Hará Maduro sus propias carpetas como el resto de los venezolanos? Cuesta creerlo. Ya está anunciada para septiembre su visita oficial a la República Popular China. Xi Jinping podrá viajar en Air China pero el de Venezuela vuela en línea privada. Nicolás es un presidente obrero, sí. Pero ante todo chic.

Las cifras alarman, sobre todo en el Tour de Quince Años que se lanzó la comitiva presidencial por Europa. Antes de pasar por Portugal y Francia, Maduro recogió el premio que le otorgó la FAO a Venezuela por progresos en la erradicación del hambre (la FAO claramente no hace mercado en tierras criollas). Luego se reunió veinte minutos con el Papa Francisco I en el Vaticano donde salió con la bendición. ¿Cuánto le costó a Venezuela esa gira bendita? $1.513.500. Como están las cosas en el país, Nicolás Maduro debería aprender a usar Skype. O  seguir con su Twitter. El Papa también tiene Twitter. Cuesta $0.

Según declaraciones del diputado Berrizbeita con solo ese viaje, se hubieran podido construir en el país 64 viviendas de 75 metros cuadrados, 34 canchas deportivas, 11 plantas eléctricas, 6 ambulatorios totalmente equipados y 5 escuelas básicas. Esto no es socialismo entonces, esto es un gobierno a lo Barbie Azafata.

Cruzando dedos algún beneficio tangible habrá para la Nación con los viajes presidenciales. Pero solo decimos esto: la mayor critica a Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno fue implementar medidas económicas en medio de un caos poblacional el cual no vio con beneplácito que el mandatario viajase por medio mundo. Ya no está el militar que se montaba en tanquetas para darle la bienvenida al mandatario viajero que regresaba de Suiza esa madrugada del 4 de febrero. Pero sí anda un pueblo arrecho y un Presidente que no se amarra los pantalones tanto como se abrocha el cinturón.  

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...