Monday, December 8, 2014

Carta de Toto Aguerrevere al Niño Jesús (2014)

 
 
Querido Niño Jesús o en su defecto San Nicolás o quien quiera que reciba estas misivas… Querido pasante en el Polo Norte:

Buenas. No te he escrito desde esa traumática conversación que tuve con mis papás a los nueve años cuando me enteré cómo es el merecumbé contigo. No te voy a mentir, me dolió bastante, pero lo superé cuando descubrí las tarjetas de crédito.

Ahora te contacto porque veo mi cuenta bancaria y el dólar paralelo y me doy cuenta de que estoy en la carraplana. Por lo tanto, solo me queda pedir deseos, porque esos no cuestan plata. Si pudiera, lanzaría una moneda a un pozo, pero la última vez que yo estuve frente a un pozo fue en una finca y qué fastidio manejar hasta allá. Así que tú eres mi segunda mejor opción.

(Aquí iba un párrafo sobre cómo he sido un hombre bueno este año, pero vamos a estar claros, eso no sucedió. Por lo tanto si este año me quieres traer carbón, adelante. Me provoca hacer una parrilla y si tú pones el carbón, eso en la vida adulta no se llama castigo. Eso es un amigo).

Quisiera pedirte encarecidamente que me traigas un porro de marihuana y unos lentes 3D. Sí, leíste bien. No soy gran fan de las drogas, pero el Presidente de mi país se encadena bastante por radio y televisión. Para que tengas una idea, desde el 2013 se ha encadenado por más de 332 horas. Estamos hablando de un promedio de 34 minutos diarios de insultos y amenazas de atentados magnicidas sin fundamento. Como los cigarros van a subir en un 70%, la caña está carísima y el Valium no se consigue, pues considero que una experiencia alucinógena en tercera dimensión es la mejor solución.

Entiendo que eres el Niño Jesús y eso de conseguirte un traficante en el Polo Norte puede ir en contra de las políticas de empleo de San Nicolás. Si es muy difícil, de repente me podrías traer en cambio una venda. Verás, tengo tiempo pensando que la venda que usa la Dama de la Justicia del Poder Judicial está vencida, y creo que esa doña anda discriminando los casos. Tanto, que a veces pienso que no usa una venda sino unos lentes Prada.

¿Cómo es posible que en nueve años el Tribunal Supremo de Justicia no haya dictado ni una sola sentencia en contra del Gobierno? ¡Ni una Niño Jesús! Y yo vivo en un país donde las niñeras oficialistas viajan armadas, las colitas de PDVSA volvieron descaradamente y Leopoldo López no sale libre ni que venga Ban Ki-moon a tomarse un selfie con la jueza Susana Barreiros. Tú me dirás si esa doña no necesita urgente una venda de lona forrada en terciopelo.

Me encantaría también una franela que dijera: “Vamos a mantener el dólar a 6,30 pa’ todo el año”. Creo que es uno de los mejores chistes que hizo Nicolás Maduro en el 2014. Otra franela que me gustaría tener es una que diga: “Usted está desinformado”. La Fiscal General Luisa Ortega Díaz gozó una pelota usando esa frase todo este año y de repente yo así gozo algo también. Si te emocionas, también me puedes mandar una que diga: “Venezuela está como José Gregorio, a la espera de un milagro”. Así por lo menos contribuyo con la causa de su beatificación.

Estos son todos mis deseos, querido Niño Jesús. Te iba a pedir inclusión, seguridad y prosperidad en Venezuela, pero creo que es más fácil que me consigas el porro, la venda y mis franelas. No tengo arbolito de Navidad porque me parecieron carísimos pero me lo puedes dejar debajo del árbol del edificio que puso el conserje. Notarás que ese pino no tiene bolas, pues como me dijo el conserje: “Aquí las únicas bolas que valen la pena son las de María Corina Machado”. Eso me gustó. Si puedes traerme una franela con ese mensaje para regalárselo a él sería una nota.

Atentamente y deseándote una Feliz Navidad (y cumpleaños),

Toto. Edad, 35.

P.D. Dile a San Nicolás que ponerle un plato con galletas y leche va a ser complicado este año. Si él quiere leche lo invito a que haga la cola del supermercado conmigo.

Friday, November 21, 2014

Eso Será Para Enero

 
Esta mañana llamo a mi dentista. Hace seis meses cuadré una cita para revisarme los dientes y aunque sé que me toca en noviembre, ignoro la fecha. “Ah, tu cita fue el martes. Te llamamos pero tú no atendiste”, me dice la recepcionista. Le pregunto si me puede decir el número que marcó y me da un teléfono celular equivocado. Con razón no atendí.

Como perdí mi fecha pero igual quiero hacerme una limpieza de dientes, le digo para anotarme en una nueva cita. La recepcionista me dice: “Uy amigo, eso será para enero. La Doctora está full y se va de viaje en diciembre”. Le pregunto si me puede poner con otro dentista y me dice que no porque los odontólogos se ponen furiosos cuando los pacientes son remitidos a otra persona. Como si eso fuera problema mío. Necesito hacerme una miserable limpieza de boca y ahora no puedo por celos.

Eso me lleva a preguntarme: ¿estoy yendo al dentista o a un episodio fallido de The Real Housewives of Orange County?

Con una promesa de “te llamaremos” cuelgo el teléfono y me pongo a pensar, ¿qué pasa con diciembre que todos bajamos la reja del negocio desde tan temprano? En Venezuela nadie trabajó por cinco meses debido a las protestas. ¿Realmente nos podemos dar el lujo de no trabajar por un mes más? Yo también me voy de viaje así que la respuesta debe ser afirmativa, pero ¿por qué desde mediados de octubre –cuando ya le dan con todo a la gaita en la radio- te lanzan un rechazo rotundo al 2014?

Me pasa con mi libro. La expectativa era volver a lanzar Cuentos de Sobremesa y La Hora Loca para diciembre, pues la gente lo sigue pidiendo. Ahí se rieron en mi cara. “Toto, el calendario de PDVSA sale en enero”, me dijo la imprenta. "Créeme que tu libro con suerte será para febrero”. Sí, me he debido poner las pilas antes, pero no hice nada distinto que en años anteriores. Llamé en la misma fecha en la cual suelo llamar para imprimir. Nadie atendió salvo para reírse. 

“Bueno, háganme un presupuesto para entregarle las artes en diciembre y ser el primero en imprimir”, es mi súplica. Ahí nadie atiende. Los precios subirán en enero por lo cual nadie en su sano juicio me va a cotizar con un presupuesto que en el 2015 probablemente será más de la mitad de lo que cuesta hacerlo ahora. No ocurre con mis propios servicios. “Necesito una traducción”. Bien, te la hago. “La necesito en media hora porque estoy saliendo al aeropuerto y no vuelvo sino hasta enero”. Ah tú si eres chévere.

Con esto no digo que todos deberíamos tener un descanso en diciembre. Nos merecemos unas vacaciones, mucho más en un año que si bien no fue electoral, ha sido político hasta la médula. Pero como están las cosas, donde no hay materiales y todo está cada vez más caro imagino que el 2015 nos lanzará un “uy eso será para el 2016” en marzo. Y yo, mi boca, y mis libros quedarán como aquella canción que decía “fumando espero”.-

Tuesday, October 21, 2014

Malas Juntas (Entre Vecinos)

Este domingo pasado Mariela Celis fue invitada por la Revista Estampas de El Universal para fungir como editora invitada. En una fiesta conversamos y se le ocurrió que yo sería genial para escribir la minuta de una junta de condominio. Yo nunca he vivido en un edificio así que éste fue mi intento el cual comparto.
 
Minuta de la Asamblea de la Junta de Condominio del edificio de Mariela, las Residencias Quimbombó.

Estimados vecinos de Residencias Quimbombó:

La presente es la minuta de la asamblea de la junta de condominio que se celebró anoche en el salón de fiestas del edificio. Si bien hubo suficiente quórum, se les recuerda a los vecinos que es un deber la asistencia de TODOS. No quiero mencionar nombres pero es contigo el del Twingo azul que siempre me tranca en el estacionamiento. Todos sabemos que anoche llegaste temprano porque oímos el tubo de escape ese que no has terminado de arreglar desde que el Costa Concordia se fue de jeta. Pero bueh…
 
A continuación mis notas:

Punto 1: Como acordado en la agenda, se procedió a una disculpa pública con apretón de manos del vecino del 5-A y el del 5-C luego de la lanzada de sillas en la última asamblea cuando se discutió el tema del presupuesto anual. Aun tienen prohibido estar juntos en las áreas comunes del edificio por temor a daños a la infraestructura, pero por lo menos hicieron las paces y ya la pobre doña Maigualida del 5-B no estará tipo malla de tenis con la insultadera entre balcón y balcón.

Punto 2: Acto seguido, la Presidenta de la Junta de Condominio, señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca, vecina del apartamento 3-B hizo un resumen detallado de las mejoras al inmueble durante el primer mes de su gestión: arreglo de jardinería con inclusión de esculturas de garzas blancas talladas en madera, compra de felpudo con la palabra “Bienvenidos a Nuestro Hogar” para la entrada del edificio, y pintura de la fachada de la caseta de vigilancia en rosa pálido con apliques dorados.

Punto 3: El señor Ramón Barreto, vecino del apartamento 10-A, propuso una votación formal para despedir a la Presidenta de la Junta de Condominio por cursi. Moción aprobada. Votación unánime. La señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca se retiró de la asamblea amenazando con que se iba a llevar las garzas del jardín a su casa. (Aplausos).

Punto 4: Se procedió entonces a la nominación de candidatos para ocupar la dirección de la Junta por el resto del año. Se postularon el señor Ramón Barreto, anteriormente identificado, y el vecino ese del 2-B que nadie sabe cómo se llama pero que es más metiche que suegra en cocina de nuera. La votación quedó 20-1 resultando electo el señor Barreto. El vecino metiche se retiró de la reunión gritando: “¡Bien bonito, pues! Ahora resulta que yo vivo con el CNE”. A título personal, discrepo del señor del 2-B. Si aquí viviera el CNE la tendencia hubiera sido 20-0.

Punto 5: El recién designado presidente propuso tocar el tema del bajante de  la basura en Residencias Quimbombó el cual ha venido causando molestias. Ahí nos recordó a los vecinos que las normas del edificio dictan que toda basura debe estar metida en bolsas plásticas selladas y que por basura no quiere decir lanzar un microondas dañado, un afiche en cartón piedra tamaño natural de Henrique Capriles y cien botellas de vidrio una tras de otra. Comprendemos que la situación nacional fomenta el alcoholismo, pero se le recuerda al PH-A que el reciclaje también es una opción.

Punto 6: En consonancia con el tema de los escombros, la señora Yhajaira Ortiz del 7-C pidió someter a votación la prohibición de sacudir alfombras por las ventanas, así como colocar ropa y toallas en éstas. Solicitó se dejara acotado en la minuta que: “Mi marido y yo no tenemos por qué estar viéndole las pantaletas ajenas a nadie… ¿me oíste 7-B?”

Acto seguido, Tiffany Mijares, inquilina del 7-B, levantó la mano y exigió su derecho a réplica, afirmando lo siguiente: “Se le aclara a la señora Yhajaira que mis pantaletas son de encaje y que yo sepa su maridito jamás se ha quejado. Además, aquí nadie le recriminó a ella cuando decidió aprovechar las guarimbas para botar la poceta de su baño en frente del edificio que, por cierto, todavía sigue ahí, así que no me vengan con cuentos sobres mis intimideces [sic.]”.

El recién designado presidente decidió someter el tema a votación. Moción aprobada. De ahora en adelante Residencias Quimbombó es una zona libre de pantaletas y de pocetas olvidadas.

Punto 7: A continuación se abordó el tema del parque infantil. Se les recordó a los vecinos que las normas dictaminan que todo niño menor de doce años debe estar acompañado por un representante, sin excepciones. La señora Gutiérrez del 8-D pidió la palabra y dijo que ella no tenía la culpa de que el aceite, la leche y la harina llegaran al mercado a deshoras y que ni loca se iba a llevar a su muchachito a hacer esa cola. A todo el mundo le pareció un buen punto. Aprobada la moción. De ahora en adelante un niño solo en el parque infantil significa que llegó el aceite y que los vecinos debemos correr cuanto antes al mercado.

Punto 8: En agenda también estuvo el sempiterno temita de recordarle al señor Santino Sotavento del 4-B que toda visitante debe anotarse en la puerta, aún a altas horas de la madrugada, no vaya a ser que seamos desvalijados como el mes antepasado. También se le volvió a advertir que el salón de fiestas no es un salón de citas, el ascensor no es un nido de amor, el estacionamiento no es un autocine y si las reuniones sociales en su apartamento van a ser todas las noches, que por lo menos cambie el nombre de su WI-FI a “Perdón_Por_Mi_iPod” y deje la clave abierta para entretener nuestro insomnio.

Punto 9: El siguiente orden del día fue discutir la contratación de un nuevo vigilante. Esto en referencia al despido del ciudadano Omar Garita cuando la noche del 30 de agosto se le vio colocar un aviso en la caseta de vigilancia que decía “Cerrado por vacaciones” y proceder a hacer una fiesta adentro con sustancias estupefacientes. El nuevo presidente prometió encargarse personalmente de la contratación porque él y que tiene un primo que conoce a alguien interesado.

Punto 10: Ya que se tocó el tema de los cartelones, Bartolo el conserje tomó la palabra para reclamar que sus avisos en los ascensores eran para dotar a la comunidad vecinal de información importante y no para ser rayados con mensajes anónimos e hirientes. En este punto se provocó una acalorada discusión entre los vecinos para explicarle que una cosa es un cartelón y otra es forrar el ascensor en papel Bond. También se le dijo que no fue correcto poner una nota de duelo por el fallecimiento del viejo Jaramillo, el del 9-A (QEPD), en letra Comic Sans y con signos de exclamación. Por último, le advertimos que entendemos el racionamiento de agua, pero un horario comprendido entre 1:00 y 1:15 p.m. ya implica ser egoísta con la visita post almuerzo al trono.

Punto 11: Para concluir, el tesorero de la Junta volvió a insistir, como en todas las asambleas, que las normas de pago del condominio son de obligatorio cumplimiento para los vecinos. Le recordó a las inquilinas del 7-B, 5-A, 6-B y 1-C que la excusa “Eso le toca a mi ex marido” no va a ayudar a que se arreglen las filtraciones del edificio.

De igual manera, se resolvió enviar nueva nota de protesta a la ex presidenta Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca para explicarle que ya todos los vecinos nos hemos acostumbrado a los ladridos del bendito poodle ese que carga en la cartera, pero que sus gritos incesantes de “¡Mi Principito, shito!” para callarlo a altas horas de la madrugada es un ruido peor.

Considerados todos los puntos del día, se levantó la sesión no sin antes volver a acordar que el puesto 25 de estacionamiento es para visitantes y que el vecino del 4-C debe retirar de inmediato la lancha “Mi Katirrucia Konsentida” que colocó ahí. Se decidió también publicar un aviso en prensa para ubicar al vecino del 4-C a quien nadie ha visto desde la época de la permuta. De igual manera se exhorta a todos los vecinos a asistir a la próxima asamblea que se celebrará en treinta días hábiles. De nuevo, es contigo el del Twingo azul. En serio, si vas a hacerte el loco con la comunidad vecinal, considera mudarte a una casa.

Atentamente,
Eddy Ficio.

Vecino del 9-B. Secretario Accidental de Residencias Quimbombó (accidental porque aquí nadie anota un carrizo y después se nos olvida).

Toto Aguerrevere | @totoaguerrevere

Tuesday, October 14, 2014

Al Miss Venezuela Se Le Ven Las Costuras

Foto tomada del Diario de Caracas.
 
El concurso Miss Venezuela 2014 no fue un show malo, lo que pasa es que Venezuela está así. Cuando ningún ciudadano tiene libre acceso a todos los productos básicos y las empresas ven sus deseos de importación truncadas, no se puede esperar que el show haya sido distinto. La fabulada economía de Giordiani nos pegó a todos en la realidad del bolsillo, incluyendo a Venevision. Entre los dimes y diretes sobre su cuestionable alineación política, igualito le pegó y en la médula. Lo que se vio no fue un concurso, sino un mero reflejo de lo que se ha convertido Venezuela.

Cierto, la noches estaba empavada. Quien ya se ha encadenado 133 horas y 11 minutos en el 2014, equivalente a casi seis días completos, aprovechó para servir de telonero no solo al concurso, sino a la inauguración de la temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Ya por ahí los ánimos de la audiencia estaban caldeados. Tampoco ayudó que el debut del equipo bicampeón, Los Navegantes del Magallanes, terminara en una vergonzosa derrota 7-0 ante los Bravos de Margarita.

Esa misma pava le pegó al Miss Venezuela. El evento comenzó con la participación de Osmel Sousa preparándose para llegar al concurso. Era el final de un sketch que Venevision le venía dando vida semanas atrás el cual consistía en trasladar al Sr. Sousa a los distintos eventos del concurso en modos de transporte no aprobados por él.

Esto ha podido funcionar, incluso se aprecia que el denominado zar de la belleza aceptara a meterse hasta en el cañón del circo de los Hermanos Valentino. Pero cuando todo termina en una Hummer transitando por calles donde ninguna Hummer ha sido visto sin seis escoltas por detrás, es cuando nos damos cuenta de que al Sr. Sousa nuestra realidad le quedó pequeña. Osmel no pertenece ya a Venezuela. Le pertenece a Miami.

Dicho sketch fue la única toma en exteriores que se hizo del Miss Venezuela. Todo lo demás fue producido en casa, concretamente en el Estudio 1. Ya habían probado esa fórmula en el 2003 y en el 2011. No funcionó. El único acierto fue la utilización de un impresionante backing con luces LED. Pero hay algo sobre las tomas de barras con sus afiches y pancartas que en el pasado hicieron del Miss Venezuela un evento más interactivo que el Twitter. Lo verdaderamente genial del Miss Venezuela es que mientras solo 25 mujeres pueden ser Misses al año, el resto de los 30 millones de habitantes se nos da la posibilidad de ser barra.

Fue dolorosa la ausencia de barras en el recibimiento oficial de la Miss Universo actual. Atrás quedaron las imágenes de una multitud agolpada en La Guaira para ver a Bárbara Palacios a bordo del Buque Escuela Simón Bolívar. De un gentío pegando gritos por una Alicia Machado montada sobre una flota en Maracay. Incluso, de los miles de fanáticos agolpados en El Poliedro para agarrar así fuera un globo que cayó del techo en el recibimiento de Stefanía Fernández. Ya no hay real para globos en Venezuela. Ahora los globos son bombas.

¿Es culpa de Venevision? No. El problema es el país. El problema es que ahora el presupuesto no da para traer elefantes, ni artistas internacionales, ni siquiera un montaje de piratas. ¿Cómo hacerlo? Cuando los piratas de la vida real hacen trizas de la economía, ¿quién le puede pagar a Cala?

Atrás quedó todo eso. Ese llamado glamour que nos vendían ya no existe. Cuando antes éramos Swarovski ahora somos una parodia en lentejuelas.  La expectativa del vestido de Carmen Victoria Pérez, los sonidos de una Celia Cruz y la coronación de una Miss inalcanzable, ahora son rellenados por espacios publicitarios que apuestan por lo burdo y cuyas ideas explotan en cámara. ¿Un selfie Samsung sin nadie atrás que sonría? ¡Brillante!

¿Fue el peor Miss Venezuela de todos? Ni por error. Eso es ser demasiado optimista con la Venezuela que está por venir. En estos tiempos, donde la exigencia de la calidad es motivo de desprecio, y de la originalidad un tema de censura (¿o acaso hay otra explicación para realizar preguntas recicladas?) el problema del Miss Venezuela es que se le ven las costuras.

El problema es que se nos ven las costuras a todos.-

Monday, October 6, 2014

Casualidades Animadas de Ayer y Hoy

Créditos Foto: Estandarte.
 
En la mañana del cinco de septiembre de 1997, el actor Michael Douglas concedió una entrevista a la cadena de televisión estadounidense CBS. Allí se le inquirió sobre la reciente muerte de la Princesa Diana de Gales a lo cual el actor contestó que si bien comprendía la consternación global, se preguntaba si reaccionaríamos de la misma manera cuando muriera la Madre Teresa de Calcuta. Al salir de esa entrevista se enteró, como todos, que la fundadora de las Misioneras de la Caridad había fallecido.

Luego de los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, más de 45 películas en postproducción tuvieron que ser editadas o pospuestas para copar con la tragedia mundial. El caso más infame fue el de la película El Hombre Araña. Su trailer, lanzado días antes de los ataques, mostraba al súper héroe tejiendo una red entre las dos torres para capturar a un helicóptero.

El mundo está lleno de casualidades de las cuales no tenemos control pero que se tornan agridulces de llegar a ocurrir. “Qué se me quemen las manos si, para mi propio peculio, he tocado las arcas del Tesoro Nacional”, diría Rómulo Betancourt en 1960. Días después se dirigía a los venezolanos para hablarles sobre el atentado en su contra cuando una bomba explotó cerca del carro presidencial. Tenía las dos manos vendadas por las quemaduras.

Las casualidades son imprevisibles porque necesitan del cumplimiento posterior del hecho predicho para que se les califique como tal. Son circunstancias que asombran y que hacen que Porfirio Torres tenga más material para narrar en su programa “Nuestro Insólito Universo”. Lo lamentable es cuando estos hechos circunstanciales son manipulados para hacerse ver como una coincidencia tan fantástica que podría llegar a pensarse que son parte de un plan conspirativo.

El vil y terrorífico asesinato del diputado Robert Serra ha sido objeto de este tipo de manipulación circunstancial. Más allá de resolverse, el caso ha sido objeto de acusaciones poco profundas basadas en meras casualidades. Tal es el caso de la investigación que el diputado Freddy Bernal ha solicitado se abra en contra del diputado Carlos Berrizbeitia por decir en un debate en la Asamblea Nacional, horas antes del asesinato que: “ustedes [el Gobierno] tienen los días contados”. Al fundamentar su acusación Bernal declaró lo siguiente: “¿Fue una orden a través de la televisión que se dio? ¿Fue una inducción a cometer delito?”

La lógica de todos, con la excepción de Bernal, es que no es una inducción al delito. Es común en todas partes del mundo que un diputado emplee una frase como la dicha por Berrizbeitia para referirse a quienes detentan el poder. De prosperar esa investigación, habría que hacer una revisión histórica de todos los debates en la Asamblea Nacional para comprobar si ocurrió un asesinato cada vez que esa frase ha sido pronunciada. Eso es como decir que cada vez que un diputado del PSUV exclama “¡No Volverán!” no ocurre ningún delito en Venezuela ese día.

Por coincidencia también cayó en el tapete de las casualidades la caricatura de Roberto Weil para la revista Dominical en el Diario Últimas Noticias. La misma satirizaba en tono jocoso un velorio donde una rata yacía en un ataúd mientras otra pronunciaba un panegírico de la siguiente forma: “Nuestro querido Miguel que honesto, colaborador y solidario… lo recordaremos siempre como una tremenda rata”.

Tras considerar la conmoción nacional por el impactante hecho, Últimas Noticias decidió, con el consentimiento de Weil, retirar la publicación de la caricatura. Vale acotar, según declaró el caricaturista en Twitter, que dicha caricatura fue entregada al diario dos semanas antes de su publicación y como consecuencia dos semanas antes del asesinato del diputado Serra.

Sin embargo, una foto de la misma se coló en las redes sociales e inexplicablemente se vinculó al diputado fallecido con el contenido de la caricatura en cuestión. Prueba de ello son las duras críticas que el caricaturista recibió desde las más altas esferas del Gobierno. “Eres un miserable hijo de puta”, le escribió en Twitter el Gobernador del Estado Aragua, Tareck El Aissami. En otro tuit le colocó: “Basura es lo que eres. FASCISTA. Respeta al pueblo”.

El Vicepresidente de Agitación, Propaganda y Comunicación del PSUV, Ernesto Villegas fue más comedido en sus palabras al decir: “Conviene recordar cómo se coló el ejemplar fotografiado y qué ‘inspiró’ al autor para dibujar esto 15 días atrás”.

Coincidimos con Villegas, sería bueno conocer quién circuló la foto del ejemplar con la caricatura que se retiró con el consentimiento expreso de Weil Pero si el Gobierno cree que esta caricatura de un velorio de ratas está relacionada con un lamentable asesinato en específico, y que Weil tuvo una inspiración a futuro como si fuese Nostradamus, conviene también recordar que en septiembre hubo más de 400 decesos por muertes violentas. Mucho antes del sentido fallecimiento del diputado, ya habían decenas  de asesinatos violentos que lamentar.

Por ello, si es cuestión de contar días, tan solo en los dos últimos fines de semana entraron 108 cadáveres a la morgue de Bello Monte. Fueron los dos fines de semana más violentos en Caracas en todo el 2014. ¿Es esto una caricatura? No. Como tampoco lo es una casualidad. 15 días antes del fallecimiento de un diputado que no ha debido morir hubo 108 velorios de venezolanos que también sucumbieron por causas violentas.

Y esa es la pura y única realidad.-

Thursday, October 2, 2014

Flacos Que No Son Sexy (Y La Bola A La Que Nos Sabe)

 
Una de las cosas que a mí más me saca de quicio, aparte de los mesoneros que cantan cumpleaños, es que me saluden y me digan que estoy flaco. Probablemente algunos leerán esto y le pegarán a la pantalla de su computadora como queriendo herirme. ¡Muchacho pendejo! A todo el mundo le encanta que le digan flaco. Sí, pero a mi no me lo dicen como un cumplido, sino por lástima. Verán, yo formo parte de ese club inexistente, pero que de existir su presidente sería yo, llamado “Hombres Que Comen De Toda Vaina Pero Que Son Tan Flacos Que La Gente Jura Que Están Enfermos”.

Se abre la sesión.

Es mi día a día, y me pasa con más frecuencia cada vez que me corto el pelo. Como yo no tengo mucho pelo, cuando me lo corto la cara se me perfila más. No es algo que me preocupe, yo soy así y es inevitable que eso suceda. Al salir a un evento me veo en el espejo y me parece que si matan a todos los hombres entre George Clooney y Don Ramón, yo sería el hombre más sexy del mundo. Soy flaco y punto. Y bajito y calvo y narizón y cejúo.

Aparentemente eso le preocupa a la gente.

El modus operandi siempre es el mismo. Entro a un sitio a saludar a algún conocido (que no es amigo, sino conocido) y me ve como si yo fuera el portador del Ébola. Mudo, me agarra el brazo izquierdo (cosa que detesto), inclina la cabeza como si me hubiera divorciado y la conversa va más o menos como esta que me pasó anoche en el bautizo de un libro:

-¡Epa! ¿Cómo va todo? -digo yo, con voz de alcalde.

-Toto, ¿tú estás bien?

-Amigo, yo vivo en Caracas. Aquí nadie está bien.

-No, no pero en serio. Estás demasiado flaco.

-Hay escasez de pollo. Que te puedo decir…

-No, no en serio. ¿Tú estás comiendo?

-Me acabo de meter una pizza Margarita completa yo solo. Creo que domino la técnica alimenticia.

-Pero…

-Chamo, Herbalife. Yo pregunté cómo y ¡mírame!

En serio, ¿qué se le responde a alguien cuya pregunta es tan básica? Si estuviera enfermo lo diría, pero como no lo estoy no sé qué decir. No tengo explicación alguna más allá de que yo soy flaco porque no voy al gimnasio. Punto. No me provoca hacerme una cirugía plástica, por lo tanto soy narizón. No me afeito las cejas, ergo soy primo de Frida Kahlo. Así es la vida que yo no inventé. Si la hubiera inventado yo, hubiera sido un modelo de Calvin Klein.

Es mentira que no quiero un cuerpo perfecto. Todo el mundo lo quiere. Si eso no fuera cierto, el saludo “Marica, estás flaquísima” que se dan las mujeres entre ellas moriría y después no sabrían como comenzar una conversación. Pero el no tener un cuerpo de Superman no me intimida, ni me hace menos de lo que yo pienso que soy. No todos podemos ser Superman; alguien tiene que ser Clark Kent.

El cantante Francisco León, que fue Mister Venezuela, me invitó el otro día a unirme una campaña para una fundación de niños. Me pidió ir a un estudio a tomarme una foto para la campaña. Yo fui con todo el gusto del mundo. Al entrar, el único que no pegaba era yo. Todo el mundo era tan alto que yo solo veía fosas nasales, pero igual me tomé mi foto. No todos los días se es modelo, pues. Pero si me lo gozo, y ayudo a alguien en el proceso, ¿por qué no hacerlo?

En uno de estos días va a salir una entrevista mía en Últimas Noticias sobre el hombre sapiosexual. La sapiosexualidad es la atracción de una persona por su intelecto y no por su físico. Sabes que eres burda de feo cuando te llaman para una entrevista sobre la sapiosexualidad. ¿Me irrita eso? No, me parece la cosa más sexy del mundo que yo sea eso según la periodista.

Entonces, si yo me gusto, ¿por qué a los demás les incomoda que yo me guste así? Esto a mí nada más me lo entiende la gente gorda y por eso es que yo la amo. ¿Me vería mejor con 10 kilos de más y unos brazos olímpicos? Ob-via-men-te. Pero no me interesa. Y eso está bien. A mí nunca se me ha ocurrido decirle a alguien de buenas a primera: “Chaaaamo ¡esa lipa!” Primero porque es de mala edcuación. Segundo porque ¿y si es Jabba The Hut disfrazado y me come? Podría pasar… podría.

Esta mañana me encontré esta foto por casualidad:
 
 
Soy yo a los seis años, cuando a nadie le importaba cómo me veía con tal de que estuviera limpio. Salgo sin los dos dientes frontales. Dos dientes de leche que salieron blancos como a todos en su momento. Pero un golpe en la boca tras caerme de un árbol de mamón porque yo quería volar como Dumbo y otro golpe al imitar el salto mortal de los gimnastas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, me dieron a una corta edad mis primeras imperfecciones. Yo pasé los primeros seis años de mi vida con dos dientes marrones. Perdí el concurso Bebé Gerber por eso y todo… (nunca concursé en el Bebé Gerber).

Lo que sí recuerdo es que mi papá me hizo ver que mis dos dientes marrones eran originales. Cualquiera podía tener sus dientes blancos, más blancos como un detergente ACE. Los míos eran distintos. Yo tenía un cuento que nadie más tenía. ¡Carajo, yo fui Dumbo Y gimnasta olímpico antes de los 6! Eso es ser un niño prodigio.  

Entonces, si los dos dientes más preciados no me crearon una ruptura emocional, ni me hicieron sentir menos porque yo no era como los demás, me niego a caber en el molde ahora. Cuando antes a nadie le importaba si era flaco, gordo, blanco o negro, con tal de que supiera jugar a los piratas, y me revolcara en la grama, me rehúso a doblegarme por preocupaciones de gente que nada sabe de mí sino lo que aparento.

A fin de cuentas, y a diferencia de ellos, yo siempre he sido flaco.-

 
Yo, hoy.

Wednesday, October 1, 2014

Venezuela en Llamada de Espera

 
Tengo la sospecha de que si Dios existe, los venezolanos no estamos en su lista de prioridades. Se permite que alguien se santigüe ante esta impía aseveración, pero es la verdad. Si el tema Venezuela estuviera en la agenda del Supremo (el de veritas), algo se habría arreglado en el país. Entiendo que la corrupción es un tema que hasta Al Capone exclamaría “¡Mi madre!” y que probablemente Dios se ha hecho el musiú porque tampoco entiende nuestro sistema de control cambiario.

Ahora, ¿un empujón celestial para el fomento de la producción de harina? ¿Un soplido para apurar las colas del tráfico? ¿Del supermercado? A veces pienso que las siete plagas de Egipto fueron un paseo en comparación a lo que los venezolanos vivimos en una semana.

Como no puedo llamar a Dios a preguntarle dónde anda (la Iglesia me dice que está en todas partes pero a estas alturas creo que me deberían dar un e-mail), debo recurrir al periódico para saber qué le preocupa realmente. Ahí es cuando me doy cuenta de la mala suerte que tengo de ser venezolano. Leer noticias internacionales es constatar que nuestros problemas internos coinciden con otros de mayor envergadura. ¿Qué Venezuela padece chikinguya? Ah, chico pero es que el mundo tiene Ébola.

A esto lo llamo el síndrome de la llamada en espera. Nosotros somos como aquella llamada al operador de un banco que jamás termina de concretarse. Esa, donde suena una cancioncita que pegaría perfecto con la hipopótamo del tutú rosado en la película Fantasía, y que está pensada para achantar nuestra rabia. “Su llamada es importante para nosotros y será atendido en breves minutos. Por favor no cuelgue”… Venezolano que se respete no cuelga esa llamada ni por error. Así eso implique colgarse del cable del teléfono ante la falta de respuesta.

Esto ha sido desde siempre. Si hay protestas en Venezuela, hay protestas en Ucrania. Si aquí descuartizaron a un hombre que apareció en el Río Guaire, salió Isis a grabar un video donde descabezan a un periodista británico. En Venezuela hay mosquitos, en Argentina hay fondos buitres. Aquí el Presidente se mudó a las pantallas de televisión. En Corea del Norte tienen tres semanas que no ven a Kim Jong-Un en ninguna pantalla. Los venezolanos hacemos colas de hasta seis horas para conseguir un producto básico. El mundo solo hace cola para comprarse un iPhone.

Mi pregunta es ¿qué tan mal nos tiene que ir para que Venezuela se ponga de moda? ¿O es que acaso un suero metido en una botella de refresco para un paciente enfermo que anda tirado en el pasillo de un hospital hacinado no es sexy? ¿Cuántas víctimas del hampa deben ingresar a la morgue antes de que el mundo decida que ya han sido demasiadas las victimas? ¿Cuántas familias más deben fracturarse en la puerta de embarque en Maiquetía? ¿Dónde está el resto del mundo y con quién conversa?

Jamás he esperado que el mundo ofrezca la solución a nuestros conflictos internos. Si fuera tan fácil, ya la Señorita Laura o el programa Casos de Familia hubieran sentado a Nicolás Maduro y a Henrique Capriles en la silla de su estudio para ventilar los problemas. La responsabilidad de encontrar soluciones prácticas, rápidas y efectivas es de nosotros los venezolanos. Pero cuando los ojos del mundo siempre están puestos sobre otro lado del planeta, y cuando quienes nos gobiernan se rehúsan a discutir los problemas, lo único que queda es prenderle un velón a Dios y preguntarle si tiene un tiempo estimado de atención hacia nosotros y cuánto cree que será la espera.-

Tuesday, September 16, 2014

Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos (Ya que Dios no intercede por nosotros en esto)

 
Tengo una conversación recurrente con Dios en la cual le explico que estoy contento con la inclusión en este mundo de las jirafas, Sofía Vergara y los plomeros. Me parece una nota que existan las hormigas porque me gusta verlas prepararse diariamente para el Apocalipsis. Las hormigas son súper apocalípticas. ¿Nadie ha visto un puñado de hormigas en su lavamanos comiéndose un resto de pasta de dientes? Escúpanle agua para que vean como corren de ese genocidio.

No tengo rollos con los seres vivientes y me gusta pensar que ellos están cómodos con mi existencia. Claro, nunca he estado en un pozo lleno de cocodrilos hambrientos pero por lo general (salvo un mono que me cayó a gritos en el Ávila) a los animales no les desagrado mucho. Hay otros que me aman. Y por otros quiero decir los mosquitos.

Ok, ok, lo sé. Los mosquitos no son animales, son insectos. Pero cuando uno ha vivido toda la vida con ellos y te ofenden de tal manera que no importa la hora, igual te pican la planta del pie, son una cuerda de "animales" mal empollados que ojalá se quedaran quietos para aplastarlos más rápidos.

Ahora, puede haber un remoto chance de que Dios no tenga responsabilidad en esto. Supongo que Noé el del arca menos. ¿40 días metido en un barquito como The Life of Pi y no pudiste aplastar dos mosquitos contra la pared? De no existir un ente superior, tiene que haber una razón por la existencia del mosquito. Eso me imagino me lo explicará un mosquitólogo, cuya profesión, si existe, debe ser deprimente. Me imagino que dirá que sin los mosquitos la fauna se iría al diablo y los humanos seríamos comidos por las moscas esas que vuelan alrededor de los cambures. Pero, francamente, ¿por qué no podemos despedir al mosquito de la vida? ¿Qué nos ha hecho el mosquito a nosotros salvo desangrarnos lentamente?

Sobre mi cama vuelan tres mosquitos diariamente. No sé ni me provoca investigar el promedio de vida de un mosquito pero me gusta pensar que si no es el mismo mosquito, se reprodujeron entre ellos y sobre mí vuela toda una descendencia como los Buendía en Cien Años de Soledad.

Cada mañana cuando me levanto y apago el aire acondicionado se me permite un minuto de gloria. Es como si esos tres mosquitos me dieran un chance para quitarme las lagañas, bostezarle el adiós al primer aliento que sale de mi boca y sacar todas mis extremidades de las sabanas. Un minuto no más, esperando silenciosamente en las alturas de vaya yo a saber cuál bombillo escogieron para hacer ahí sus cuarteles de invierno.

Después de vencerse esos cincuenta y nueve segundos, yo no tengo oportunidad de escondite. Esos tres mosquitos hacen un preparado, listos, fuera y como si fueran un hipopótamo bulímico en búsqueda de un helado de stracciatella se lanzan sobre mi pobre e indefenso cuerpito a comerme vivo como si yo fuera una Creme Brulée que merece ser pinchada y lengüetada hasta que no quede sino el plato (en este caso mi carcasa).

Yo hablo con los mosquitos. Les comento sobre la posibilidad de un “snooze” como los despertadores, que los tiempos de Dios son perfectos y que si me dan cinco minutos no tengo ningún problema en extenderles el brazo para que gocen una bola. Porque eso lo hacemos, yo creo en dejar a los mosquitos tomarse un Martini draculeano. La razón principal siendo el fastidio que da levantarse a buscar el pote de Off.

Esta mañana, mientras uno me picaba el pie y el otro me echaba un chisme en la oreja, les dije: “¿Qué te he hecho yo? ¿Por qué eres así? Después de todo lo que hice por ti. Como una sombra han aprendido a vivir. Si les huyo me quieren, si los quiero se alejan de mi”. Después me di cuenta que les estaba cantando una estrofa de Hombres G, pero eso no dio resultado. Así que mi conclusión científica es que los mosquitos se sienten altamente atraídos por las melodías de Hombres G.

Con esto del virus chikunguya que azota al país, estoy más paranoico con los mosquitos que nunca. A mí jamás me ha gustado embadurnarme con cremas, creo que el circulito ese que se prende y emana olores solo le sirve a los que aman los inciensos y las velas que huelen a lavanda, y no me gusta prender el aire durante el día porque yo soy calvo y me da frío.

La raqueta eléctrica me salva porque juego a ser Adolfo Hitler. Lo sé, es una terrible comparación que no debería hacerse pero si yo fuera Adolfo Hitler y me dan esa raqueta con una palabra de aliento como “destacate”, créanme, no solo mataría a todos los mosquitos de mi urbanización y las tres contiguas. También ganaría el Wimbledon.

Pero la raqueta no hace milagros y con todo esto del virus ese lo que estoy es paranoico. He pensado que si el Caracas Fashion Week existiera, hubiera diseñado una burka con un mosquitero. Suena retrogrado pero si logro que Titina Penzini la popularizase me hubiera hecho millonario en una semana. Es horrible leer sobre ese virus y como el Gobierno no informa (y tampoco hay antídoto), básicamente volvimos a la Edad Media donde el mosquito es el Sheriff de Nottingham y viene con todo a cobrar nuestros impuestos con sangre.

Es por eso que he decidido hacer una lista de normas de etiqueta para los mosquitos que me quieran picar. La lista se llama “Lista de Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos Que Me Quieran Picar”.
 
Aquí va:
 
1) Horarios de Picada: de 8:30 a 9:00 de la mañana, una picada a las 11:59 y luego de 4:10 a 4:14 p.m. Fines de semana libres. Vayan a rezarle a Dios y denle las gracias por crearlos. Es más vayan a picar a Dios.
 
2) Lugares de Picada: En el brazo preferiblemente. Si sientes que mi pierna es más jugosa, está bien, en la pierna. Eso sí, jamás en el pie.
 
3) No se requiere de conversación previa: Es decir, lanzarte una rumba en mi oreja como buscando conversar no te va a ganar puntos jamás. Dale sin pena y pícame de una buena vez. Muy prostituto de mi parte decir esto, pero no necesito ni que me compres un whisky antes de ponerte una servilleta alrededor del cuello.
 
4) Ok, soy un lerdo: Si me ves aplaudiendo frente a ti no te burles. Lo sé, soy el Coyote y tú el Correcaminos e intentaba matarte, pero no te burles de mi ineptitud.
 
5) No copules frente a mí: Odio esos mosquitos que deciden tener una tarde de pasión en frente mío. Aunque confieso, amo matarlos cuando están en su motel porque salí de dos pájaros con un solo tiro. Después hago un minuto de silencio por todos esos potenciales mosqui-bebés que jamás me conocieron.
 
6) No te conformes con mi sangre. De repente no es la mejor cepa: En serio. Amaría que en mi cuarto existiera un mosquito sifrinisimo que decide que mi sangre sabe agria y que el mesero debe traerle a otro humano. Si la Revista People ni por error me consideraría a mí el Hombre Más Sexy del Mundo, entonces los mosquitos tampoco deberían hacerlo.
 
7)  Espero de corazón que cuando te mueras vuelvas reencarnado en un humano: Para que sepáis lo que se siente ser picado por ti. Un humano con una oreja BURDA DE GRANDE que viva en la selva, le guste el agua con azúcar y no sepa que existe el OFF.

Sé que ningún mosquito leerá esto porque… bueno porque los mosquitos no leen. Pero Dios, si por casualidad te metes en mi blog: aplausos en serio por los turpiales, los pavos reales, por Indiana Jones y James Bond y Tom Hanks. También por los araguaneyes, las orquídeas, Las Morillo y los pingüinos. Pero los mosquitos… te voy a ser sincero. No fueron tu mejor obra Dios, no fueron tu mejor obra ni hoy ni nunca.-

Buchanan's - El Placer de Compartir




Sensacional campaña de Buchanan’s sobre el placer de compartir con la gente que te inspira a ser quien eres. A todos mis "Yo Te Leo", salud por ustedes.

Monday, September 15, 2014

Lo Verdaderamente Útil No Está en la Lista de Útiles Escolares

 
 
Creo que por más adulto que sea, todavía no he logrado superar esa extraña sensación de que mañana hay colegio. En verdad no hay peor crisis infantil que darse cuenta la noche antes de que mañana comienzan las clases. De repente es el tamaño del bulto, lo mal que te queda el uniforme o que no sabes si vas a seguir siendo el gallo del salón, pero ahí está. Todas las inseguridades de una persona comienzan en esa noche de insomnio antes de que un adulto/representante te prenda la luz y te diga: “Levántate que vas a llegar tarde al colegio”.

Ahora que soy grande también me doy cuenta del tras bambalinas de mis idas al colegio. Las mías y las de mi hermana, pues. Porque fueron dos historias distintas.

Yo estudié en un colegio gringo durante toda la primaria. Cada mañana me montaban en el autobús número 7 que me llevaba a la Calle La Cinta de Las Mercedes. Mi uniforme se compraba en el colegio y tenía un sello con una palmera, la cual me hacía pensar que yo estudiaba más en Tropi Burguer que en una academia. Mi lonchera era de Snoopy porque eso era lo que a mí me daba nota. Adentro había un jugo Yukery y un sándwich de mermelada con queso Kraft Facilistas. Yo no comí durante siete años.

Mi hermana mayor no corrió con ese estilo de vida. Desde muy chiquita a ella le tocó una moda impuesta por las madres en lo que presumo es una carrera armamentista por ser la mejor mamá: las niñas no se iban en transporte, hacían pool. La falda plisada se planchaba, los zapatos tenían un centavo americano metido adentro y sin lazo blanco no se salía de la casa. La lonchera era marca Igloo para que la sopa, el arroz y las tajadas permanecieran calientes porque aparentemente las niñas comen sopa y seco pero los varones teníamos que comernos un sándwich de mermelada con queso Kraft Facilistas.

Por esta distinción entre colegios jamás me preocupé. Solo sé que mi mamá tenía pool con mi hermana los martes porque el miércoles era su Día de Parada y así descansaba de ir a buscar a siete enanas sudadas con loncheras. El único motivo por el cual yo sabía de la existencia de estas niñas era porque en la guantera del carro había un cartelón que decían sus nombres. Luego aprendí que había una maestra cuyo único rol en la vida era decir estos nombres por micrófono, como si fuera un chambelán anunciando a las invitadas en el baile del Príncipe de la Cenicienta, para que salieran a montarse en el carro.

Con el tiempo también aprendí que hay mamás que se quedan dormidas y nadie va para el colegio. Otras que no entienden que a veces NO HAY colegio. Eugenia mi amiga me cuenta que un día bajó como todas las mañanas de su apartamento a sentarse en el murito a esperar por el autobús (su mamá no te hacía pool). Esperó y esperó y esperó hasta que el vigilante le dijo que subiera porque había Golpe de Estado. Tocó el intercomunicador:

-Mamá, ábreme que no hay colegio. Aquí Xavier me anda diciendo que y que hay golpe de Estado.

-Ay Eugenia, ¡no seas exagerada! –le contestó su mamá por el intercomunicador-. Segurito tienes examen. Quédate quieta que ya te va a venir a buscar el autobús.

-Pero Ma…

-¡Qué te quedes ahí te dije!

Eugenia contó tres minutos en su Pop Swatch hasta que oyó la voz en el intercomunicador.

-Euge mi amor ¿estás ahí?

-Dime Ma…

-Sube ya mi vida…

Esa distinción entre colegios no es porque mi mamá se ocupaba más de mi hermana que de mí. Creo que los tres podemos decir con toda sinceridad que mi mamá y mi hermana no se hablaron durante catorce años por diferencia de criterios sobre cómo ponerse un lazo. Y la verdad es que mi mamá fue una tremenda ayuda en mi colegio porque siempre que había fiestas ella traía tortas. O de repente es que yo tenía mentalidad de gordito y eso es lo que recuerdo.

La diferencia la aprendí cuando me cambiaron de colegio a uno similar al de mi hermana. No de niñas pues, pero sí con toda la parafernalia del pool, del uniforme comprado fuera del colegio y de algo llamado la lista de útiles escolares.

Eso nunca lo había experimentado. En mi colegio de primaria te daban todo el primer día de clases: el libro que ibas a usar en cada asignatura, el cuaderno Caribe (con la tabla de multiplicar, sumar, restar y dividir en la parte de atrás) y lápices Mongol para todo el año. La Trapper Keeper sí la comprabas tú.

Cuando llegué a mi otro colegio en bachillerato me di cuenta de que eso no era así. Aquí me pedían todos los cuadernos, papel lustrillo (que jamás usé en los cinco años de bachillerato), una bata de laboratorio, una calculadora científica, reglas, regletas, un compás y un mercado completo de cosas que se podrían en un locker cuando ya el año escolar llegaba a mayo. Yo todavía tengo guardado un escalimetro intacto que habré usado tres veces.

Eso me pone a pensar, ¿por qué la educación es tan enrollada con todo lo que no necesitamos? ¿por qué hacer pasar a los padres por ese vía crucis de conseguir cosas que no vamos a usar? Nadie necesita un uniforme con un penique en el zapato, ni una lonchera atómica como tampoco necesita una bata de laboratorio. ¿Alguien manchó alguna vez la bata de laboratorio en Química? 

Lo único que necesitamos es APRENDER. Y esto es a lo que quiero llegar. Mi problema con la lista de útiles escolares es que en ninguna parte le piden al estudiante que venga a maravillarse con lo que va a aprender. Ninguna lista escolar pone en su número 1 de solicitudes: 1) QUEREMOS QUE EL CEREBRO DE SU HIJO SEA ÚTIL.

Yo raspé todos los exámenes del primer lapso en mi nuevo colegio porque no entendía que si te caletreabas todo, pasabas. A mí jamás me enseñaron eso en primaria. Más bien me enseñaron que si oías, aprendías. Si te hacían una materia DIVERTIDA, amarías la lección para siempre.

Yo vi Egipto dos veces. En primaria mi maestra nos enseñó todo sobre pasaportes porque nos inventó que nos ibamos de viaje a El Cairo (yo hice maletas y todo). En clases, nos hizo tomar una foto, revelarla, pegarla sobre un pasaporte de papiro cosido a mano por nosotros (medio fábrica en Indonesia esta parte) y creamos unos sellos egipcios para decir que habíamos llegado a Egipto.

Mi clase estaba decorada con pirámides por todas partes, aprendimos a hacer una momia, y todavía me sé de memoria la técnica de embalsamar un cuerpo a la manera egipcia. Me enamoré de las aventuras de Howard Carter y si pudiera ser él, habría vuelto a 1922 para descubrir la tumba de Tutankamón. Luego descubrí  que todo el mundo en esa expedición se murió en circunstancias extrañas así que decidí ser él con un pote de Off porque hay que ser precavidos.

En bachillerato volví a ver Egipto en mi otro colegio. Es una gran decepeción saber todo lo que se puede saber sobre la Piedra de Rosetta y verla simplemente mencionada en el libro amarillo de Historia Universal de octavo grado de esta manera: “(…) con la Piedra de Rosetta se inició Champollion, quien amplió su obra al visitar luego el antiguo Egipto”. Busqué esa oración en el libro y así sale de veras. Eso es todo lo que vieron mis amigos de bachillerato sobre la piedra más famosa del mundo. Hoy en día, y no los culpo, creen que la Piedra de Rosetta es un servicio para aprender idiomas.

Yo no digo que fui más inteligente que ellos, porque no lo fui. Salvo en inglés, jamás estuve en el cuadro de honor de mi clase. Pero yo hubiera dado todo porque mi educación no se concentrase en si tenía el pantalón azul de Banana Republic al comienzo de clases, si todos mis útiles de la fulana lista esa cabían en mi bulto verde Jansport y si tenía el Tag, y los Bass y el cuaderno forrado con fotos de Cindy Crawford. Yo hubiera dado todo porque mi tesis de grado (algo con unas caraotas y el PH) me importase en su momento…

Ojo, el Jansport y el Tag me importaron porque vamos, en la adolescencia, esas ridiculeces importan. Pero ¿cuál es la jónica y cuál es la dórica? ¿Cuál es el cúmulo y cuál es la otra nube? ¿Y por qué no es válido preguntar si en alguno de esos dos trenes que van en dirección contraria va una bomba para avisarle al otro que frene antes?

No todo fue malo, yo me las ingenié. Con dos amigos logré filmar la escena de espadas completa entre Tybalt y Mercutio con una Handy Cam para presentarla en una exposición. También tuve la mejor profesora de Hamlet del mundo. Pero no todos fueron educadores sensacionales. Más que un “Aguerrevere, si no tienes la bata de laboratorio no puedes entrar”, me hubiera gustado “ven y mánchate de pies a cabeza y explota el nitrato a ver qué pasa…” Si todo fue un regaño por un peo líquido ¿por qué no nos quitaron la rebeldía explicándonos los efectos químicos de un peo?

Más que útiles escolares, hubiera sido mejor tener profesores creativos con sus enseñanzas extraordinarias. No fueron malos, pero yo sabía de la ONU en sexto grado. A mí no me volvieron a mencionar la ONU hasta que llegué a la universidad. Y eso creo que es lo que pasa con la educación. Las mamás se fajan con la forrada de cuadernos y que el niño esté en kárate, fútbol, y cursos de microfinanzas y si el pool lo haces tú hoy y yo mañana cuando en verdad nada de eso importa. Si tu chamo está en segundo año y su profesora de Historia Universal no le habla esta semana sobre la situación con Isis, o el referéndum escoses o el conflicto ruso-ucraniano, perdiste los reales en ese colegio.

Digo todo esto porque me he dado cuenta de lo bruto que yo me he vuelto con la vida. De lo poco que sé sobre nada, de todo lo que se me olvidó y eso me frustra. Lo último que busqué en Google fue “letra de Anaconda de Nicky Minaj” y ahí me di cuenta de que esto de la educación es para toda la vida. Si no, te embruteces.

Por eso, más que un transporte o un cuaderno forrado, hay que lograr que la familia y la profesora inspiren a esos chamos a maravillarse. A buscar más libros, más información de la que se da en los textos. Si es Egypt Week en el colegio, hay que vestirse de Ramsés y Cleoptatra en casa. Hay que hacer pirámides en el jardín y coño, así tenga que ir yo, ¡hay que hablar de la Piedra de Rosetta! Porque no es cuestión de conseguir los útiles, es más un tema de buscar los buenos libros. Porque ningún niño puede pasar por Egipto sin oír el cuento del incendio de la Biblioteca de Alejandría. Y eso sí que es útil.
 
Todo lo demás es material POP.-

Wednesday, September 10, 2014

Mao Who?

 
Ayer 9 de septiembre se cumplieron 38 años de la muerte de Mao Zedong. Me sé esta fecha porque él se despachó de este mundo en el mismo momento en que nació mi hermana mayor. Yo no estaba ahí pero me dicen que fue un buen intercambio: salió un comunista y llegó una devota de las tarjetas de crédito. Amén.

Lo que yo sé de Mao es que es importante por todas las razones que no lo hicieron importante en vida. Ninguno de mis amigos podría decir hoy qué dice el Libro Rojo pero no dudarían en recitar la letra de aquella canción de Los Beatles que lo nombra. Los más fashionistas saben de las chaquetas Mao, los más artísiticos ven en él lo que vio Andy Warhol. Los más honestos solo dicen: "Mao Who?"
 
Ahora, ¿y qué pasó con su legado? ¿Su revolución china? Bueno hoy en día llegan unos chinitos poderosos a Venezuela, hacen acuerdos mil millonarios con nosotros y nueve meses después vienen y cobran lo que no tenemos. El Gobierno llama eso "afianzando la revolución". Yo dudo mucho que eso sea, o que alguno de ellos se haya tomado un minuto de su tiempo para recordar que ayer se cumplieron 38 años de la partida de aquel hombre que logró una revolución a punta de presos, censura y hambre. ¿Suena familiar?
 
Por lo menos esa batalla la ganamos: no nos importa tanto Mao como para homenajear en cadena nacional sus éxitos. No va a pasar así cuando se muera Fidel Castro. Me imagino que nos mandarán a todos a guardar luto negro por tres días y pasarán homenajes en cadena y por supuesto su entierro. ¡Dios, me acabo de imaginar la pinta de Cristina!

Cuando eso ocurra, por días y semanas nos venderán la imagen del buen hombre que contribuyó a salvar a Venezuela de la miseria. Si están abiertos ese día recordaré a Fidel en la cola del supermercado mientras busco el único jabón que se me permite comprar. Será mi particular homenaje hacia un tirano que conquistó todo un país extranjero sin levantar ni un solo cañón.

Mi pregunta es, ¿recordaremos a Fidel en 38 años? ¿Y qué hago yo hablando de Fidel? Es más, ¿recordaremos a Chávez? Supongamos (recemos mejor dicho) que la Revolución se acaba hoy mismo. Pasan 38 años. ¿Estará la influencia de Chávez y Castro presente? En nuestras memorias por supuesto que estará. Los horrores de la mentira, el engaño y la miseria no se olvidan nunca. Yo tengo abuelos que siguen hablando de Gómez y Pérez Jiménez (quien por cierto he notado ha ganado un cierto grado de simpatía en estos últimos años). ¿Pero recordaremos que Hugo Chávez murió un 5 de marzo como una fecha histórica o con un “ah si es verdad que murió ese día…”

El campamento fanático que acompaña a Nicolás Maduro se ha empeñado en que Hugo Chávez (y me imagino prontamente, Fidel) no sean olvidados jamás. Recién la semana pasada una diputada inauguró el nuevo rezo, el “Chávez Nuestro” que sustituye a Dios por el militar golpista. Ha sido rechazado rotundamente por la Iglesia y por la sociedad, pero ahí está. Y lo más probable es que se repita hasta la saciedad como las Fuerzas Armadas repiten que son chavistas a pesar de lo que dice la Constitución.

Pero, ¿en 38 años qué será del “Chávez Nuestro”? ¿De las calles, complejos,  estatuas y sindicatos que llevan su nombre? ¿Qué será de sus comunas? ¿Serán recordados estos tiempos como lo mejor que nos pasó, olvidados como solemos hacer con lo malo, o repetidos en enseñanzas para que nunca más vuelvan a suceder?

Una de las cosas que más me asombró cuando visité Moscú hace un año es que las estatuas de Vladimir Lenin no ocupan puestos importantes como alguna vez lo hicieron. Están ahí, pero como escondidas. “Sí, sí es algo que nos pasó pero nada, ahí hay una detrás de esa biblioteca si la quieres ver”, es el comentario general. Su tumba es un secreto de horarios regulados.

No es Vladimir Lenin la estrella que alguna vez fue. Como tampoco lo es Mao 38 años después y, si Nicolás Maduro sigue empeñado en una política que juega al Ahorcado cada día con más frecuencia, tampoco lo será Hugo Chávez.

Y no son  estrellas porque tampoco lo son los faraones de Egipto en estos tiempos. Son simples figuras cuya bondad o maldad ha sido extirpada de la historia y pasado a ser referencias de modelos políticos del pasado. Ramsés II sin duda fue un gobernante atroz. Hoy en día es una cartuchera en la tienda del Museo Metropolitano de Nueva York. ¡Y ese sí no murió hace 38 años!

La tragedia es que estamos en el ojo del huracán y éste es el momento histórico que nos tocó vivir. Esa es nuestra desgracia.  Pero como todo huracán, pasa. Esa es nuestra fortuna. Algún día habrán pasado 38 años y seremos viejos. Solo espero que como la fecha de la muerte de Mao Zedong, el curso del tiempo cambie la importancia de una fecha hasta que llegue un momento en donde nadie sino un aburrido escritor sobre la sombra de un araguaney se detenga un momento a recordarla.-

Friday, September 5, 2014

Joan Rivers: Hay que Decir Las Cosas Como Son

 
De todo lo que dijo, y lo dijo todo, yo creo que la mejor frase que soltó Joan Rivers en vida fue: “No tengas miedo de reírte de ti mismo. Después de todo, podrías estar dejando pasar el chiste del siglo”. Viniendo de una mujer que toda la vida se burló de ser un bebé no deseado (“Mis padres siempre me dijeron: ‘¿Por qué no puedes ser como tu prima Sheila? Sheila nació muerta”), de lo fea que era (“Yo soy tan fea que mi cita con el ginecólogo es por teléfono”) y de lo vieja que se había convertido (“Dicen que uno se debe vestir acorde a su edad. Si eso fuera cierto, yo debería vestirme con la sábana de Turín”) es mucho decir.

Ponerte a ti mismo como el blanco de chistes es ganarles la carrera a los demás. "Mi éxito fue decir lo que todos los demás están pensando", comentaría Joan Rivers sobre su carrera que comenzó en los años cincuenta. Como ella, yo siempre he sentido que el comediante es la persona más insegura del mundo.  No hay cómicos bellos. Nadie le creería un chiste a Jude Law sobre lo feo que es o a Blake Lively sobre lo gorda que está. Y si es bello, el comediante debe tener la inteligencia para hacer de esa belleza un chiste. 

Por eso es que Sofía Vergara puede montar una foto en Instagram de su vestido roto en el nivel de la tanga y Nicole Kidman negó por años que usó Botox. La primera se sabe reír de si misma, la otra no puede reírse sin tirarse un peo de lo estirada que está. En los setenta cuando Elizabeth Taylor se divorció de Richard Burton, se infló como un zepelín. Joan Rivers fue la primera en hacer chistes sobre eso (“Sabes que estás gorda cuando te paras detrás de Liz Taylor y te pueden ver las caderas”). Taylor se lo tomó con gracia. Cuando el esposo de Rivers se suicidó le envió flores y una nota de condolencias.

Estar en el ojo público es difícil y nadie quiere ser objeto de burla. Pero el “burlado” tiene que entender que los chistes nacen porque eres alguien en la vida. Tú lograste algo si la gente se toma el tiempo de sentarse a hacer un chiste sobre ti (y créanme tarda burda en hacer un buen chiste). “¿Por qué ya no estoy en tu rutina?” le comentó Cher una vez a Joan Rivers. La comediante entendió esto y no se calló por ser placentera, porque el negocio de la comedia no permite la benevolencia. "Hay que decir las cosas como son", diría la comediante. Y Demi Lovato tuiteó ayer lo que todos han debido hacer con sus chistes: “La semana pasada, Joan Rivers se burló de mis téticas y fue un HONOR”. ¿Para qué pelearse con un comediante cuando la que se ríe canjeando el cheque millonario en el banco es la actriz objeto de la burla?

Más aplaudible aun es que Joan Rivers ha sido la única mujer en la historia de la televisión abierta en los Estados Unidos en tener un late night show. Chelsea Handler no cuenta porque es por cable. Rivers le hacía las suplencias a Carson, actuó frente a la Reina de Inglaterra y es totalmente la responsable de la invención de la alfombra roja. Antes de Joan Rivers, Demi Moore iba a los Oscars vestida de lycra. Joan Rivers también es la responsable de la decadencia de la alfombra roja. ¿Por qué? Porque los actores entendieron el chiste y comenzaron a vestirse mejor para no ser criticados.

¿Por qué es esto importante? Porque un chiste es un chiste hasta que la persona deja de ser un chiste. En los Estados Unidos la gente se entera más de las noticias a través de programas de humor como el show de John Stewart y Stephen Colbert que por periódicos como el New York Times o el Wall Street Journal. Barrack Obama cena todos los años con los corresponsales de prensa quienes le organizan un ataque de comedia a los puntos más errados de su gestión. Obama se ríe. Nadie es censurado porque el Gobierno necesita de la comedia para entender el costo de una acción. ¿Agarra consejos? No. Y es por eso que los gobiernos del mundo están mal.

Los chistes sobre Monica Lewinsky fueron el hazmerreir de Bill Clinton durante toda su presidencia. Sobre ella Joan Rivers diría: "Mónica Lewinsky es la mujer más inteligente del mundo. Siete millones de dólares por hacerle sexo oral a un Presidente. Si yo lo pudiera hacer todo otra vez llamaría a mi hija Melissa: "¡Melissa ven acá! Tráete un cambur y arrodillate que tengo algo que enseñarte". Oro puro en su momento.

Ahora, ¿ha muerto el chiste Lewinsky? Para burlarse de Bill Clinton, sí. No así para Hillary, quien pronto  deberá enfrentar ese monstruo de nuevo en su carrera a la presidencia (el último es una calcomanía que dice: “Vota por la esposa del ex novio de Mónica Lewinsky para Presidente”). Pero ya nadie se molesta en meter a Bill ahí para atacarlo a él. Bill Clinton dejó de ser el chiste. Ahora es un hombre que todo el mundo quiere ir a escuchar.

Yo a veces me pregunto si en Venezuela se podría hacer humor de esa manera. Otra visión de Joan Rivers sobre la comedia era que el chiste era el mejor catalizador para comprender una tragedia. “Yo comencé a hacer chistes sobre el 11 de septiembre mientras caminaba hacia las ruinas ese día”, declaró la comediante no sin pocas críticas. Porque no es un chiste de burla, es un chiste para entender que estamos todos juntos en esto y que esto también pasará. Con la popularidad de Nicolás Maduro en 35%, le hubiera venido de perla tener a un Luis Chataing en pantalla para sentarse y burlarse de si mismo con el tema del enroque ministerial y el sacudón que nunca fue. No lo hace porque ve el chiste como un ataque de guerra. Como tal su única posibilidad de parecer humano es ir a La Guerra de los Sexos con Winston Vallenilla cuando se estrene el formato en TVES. Y ahí, sí será un chiste que él mismo se buscó.

“Cuando muera quiero que Meryl Streep llore en mi entierro usando cinco acentos diferentes”, declaró Joan Rivers, cuando ni siquiera pensaba en morirse. Dudo que eso ocurra pero lo bueno es que con ella aprendimos que no hay que tomarse la vida muy en serio. Y que sí hay algo como tener demasiadas cirugías, pero en eso Joan fue la primera en burlarse (“Me he hecho tanta cirugía que cuando muera donaré mi cuerpo a Tupperware”). Eso es lo que la hace una gran comediante que de seguro extrañaremos en los años por venir.

Les recomiendo el documental “A Piece of Work” sobre su vida. Magistral. También cualquiera de sus monólogos en "The Tonigh Show" que se pueden ver en YouTube.
 
 

Thursday, September 4, 2014

Los Temas Sobre Los Que No Debería Hablar

 
Mañana tengo un matrimonio familiar. Decir que es familiar en una Caracas donde hay cien familias que todos los viernes tienen un matrimonio donde invitan a las otras cien familias es absurdo. Aquí todo el mundo es primo, ya sea de sangre, político, adoptado, arrejuntado o porque nos acostumbramos temprano al “déle un beso a la tía Marisol” y nos enteramos veinte años después que la tía Marisol no tiene nada que ver con nosotros.

Este sarao sin embargo si es de familia, familia. De primos, pues. Normalmente serían un fastidio pero yo tengo una familia que está loca, así que los primos siempre son lo máximo. Cuando se viene de un linaje donde a una tía la metieron presa por pasar seis meses en el Hotel Tamanaco sin pagar la cuenta, y los hermanos prefirieron enviarla a la cárcel antes que pagar su deuda, pues ahí no hay más nada que hacer.

Yo ando de lo más emocionado porque quiero a los novios y tengo tiempo que no veo a mis primos. Alejandro mi hermano no está tan emocionado. Ojo, él se goza siempre la fiesta más que yo, se esmera con gel en el pelo como si fuese un Corleone y no se va de la pista sin bailar los éxitos del ayer. Yo no bailo mucho porque suelo estar enfrascado en una conversación intensa con alguien en el momento del baile y se me va de la noche.

Eso es lo que no tiene emocionado a mi hermano. Su problema de ir conmigo a matrimonios de familia es que cuando me dejan solo (“sin supervisión” dice él) yo me vuelvo intenso y comienzo a decir lo que él llama imprudencias. A mí me parecen verdades. Absolutas y necesarias. Pero no, aparentemente no puedo dar mi opinión sobre liposucciones, abortos, divorcios, salidas del closet, drogas, política, amoríos, tetas, falta de tetas, bolas, falta de bolas, ni tupés porque según él, “tú se lo dices a la persona que tuvo la liposucción en su cara”.

¿Y qué culpa tengo yo? Jamás me he hecho una liposucción y quiero saber qué pasa con la grasa después de que te la sacan del cuerpo.

Yo no soy imprudente tipo: “¿Ese es tu bebé allá en el coche? ¿En un matrimonio? Mi reina, deja el farandulerismo y vete pa’ tu casa. Eso te pasa por casarte a los 21 e invertir en un Jacuzzi en vez de una enfermera”. Podría decirlo, debería decirlo, es lógico decirlo, pero eso no lo digo. Eso es ser juzgón  Yo he aprendido con la edad a no juzgar tanto como a preguntar más*. Mi pregunta ahí sería si no consideró parir en el Jacuzzi para dar a luz debajo del agua. Y si no lo consideró, si me prestaría su Jacuzzi porque yo no tengo para relajarme después del trabajo.

A mí me gusta la gente brutalmente honesta. Hay una gorda que dice que ella no usa el lavaplatos porque eso es una sola agachadera. Se pasa todo el día fregando pero por lo menos es honesta con su flojera. Pero sobre todo, me gusta la gente que sabe hacer y responder preguntas interesantísimas y curiosas. Alejandro dice que yo confundo las preguntas curiosas con las imprudentes.

Yo una vez quise saber cómo los amantes dividen su tiempo para tener su jujú sin que los cachen y en un matrimonio le pregunté a una persona cuyas montadas de cacho eran legendarias para que me contara. A mí me pareció fantástico lo que me dijo (“Inventas full que vas al gimnasio. El sexo entrena burda”). Alejandro mi hermano me oyó y me arrastró por la corbata.

Con los primos la curiosidad/imprudencia es peor porque como ahí nadie tiene pelos en la lengua, pues es un todo contra todos. Y esta mañana me encuentro un mensaje en mi celular de mi hermano con una foto. Es una lista de temas restringidos que debo evitar mencionar a toda costa en el matrimonio de mañana.Son diez temas de los cuales no puedo hablar lo cual me hace pensar que hasta Audrey Hepburn en My Fair Lady tuvo más libertad que yo. Ella solo podía hablar del clima y de la salud de todo el mundo. Alejandro me ha tachado el tema salud porque nos enteramos de que un tío tiene hemorroides y ya sabe que yo voy a ir a darle consejos caseros (véase penúltimo capítulo mi libro “La Hora Loca”). Ahora que lo pienso, Alejandro debería contraer hemorroides para que no vaya al matrimonio y me deje en paz.

Porque curioso es una cosa, imprudente es otra como aprendimos todos después de la debacle de mi amigo It’s Good to Be, cuyo segundo nombre es Imprudencia (en serio, él se llama It’s Good to Imprudencia Be). En un matrimonio conversaba con una mujer de la cual ni se acordaba el nombre. Cinco minutos en la conversación, al ver que la mujer se rascaba la cara, le dijo lo siguiente: “Tú sabes que cuando a mi me dio lechina, yo usé un jabón de avena buenísimo que te recomiendo. Eso me ayudó como no sabes. Deja que te busque el nombre aquí en Internet con el celular y ya te lo doy”. La mujer le dio una cachetada y se fue.

Moraleja: Jamás es bueno mencionarle productos de lechina a una persona que tiene un brote severo de acné. Eso no es ser curioso, eso es ser imprudente. Pero It’s Good to Be no tiene a Alejandro mi hermano que actúe como Pepito Grillo en momentos curiosos. Y a mí menos porque esas cosas no me dan pena, me dan risa.
 
*Nota tipo "Ahora Que Lo Pienso": Bueno, está bien sí juzgo. Sobre politica, el Miss Venezuela, los Oscar, la gente que vive en Liechtenstein, gente que disfraza a sus animales, los que dicen "longe" cuando es "lounge", la gente que pone un pote de aromatizador en el baño de visita además de popurrí de lavanda, el forro de las pocetas de todos los baños de visita, los maratonistas, gente que dice 110%, el emoticón de la verguenza, los Crocs, los anillos de graduación, la gente que no toma, los tatuajes de colores y la salsa rosada pero estos son todos temas válidos que francamente merecen ser juzgados.

Wednesday, September 3, 2014

George Clooney e Isabel Presyler Me Obligaron a Tener Un Baño de Gente Grande

 
 
Acabo de terminar de remodelar mi baño. Supongo que eso me convierte en un adulto. Antes solía pensar que graduarse como adulto implicaba comprarse una obra de arte, pero después descubrí que uno podía hacer un saca piojos y llamar eso arte. Por eso, el decidir que mi baño necesitaba un extreme makeover es la cosa más de gente grande que he hecho. Temo que estoy a siete pasos de inscribirme en un club de Bingo.

El baño en verdad necesitaba un arreglito y con el tiempo he decidido que ese lugar es uno de mis sitios favoritos de la casa. Alguien me dijo una vez que a la gente le gusta los espacios chiquitos porque se siente segura. Ok, el cuento es más darks, me dijo que después de un gran susto, tipo un secuestro o un robo o una permanente mal hecha, la gente tiende a encerrarse en su baño porque puede controlar el espacio. A mí no me ha pasado nada de eso, simplemente que me encanta que ahí estoy solo. Suena medio carcelario y todo ahora que lo pienso…

Como un señor de su casa, me fui a Prosein (los expertos en cerámica) a escoger mi nuevo baño. Con esto de la escasez me imaginé que me iba a contentar con lo que hubiera así fueran ladrillos sin cementos. Pero Prosein resultó ser una de esas tiendas que todavía no sabe que en Venezuela hay escasez. Eso es como el Disney World para la gente que tiene un fetiche por las pocetas. Ahí hay de todo. Salvo el lavamanos que me gustó al principio, pero hay de todo.

Escoger baldosas es difícil porque yo no soy el hombre más decidido del mundo a la hora de tomar decisiones de gente grande tipo vamos a cambiar las baldosas del baño. Por eso, antes de tener que mentirle al vendedor y hablar de las propiedades de una baldosa, decidí irme por lo obvio. En una esquina de la tienda había una foto colgada de George Clooney e Isabel Presyler promocionando unas baldosas de Porcelanosa. Como yo confío en el Sr. Clooney y me parece que la señora Preysler es espectacular, pues me fui por su baldosa. El que me ayudaba en la tienda me preguntó si quería ver otras opciones. Le dije que si no salía Isabel Presyler con la baldosa que me iba a mostrar no estaba interesadao. #farandulero

Aprovechando un viaje de diez días que hice a California, dejé a los obreros para que me instalaran  mi nuevo baño con mueble, espejo, regadera y mis baldosas Clooney-Preysler. A mi regreso, la obra estaba terminada. La Preysler estaría orgullosa. Soy el nuevo dueño de un baño de gente grande que parece la muestra de una tienda.
 
Eso me ha traído problemas. Como George Clooney e Isabel Preysler me vendieron un baño adulto, pues naturalmente debo personalizarlo con cosas de gente grande. Eso es un dilema para mí que toda la vida he sido un hombre que considera decoración un cepillo de dientes, una afeitadora y un desodorante.

En mi anterior baño de la low (el baño Clooney-Preysler es de la high), la personalización consistía en un corcho con todos los recipes médicos que había recibido desde 2001 (tip: es un HUGE TURN-ON para los extraños que entran a tu baño #not). Pero ahora, es un baño adulto. Tiene hasta seiscientas gavetas en el mueble para meter cuanta parafernalia tenga como si yo fuera Locatel. Incluso, las baldosas Clooney-Presyler no cubren toda la pared sino que llegan hasta la altura de mi barbilla, lo cual requiere que pinte mi baño o guinde arte. Eso me hace pensar: ¿será que enmarco el saca piojos?

Esto no lo vi  venir cuando decidí cambiar mi baño. Ahora estoy obligado a ocuparme de un sitio de gente adulta que necesita que tome decisiones como el color de la pared. Yo siempre he querido entrar a Pinturas Flamuko a preguntar si tienen un rojo tipo color del pelo de Marietta Santana pero si pinto mi baño de rojo  me satanizo en dos segundos. ¡Qué hueso tener que pintarlo de un color totalmente adulto como "off-white"! Lo otro es, ¿qué guindo en la pared? ¿Una foto que nada tiene que ver conmigo como el Big Ben en un día nublado para dármelas de místico? ¿Una frase inspiracional tipo "SÉ TÚ MISMO"? ¿Cómo voy a ser yo mismo si la baldosa Clooney-Presyler se ve cien veces mejor con algo off-white?

Ya veré que hago pero por lo pronto mi baño ahora es de señor. Me provoca mandar a hacer tarjetas de presentación. Algo así como: "Toto Aguerrevere. Escritor con baño de gente grande, aun considerando el color off white." Es lo minimo que puedo hacer. Cuando uno remodela su baño confiando en George Clooney e Isabel Preysler, te haces adulto en solo una instalación de baldosas.

Tuesday, September 2, 2014

El Placer de Volar con Aerolíneas Demoradas de Venezuela

 
El Boeing 727 que aterriza sobre la pista de Maiquetía es tan arcaico que sus asientos no cuentan con la tela higiénica blanca en el respaldo para la cabeza. Algo que nadie echa de menos excepto cuando el avión no la tiene. Los televisores que cuelgan sobre el techo parecerían ignorar que hay dos generaciones completas que no saben lo que es un VHS. De haber audífonos a bordo, seguramente serían en forma de estetoscopio como los que solía repartir la extinta Pan-Am. “Tipo vintage demodé” describiría posiblemente Titina Penzini el avión, en un rotundo esfuerzo por ser positiva.

Esto es lo que llega a Venezuela en 2014. Abrochados en la prehistoria, los pasajeros del vuelo S3 1341 de Santa Bárbara Airlines procedente de la ciudad de Panamá, tocamos tierra criolla y nos santiguamos como si la mártir que le dio el nombre a la aerolínea le hubiera echado una mano al piloto. Cuando un vuelo que normalmente aterriza en Maiquetía a las 5:30 de la tarde del día anterior, es trasladado sin explicación alguna para que aterrice a las 2:00 de la madrugada pero termina entrando a Venezuela a las 4:30 de la mañana, hasta Cheverito saca su estampita. ¡Gracias Santa Bárbara Palacios Teyde que llegamos!

Cualquier vuelo internacional hacia Venezuela ha dejado de ser un viaje. Es ahora una cruzada la cual implica humillarse a ser revisado en aduana como un terrorista, viajar en algo menos seguro que un albatros y recoger una maleta llenada con lo que apenas se pudo escarbar con CADIVI. Lo peor, sin embargo, es la sumisión del venezolano a la interminable espera que en circunstancias normales sería de dos horas y que ahora es de once. Con las nuevas demoras, Venezuela está más lejos de Panamá que Alemania.

El socialismo prometido en Venezuela nos tiene como el lema de la salsa de tomate Heinz: “Lo bueno se hace esperar”. Pero el que tiene ojos sabe desde que comienza a subir por la autopista Caracas-La Guaira, muerto de miedo por la hora de llegada de su vuelo, es que el Gobierno Nacional invirtió más en vallas de Nicolás Maduro que en alumbrado, asfalto y seguridad. El periódico recién salido de la mañana constata que la espera por un avión es solo problema del 1% de la población. En portada la gente hace cola por medicinas, toallas sanitarias, harina y futuro. Hasta en las altas esferas la espera parece ser la norma. En junio el Presidente de la República anunció un sacudón económico. Es hoy, tres meses después, cuando el periódico asoma que por fin el mandatario prenderá el ventilador.

Llegar a Venezuela después de un viaje es darse cuenta de que el país está como ese avión de Santa Bárbara, un mamotreto que requiere urgentemente de barniz, modernidad y progreso. No basta rezar un “Chávez Nuestro”, hacer como Cheverito e irse por carretera (quien por lo visto tampoco sabe lo que es salir de Venezuela por Cúcuta) o insistir que la estampida de las líneas aéreas del país fue por culpa del Mundial de Fútbol. Venezuela requiere con urgencia de una nueva flota comandada por una tripulación que no busque excusas baratas y deje a sus pasajeros varados y en espera. Hay una razón por la cual no existe una flota llamada Aerolíneas Demoradas de Venezuela aunque aparentemente, esa parece ser la que más clientes tiene.-

Monday, September 1, 2014

Back 2 School

 
He concluido que volver de vacaciones es una desgracia. Acostumbrar a tu cuerpo a un paseo en bicicleta por una playa en las mañanas, coctelitos a las doce y más Sol de lo que agarraría una candidata al Miss Hawaiian Tropic, no concuerda con la alarma de incendio que te da el lunes después de volver.

Todo lunes después de una vacación implica ver menos Instagram y más correos electrónicos. “Hola, necesito de tus servicios”, “Pague tarjeta”, “Es para ayer”, “Te llamé y no me contestas”… A veces pienso que Gmail debería tener una contestación automática que dijera: “No jodan a Toto, está recién llegado de vacaciones”.

Volver, por supuesto es necesario. Si no volviéramos, la cosa no se llamaría vacaciones sino desempleo. Regresar a la rutina de lo que hacías antes de empacar maletas es realmente quienes somos cuando no estamos en cholas y traje de baño. Lo que pasa es que cuando uno vuelve de vacaciones y se sienta en su computadora a trabajar se ve obligado a preguntarse si realmente lo que hace es lo que debería estar haciendo. Hay gente que trabaja como si viviera en una vacación. Se llaman promotores de ron, pues, pero eso es un trabajo pago.

El problema con el regreso es que el cuerpo, y sobre todo la mente, no están acostumbrados a las actividades mundanas y a la nutrición normal. De vacaciones, ropa sucia era ropa que iba en una bolsa en el fondo de la maleta. En la vida real, ropa sucia es algo que tienes que lavar. Como en separa los blancos de los colores, lava, plancha, dobla, manda a la tintorería, guinda. De vacaciones, comida era un buffet de grasas, crustáceos y más papas fritas de las que toleraría un empleado de McDonalds. En la vida real, comida es eso que dice Sascha Fitness que es comida.

Lo que es obligatorio tras regresar de una vacación es planificar tu próxima vacación. Suena totalmente echa carro y no es algo que diría Paulo Coelho en alguna cita de esas que te hacen sentir ciudadano de este mundo. Pero las vacaciones, o la planificación de un viaje, es lo que te motiva lo suficiente como para sentarte en una computadora a trabajar de ocho a cinco. Sin la idea de un próximo viaje eres un rutinario sin motivación cuando lo que deberías ser es un motivado rutinario. A menos de que tengas pensado ser padre en los próximos nueve meses en cuyo caso la motivación debería ser esa. Tampoco es que la planificación de la agenda sea: 16 de febrero (fecha de parto), 17 de febrero (¡¡¡MIAMI!!!). Eso sería el colmo.

Pero bueh... suficiente idealización, que para una vacación lo que hay es que trabajar (y rezarle a Santa Bárbara que las líneas aéreas en Venezuela mejoren). Así que a lo hecho, pecho. Bienvenidos a la rutina. Apesta.-

Tuesday, July 22, 2014

Solo Vine a Hacer una Preguntica

 
Para ser una sociedad impaciente me impresiona la resignación con la cual los venezolanos nos hemos adaptado a hacer una cola. Sea en una farmacia o en un automercado, ya es habitual empujar nuestro carrito hacia el fondo del establecimiento y ponernos de último a esperar a que nos toque para pagar. Los que están delante y detrás de nosotros pasan a ser nuestros aliados para los menesteres del small talk. Una especie de Correo del Pueblo en 3D donde pasamos revista a todo lo que nos parece que está mal y cómo haríamos para mejorarlo.

Una de las cosas que no tiene solución es cuando de verdad tú vas a comprar un artículo y todos los demás tienen un carro lleno de artículos. Lo lógico sería que hubiera una fila para diez artículos o menos. A la Ley del Trabajo no le importa si tú te compraste un destapador de poceta o te llevas la vaca completa de la carnicería. A todos nos toca hacer la cola por igual.

Fui a comprar una bolsa de hielo al supermercado el otro día. Todo el mundo me vio con cara de “Ah sí, ya vas a poner cara del gato de Shrek para que te dejemos pasar. Pues no. Porque tú vas  a hacer una fiesta en tu casa y yo me voy a ir con esta compra a cuidar a cinco niñitos y a un marido inconforme”. Me fui al final de la fila y esperé. Cuando llegué a la caja registradora el hielo estaba más derretido que Olaf el muñeco de nieve en Frozen. No importa, yo entiendo que en socialismo no estamos para cortesías cuando todos intentamos sobrevivir.

Eso no debería suceder en sitios donde tienes que agarrar un número para que te atiendan. Léase bancos, agencias y un psiquiatra con una maquinita de esas que la puso solo por joder. Aquí aplica siempre la persona que dice “disculpen, solo vine a hacer una preguntica”. Solo que el “disculpen” es acto del pasado. Ahora vienen como si hubiera un ticket VIP y ellas fueran Veruca Salt, la niña malcriada de Willy Wonka.

Hoy voy a Santa Bárbara Airlines porque necesito preguntar si el e-ticket que imprimí de Despegar.com funciona para hacer los trámites de CADIVI. Al llegar, tomo mi ticket y miro hacia el marcador  el cual indica que hay siete personas delante de mí. Como tengo correos que contestar en el celular me siento en mi silla a esperar. Junto a mí está una señorita en lo mismo que yo. Los demás no sé en que andan porque yo no veo tan lejos.

Unos diez minutos después la señorita levanta la mirada y se molesta.

-Oye, vale -me dice-, ¿entonces para qué sirve esto de los tickets? Aquí hay un poco de gente que llegó después de usted y andan en el mostrador.

-Sí tienes razón -le contesto.

La señorita alza la voz: “Señores, por favor, vamos a ser ordenados. Hay un ticket ahí que deben agarrar. Yo entiendo que todos vinieron a hacer una pregunta pero ya han pasado seis y nosotros los que tenemos ticket  y que también vinimos a hacer una pregunta seguimos aquí”.

La agente de Santa Bárbara se percata del descontento y les pide a todos en el mostrdor que agarren un ticket. Todos lo hacen, excepto una señora quien solamente puede ser descrita físicamente como Desirée Santos Amaral (o Brujilda, lo cual es lo mismo).

La señorita junto a mí se molesta y al ver que el marcador ha cambiado para su número de  turno, se levanta y se pone junto a la señora Brujilda.

-Señora, por favor es mi turno. Yo también vine a hacer una pregunta e hice mi cola como todos los demás -le dice a la mujer coleada.

Mejor que no.

Brujilda agarra una calentera como si le hubieran dicho… bueno como si le hubieran dicho Brujilda.

-Mire, muchacha insolente –le replica en tono altanera-, ¿qué te has creído tú chica para hablarme así a mí de esa manera? Si yo lo que vine fue a hacer una preguntica.

La señorita (de la razón) le contesta: “Pues, yo también vine a hacer una pregunta, y el señor también y el otro también y aquí todos esperamos pacientemente”.

-Ah, ¿entonces yo soy la bruja?

-Obviamente -pensé yo.

… No, no pero es que esto es insólito –continúa Brujilda-. Venirme a decir a mí ¿qué? Cuando yo lo que vengo es a hacer una piche pregunta. No chica, ¡tú lo que eres es una abusadora! ¡ABUSADORA!

Yo soy un defensor de las causas perdidas y me molesta cuando la gente pisotea a los que tiene la razón. También soy un hombre que necesita urgentemente que le sellen un pasaje para poder decirle a un banco que le diga al Gobierno que me dé unos piches dólares que en teoría son míos.

-No lo digas, Toto, no lo digas, quédate quieto, quédate quieto –me dice mi Pepito Grillo en la cabeza. Pero al ver a Brujilda refunfuñar desde su asiento con su ticket recién tomado ya arrugado de la rabia, decido mandar al Pepito al carrizo y le digo en tono pausado desde mi silla: 

-Disculpe, señora, con todo respeto, pero yo creo que la abusadora es usted.

(Bueeeeeno…)

-Ah, y aquí salió el otro –grita Brujilda-. Ahora se pusieron de moda los metiches, pues.

-Si fuera metiche me hubiera coleado, señora. Lo que soy es justo. Aquí todos venimos a hacer una pregunta igual que usted.

-¡Pregunta mi culo! Tú lo que eres es un intrépido que te metes en las cosas que no te incumben. ¡Intrépido! ¡Intrépido!

Me río y bajo la mirada a mi celular. Como intrépído es alguien que no le teme al peligro, pues ahí no hay más nada que hacer. Pero no es hasta que me lanza esta perla cuando pierdo la paciencia:

-Es que míralo a él…  ahora se creen todos los machos… -continúa Brujilda hablando con un señor sentado junto a ella que no le presta mucha atención-. ¿Quién sabe qué será él? Seguro es un nuevo rico que vive una vida cochina y se va con sus reales sucios a un viaje cochino… Cochino.

Mi Pepito Grillo me dice: “No, no, no lo hagas Toto… Necesitas que te sellen el pasaje… No vayas a decir…”. Lo mando a callar y le respondo a la señora de manera calmada:

-Tan cochino es mi viaje señora que yo me estoy yendo a operar a mi mamá de cáncer.

Mi Pepito Grillo se pegó un tiro en el acto. Mi mamá no tiene cáncer y esto es una insolencia con todas las madres del mundo que desafortunadamente sí padecen de esa enfermedad.

-No me interesa tu viaje cochino, ni tu familia cochina, nuevo rico –me responde Brujilda.

En la sala se puede oír hasta el repaso del resaltador de la agente de Santa Bárbara. Nadie se mueve.

-Les voy a pedir el favor a los dos que se retiren si siguen con esto –advierte la agente para calmar los ánimos. Comienza a hacer pasar los números con la “suerte” que el número que me toca es el mío.

Me levanto al mostrador y hago mi pregunta: “Buenas, sí mire yo tengo que hacer CADIVI y aquí no sale la fecha de emisión de mi boleto. ¿Esto lo puedo hacer aquí?

La agente me explica de la manera más amable que debo ir a Despegar.com a que me emitan mi boleto allá y después volver a Santa Bárbara para que ellos me lo sellen.

Me despido y salgo. Nadie habla. Y ahí es cuando me doy cuenta de tres cosas: 1) en verdad mi problema era con Santa Bárbara. Que yo tenga que ir a otra oficina a que me impriman un boleto que en teoría me enviaron por correo para volar con la aerolínea en cuya oficina estoy es el colmo. 2) Todo eso no me importa. Mi real preocupación es: ¿por qué me metí yo en un problema que no era mío cuando todos los demás se quedaron callados esperando a que les tocara su turno sin importar que gente como Brujilda se les coleara? 3) ¿Para qué mentir si yo tengo la razón?

Concluyo que en verdad es mi problema. Si yo no hubiera ayudado a la señorita que había esperado su turno, Brujilda hubiera ganado. Pero ¿por qué mentir? Porque quería hacerla sentir mal. No me funcionó porque maté a mi mamá en una sola oración y tampoco la ayudó a ella a comprender que estaba errada. En conclusión perdimos todos.

Pero, ¿por qué hay que quedarse callado ante la injusticia? ¿Por un piche sello para CADIVI? ¿Un miserable kilo de azúcar? ¿Un pasaporte? Yo entiendo a Brujilda. Tomar un ticket en este país es de pendejos porque nos pasamos 24 horas agarrando tickets y haciendo colas solo para que nos devuelvan por un tema de burocracia. Pero asumir que quien levanta la voz para protestar por un acto injusto es un nuevo rico cochino es caer en esa misma corrupción. Solo que esto es una corrupción de valores que es peor.

Quedan personas decentes en Venezuela y me gusta pensar que yo soy una de ellas. Mentiroso pero decente. Me molesta la injusticia pero más me enerva que las Brujildas se salgan con la suya solo porque vinieron a hacer una preguntica sin tener la decencia de admitir que con tan solo tomar un ticket subsanaban su error. Yo hoy comprobé lo necesario que es levantar nuestra voz siempre. Solo que hoy aprendí que no es necesario decir una mentira cuando solo con la verdad es suficiente.-

Actualizado: Mi mamá lee el blog y me escribe por WhatsApp en el acto: “Toto, qué mal lo que te pasó, pero yo solo tengo una pregunta. ¿Por qué me mataste a mí y no a tu papá?”

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