Monday, January 13, 2014

El Año del Pesi-Optimsmo


El calendario chino tiene sus ratas, dragones, leones y cualquier otra cosa que pueda ser pintada en una pieza de Mahjong. El 31 de enero, por ejemplo, comienza en China el año del caballo. No sé dónde demonios cabe un corcel en las calles de Pekín pues a juzgar por fotos ahí no cabe ni un dije de Mi Pequeño Pony. Pero los chinos son los chinos y no me puedo quejar de una gente que fabricó la misma silla donde estoy sentado y el mismo teclado en el cual escribo estas letras. Si los chinos quieren un caballo y no lo tienen, lo inventan y nos lo venden.

Esta mañana mientras me tomaba un café me puse a pensar en cómo veo yo los años. Hay gente que me dice que ellos lo ven lineal, como que uno sigue caminando. Pero eso me parece demasiado Forrest Gump de su parte. Hay otros que lo ven como un círculo completo, pero eso en mi cabeza es un Slinky. Los más optimistas son los que ven al nuevo año como un borrón y cuenta nueva. Por lo general, son las mismas personas que terminaron una relación fatídica en diciembre.

Yo no tengo visión espacial para imaginarme el año en círculos, triángulos o subi-bajas. Yo catalogo mis años en humores.

Me gusta pensar que éste es el Año del Pesimismo. Lo cual concuerda perfectamente con el año del caballo de los chinos porque así galopa y se acaba  más rápido. Es que me parece que esto es el 2013 resucitado. Como si el 20 de diciembre el 2013 se hubiera puesto en “Buffering 93%” para que disfrutáramos de las vacaciones pero todavía nos falta ese otro siete por ciento del 2013 por vivir.

A muestra de un botón, en Venezuela el Presidente Pajarito sigue, ahora matan hasta a las reinas, los anaqueles en los mercados están más blancos que un sostén de monja y todavía no hay pasajes. Llamar al 2014 el Año del Pesimismo es lo más optimista del mundo.

Por eso he decidido que no voy a pensar que éste sí es mi año como lo hago siempre. No, eso sería un optimismo irresponsable. Más bien voy a ser un pesi-optimista. El pesimismo en mi pesi-optimismo es por lo siguiente: cuando se acabe el 20134 y vea todo lo que pasó este año, podré decir con toda responsabilidad: “Sabía que iba a ser malo”. Lo de optimista en mi pesi-optimismo lo pongo porque esto es año del Mundial de Fútbol y esa verga es en Brasil. Si el Mundial de Fútbol y las garotas no me alegran tengo que sacar una afeitadora y ponerme a ver videos en YouTube sobre cómo rebanarme elegantemente una muñeca.

Creo que mi misión este año para convertirme en un verdadero pesi-optimista va por no arruinarles la experiencia a los demás. Es como cuando uno habla con gente que vive en Miami que te dicen que ellos más nunca van a regresar Venezuela porque se imaginan que bajarse en un supermercado requiere de un tractor blindado, siete escopetas y arrancar el espejo retrovisor para ponerlo en el carrito de compras por si acaso una vieja les quiere tumbar la leche.

Eso sí es pesimismo puro. Y yo le arruino la vida a los mayameros al contarles que la vida en Caracas no es así. Les echo a perder su imaginación diciéndoles que son unos exagerados. No hace falta un tractor para ir al supermercado. También se puede blindar un Corolla. Pero ellos se amargan porque prefieren creer que aquí se vive peor que en Chechenia. Si aquí en Caracas la vida fuera perfecta, ¿qué excusa tendrían ellos para no volver? Ninguna. Chechenia: 1 Caracas: 0.

Y por lo general soy muy buen embajador de mi país cuando estoy afuera pero como este año de pesi-optimismo no hay pasajes porque estamos acorralados gracias a los raspacupos (mis saludos), pues no me queda sino ser pesi-optimista con los que están aquí (convencer a un expatriado por Skype nunca funciona porque en el mejor momento de la pelea, la conexión falla y el video siempre se queda pegado). Y los que viven aquí son PEORES que los que viven afuera con su pesimismo.

Por eso en el 20134 me pienso convertir en ese tipo de gente a la que todo le parece una tragedia. Como cuando un hijo le dice a su mamá que va a salir y ella le responde: “¡¿A esta hora?!” No importa que sea un lunes a las nueve de la mañana, a ella eso le parece dantesco. Como yo lo veo, mientras más trágico sea en mi pesi-optimismo me voy a meter en menos problemas con las madres, abuelas y cualquiera que arme un zafarrancho porque no le parece lo que hagan los demás.

Voy a ser también una persona que le presta atención a la persona megáfono. Esta es la gente que entra a un banco y de una forma un peo. “Claro, claro, por eso es que estamos como estamos, porque aquí hay tres ventanas y solo opera una... Por supuesto que están en la hora de almuerzo, por supuesto… Claro, claro TENÍA que ser lunes bancario. Como aquí nadie quiere trabajar…” Ser una persona  que concuerda con lo que dice la persona megáfono me va a ahorrar el tener que callarlos en bajito. Un pesi-optimista de cepa jamás calla en bajito. Solo asiente. Si fuera de Alabama diría: "Aleluya".

También quiero ser una persona que dice “por eso estamos como estamos”. Y mucho. Y en mi otra vida quiero ser de Alabama solo para decirle "Aleluya" a toooodo.

También me voy a convertir en una persona que tiene el PEOR cuento de la sala. Me pasó en el 2013 que mucha gente es así. Fuera con un secuestro, un cuento en el mercado o una cajera que lo trató mal, todo es una competencia por saber quién cruzó tres estados para conseguir azúcar. Mi misión es ser la persona que no cruzó tres estados, atravesó la frontera. Yo creo que este es el año donde hay que subirle la barra al pesimismo exagerado.

Y me voy a transformar en este tipo de persona porque he descubierto que siendo optimista no sirve de nada, porque la gente más feliz es la que fue infeliz todo el año. Es la que llega al 31 de diciembre y recapitula todas sus tragedias –con megáfono y de manera exagerada– pero igual se va de viaje al día siguiente con una cava de cebiche de Fresh Fish para darle a todo el que se quiera sentar con él en la playa para hablar de MÁS tragedias. Un pesi-optimista esperanzado, que se rodea de gente que dice que todo está mal y con cada mes que pasa se da cuenta de que pronto viene todo otro año que promete ser mejor.

De repente así soy verdaderamente feliz. Pesimista pero con óptimo. De momento ese es el caballo al cual le voy. #pa'lantemarik

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