Sunday, January 26, 2014

La Comae Josefa y El Postre Inolvidable


Una de las cosas que más me encantan de la Comae Josefa es que es demasiado predecible con las comidas en mi casa. Si uno llega de viaje ella te “sorprende” con un lomito y papas fritas. Si uno cumple años te hace pasta con salsa de brócoli y si decides inventar una cena en casa te hace pollo al curry. No hay ni que mencionarle nada, uno simplemente dice: "Llego mañana, cumplo mañana o vienen cien mañana" y ya eso está en el horno. Ahora, lo más predecible es con sus postres. Esos los hace cuando ¿Quién Tiene La Razón? pasa un capítulo repetido.

Hace mil años llegué de casa de mi amiga Manuela Zárate a contarle que en su casa hacían los mejores brownies del mundo porque salían chiclosos y claritos. Josefa se picó. Tanto que entre el paso de Pasionaria a Mundo de Fieras ideó una receta con leche condensada, haciendo que sus brownies le causen un coma diabético a cualquiera. Una bandeja de brownies en mi casa dura lo que tarda en llevarlos de la cocina al comedor.

No le pasa así con los pies. Aunque no se lo digo, jamás ha podido dominar el batido del pie y la masa siempre le queda tan dura que hay que agarrarlo con las manos para comérselo. Uno lanza un pie de Josefa cual frisbee y no se parte, lo juro. He hecho la prueba. Pero, ¿cómo decirle a una cocinera que hay platos que no le quedan bien? Se larga de regreso a Colombia en menos de tres minutos. Eso es como decirle a una madre primeriza que su bebé tiene el mismo bigote que Nicolás Maduro. No se hace. Aunque provoca.

La semana pasada pasó un episodio en mi casa que se lo tenemos escondido. (Si alguien llega a mi casa no se lo pueden contar pero a mí me parece sensacional echarlo aquí). Mi abuela llegó de viaje encontrándose con su apartamento inundado por lo cual decidimos invitarla a cenar. Enterándose de que la Nonna flotaba por el apartamento, Josefa decidió esmerarse en la cocina. Sacó la receta del cumpleaños (pasta con salsa de brócoli), “porque Don Totín esa tragedia acuática hay que compensarla casi que con velas, mijo” y se puso a cocinar. “Lo único que no tengo resuelto es el postre”, me dijo. “Ay ¿qué le gustará a la señora?”

No le presté mucha atención porque me supuse que haría brownies. Pero Josefa entró a la despensa y encontró algo que la ilusionó. Era un tarro de algo que nunca había hecho pero ,según me comentó después, le había entusiasmado porque lo había visto en el Gourmet Channel (por lo general ella ve Portadas pero a veces la cacho poniéndose exquisita). Josefa decidió ahí en la despensa prepararnos un pie de arándanos.

La cena fluyó con normalidad. Mi abuela estaba encantada de que esa noche no iba a comer con alitas flotadoras en los brazos. Los platos iban y venían con la pasta que de verdad le queda a Josefa sensacional. Terminados de comer, Josefa entró al comedor y puso el pie de arándanos recién salido del horno en el ceibó, listo para picar. Mi papá y yo nos veíamos en silencio, estupefactos que la Comae Josefa se hubiera salido de la rutina con un postre diferente. Pero por alguna razón no nos provocó en ese momento, por lo cual mi abuela fue la única que pidió le sirvieran un gran pedazo. 

Josefa vio a mi abuela probar su primer bocado y se fue airosa hacia la cocina. Nada le puede dar más orgullo a una cocinera que un comensal se trague esa primera cucharada. A mi papá y a mí nos vio con cara de “los agarro después por no querer probar mi pie de primeros”.

Continuamos echando cuentos en la mesa con normalidad mientras mi abuela se comía su pie en silencio. De repente mi mamá comentó: “Oye, ¿no les huele como a cebolla?” Todos comenzamos a oler. La verdad es que sí, el tufo a cebolla era imperante en la mesa. Mi abuela continuaba comiendo su pie, aunque notabábamos que con cada bocado se encorvaba y arqueaba un poco.

Alguien siguió hablando pero el olor era latente en la mesa. Era raro por lo cual comenzamos a ver de dónde podía emanar, hasta que mi abuela, quien no se queja ni de su sombra, susurró: “No lo quiero decir porque me da pena con Josefa pero es el pie, ¡es el pie!”

Todos en la mesa probamos el pie para comprobar lo dicho por ella. Josefa se equivocó. No eran arándanos. Había hecho un pie de cebollas moradas caramelizadas.

Temiendo una fuga intempestiva hacia Colombia (con esto de la escasez estamos convencidos de que Josefa puede hacer maletas en tres minutos…. Cargarlas es otra cosa), decidimos hacer lo correcto. Alguien salió de la casa a vaciar el pie en el basurero, dejando solo unas migajas para aparentar. Cuando Josefa llegó hacia la mesa, el platón del postre estaba vacío.

“No puede ser, por mi madre Dora Guerrero, ¡que se lo han comido todo!”

En Friends, Monica, Ross y Joey no actuaron tan bien cuando Rachel le puso carne al trifle italiano como lo hizo mi familia con el pie de Josefa.

“Toto, sentía como si fuera el pie de shit que le sirvieron a la tipa en The Help”, me susurró mi papá.

Es verdad pensé, lo único es que mientras en The Help lo hicieron en venganza, Josefa lo hizo con amor. Un poco ácido ese amor, pero por lo menos dentro de todos sus platos predecibles, ¡por fin nos regaló un postre inolvidable!

P.D. El que sea asiduo de mi casa: No contarle esto a Josefa nunca. En serio  es capáz de lanzarme una de The Help antes de salir pitada a Colombia de la rabia si se llega a enterar de lo que hizo.

6 comments:

Ley said...

Excelente!
Primero muerto en cebollas caramelizadas que herir los sentimientos de Josefa y luego perderla!
Porque nada duele más que haber preparado algo de comer con amor y luego ver caras arrugadas olfateando y diciendo "qué es esto?"

Ora said...

Amo los post que hablan de Josefa.
Me reí sabroso y ahora sí voy a trabajar.
Besos, Toto querido.

Valentina Tepedino said...

Ay, mi vida Josefa! Quiero ir corriendo hasta allá y abrazarla!

Anonymous said...

Esto esta demasiado comico!!!!!!!!! jajajajajajaja… se me salen las lágrimas de la risa!!! jajajaja… era imposible no contarlo aquí!! y tu abuela es una dama! se lo iba a comer todo la pobre sin decir pío… o quería que a ustedes les pasara igual !!!… no no no … demasiado cómico todo!

isaac said...

Amo a josefa!!

En otro orden de ideas un dato curioso: La palabra "ceibó" en realidad no existe, no es mas que la Venezonalizacion del "Sidedoard" por nuestra chucuta lengua criolla.

Saludos y Aplausos como siempre!

Đào Quân said...

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