Thursday, June 19, 2014

Adiós Jorge Giordani, Inventor de las Colas

Caricatura Edo
 
Dos cosas interesantes han pasado en Venezuela esta semana. La primera es la indignación por una cola en el Sambil porque la tienda Zara reabrió sus puertas. La segunda es la salida del poder del nefasto Jorge Giordani, anterior Ministro de Planificación y artífice del estado de la economía venezolana.  ¿Qué tiene que ver Jorge Giordani con una cola de gente en una tienda de ropa? Absolutamente todo. Él inventó esa cola.

Para los que no viven en Venezuela, esto es cómo sucede. Yo vivo a una cuadra de un pequeño automercado, tan legendario como su urbanización, pero no muy concurrido. A él van doñas con el pelo tan blanco que es morado, chóferes en búsqueda de algo para la doña que se dio cuenta esa mañana que tiene el pelo morado y no puede salir así, y gente como yo que solo va porque todavía venden Ovomaltina. No es muy concurrido y tendrá a lo máximo nueve puestos de estacionamientos.

Ayer, llevando una factura a una librería, pasé por al lado del supermercado. Todo normal, mismas doñas, mismos chóferes. Crucé la cuadra y entré a la librería. Mientras me hacían el cheque, me tomé un café con la dueña, hablamos mal del gobierno, porque eso es lo que hace la gente educada, y salí. Al llegar a la esquina donde está el automercado me di cuenta de que todo había cambiado.

Frente a la puerta del mercado había una cola de 180 personas la cual serpentineaba por toda la cuadra, frenando el trafico. Tres cuida carros hacían lo imposible por encontrarle puesto a las doñas para estacionar, obreros de una construcción aledaña llegaban despavoridos y hasta la doña del pelo morado con lo que presumo es una toalla amarrada a la cabeza llegaba casi en patines para unirse a esa fila. En menos de diez minutos toda una urbanización había cambiado, y donde antes era Wisteria Lane ahora era Jumanji.

“Llegó el camión de la Harina Pan”, me dijo ese tipo de hombres viejos que uno jamás sabe porque está ahí recostados sobre una pared pero siempre está.

Llegó la Harina Pan. Muy como el heladero cuando éramos niños, el paso de un solo camión movilizó a toda una urbanización. Como cuando estamos en un estacionamiento y no sabemos si el carro del puesto que queremos va a salir o no, esa gente solo vio un camión y salió en estampida. Otros, lo hicieron con “el pitazo”, como se le conoce al llamado que dan los informantes (cajeros, repartidores, parqueros) cuando llega un producto.

Así vivimos. No hace cinco minutos hay escasez de un producto, luego hay abundancia y en quince habrá escasez de nuevo. La conversa es la misma en el abasto más pequeño hasta el automercado más grande: "No te colees, no se guardan puestos, no, no puedes entrar a preguntar si hay celery, ¿quién coño pregunta por celery cuando llegó la harina?, me sabe a bola que seas de la tercera edad, si como nié que no estás interesada en harina, haz la cola, haz la cola, hagan la cola, se colearon, claro porque ella es la hija del dueño, que yo estaba primero, que se acaba, mamita vente ya que se acaba, te guardo una, no te garantizo nada, se va a acabar, se va a acabar, se va a acabar y se acabó…"

Y eso es solo harina. Cuando viene el camión de la leche hay arañazos.

Ayer Jorge Giordani, ministro intocable en la era Chávez, publica una carta en la cual admite el excesivo gasto en la campaña para montar al moribundo en el poder, los planes económicos que ideó y jamás se cumplieron (¡menos mal!)  y su retiro del tren ministerial por sentir que con Nicolás Maduro hay un vacío de poder en la Presidencia de la República. Con dicha carta lo único que crea es una nueva oposición en la cual el único que forma parte de ella es él.

La consecuencia de esa carta es que ni el chavismo más ciego quiere relacionarse con Jorge Giordani. Desde la Presidencia inquisidora se comenta que “la deslealtad es traición”, mientras que en Aporrea, un articulista comenta que el poder no es eterno y que Giordani se ha debido retirar antes. Algo risible viniendo de gente que no defendía esa misma tesis cuando su máximo líder apenas podía bajar dos escalones. Pero igual no harán nada. La cabeza de Jorge Giordani jamás será llevada en bandeja al Ministerio Público por sus políticas nefastas. Hacerlo implicaría negar toda la construcción económica de la revolución socialista y admitir su fracaso. Eso sin darse cuenta que el verdadero mensaje de la carta Giordani es que la política económica de la revolución socialista hace tiempo que fracasó.

¿Y nosotros los afectados por un hombre empeñado en poner en práctica teorías marxistas vencidas? Pues nosotros hacemos cola. Cola en los mercados y en Zara, y en los hospitales, y en los talleres, agencias aéreas, farmacias, pescaderías, carnicerías, veterinarios, instituciones públicas y cualquier establecimiento que ofrezca un servicio para cubrir una necesidad donde antes no la había.

Eso crea indignación. No es, como sospecho que la gente falsamente cree, por la cola formada en Zara. El mayor efecto de un paño caliente a una economía reprimida es precisamente el capitalismo salvaje (cuando abrió el primer McDonald's en Moscú luego de la caída de la Unión Soviética la cola de la gente era de siete cuadras). No, la verdadera indignación es porque gracias al empecinamiento de Hugo Chávez  y la lamentable ignorancia de Nicolás Maduro, se permitió que Jorge Giordani nos convirtiera a los venezolanos en gente que hace cola para todo. Ahora somos gente que deja su trabajo por un pitazo para abastecer su casa con lo poco que un camión ofrece.

Eso es es imperdonable. Porque eso no es vida, eso es miseria.

Por eso adiós a Jorge Giordani. Que compre una silla y se ponga a trabajar como un cuida cola en cualquier supermercado para que aprecie su legado. A fin de cuentas, él las colas las inventó. Y a Nicolás Maduro, solo una frase: "La clave para eliminar las colas no estaba en Giordani, está en Roig".-

No comments:

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...