Wednesday, June 11, 2014

La Tragedia del Chavismo fue Temerle a la Comedia de Chataing

 
 
El comediante Reuben Morales lo dijo mejor: “Amanecí de luto y no se me ha muerto nadie”. Yo estoy en la misma situación. La salida del aire de Chataing TV, el único late show de humor "sin censura" (y eso entre comillas porque bastante censurado estaba) que quedaba en Venezuela es la causa. Ayer, con la invitada ya lista para grabar, se le informó a la producción que por “presiones” de arriba el programa había sido cancelado. Ni siquiera saldrían al aire esa noche. Un episodio de CSI tomó su puesto sin declaraciones o explicaciones oficiales de Televen.

Este no es el primer programa que sale del aire porque le causa molestias a un Gobierno ciego. No será el último. En Venezuela han eliminado canales enteros. Luis Chataing no es el primer humorista en ser censurado, y tampoco será el último. La tragedia es la única que le teme a la comedia, y todo lo que no comulgue con una idea de estabilidad en el país no conviene mostrarlo. Poco importa que quede pasta para solo un mes, que las represiones en el país aumentaran 485% con respecto al 2013, o que las trabajadoras sexuales sean ahora las más flamantes agentes cambiarias. El problema no es la noticia, sino su comentario.

Yo fui invitado a un programa de Chataing TV no hace mucho para hablar sobre mi libro “La Hora Loca”. Fue un programa conducido por José Rafael Guzmán, uno de sus  moderadores. Grabarlo fue como estar en casa de un pana, yo sabía mi material, José Rafael sabía donde darme con su humor. La combinación fue perfecta y el objetivo de la misma un éxito. 1500 seguidores en Twitter solo esa noche y un incremento increíble en ventas las dos semanas siguientes, indican que lo que se mostraba en Chataing TV vendía.
 

Una de las solicitudes más repetidas por Luis Chataing en su programa era un llamado al Presidente Nicolás Maduro para que viniera al programa. Era en el marco de las protestas de febrero, cuando su imagen comenzaba a estar por el suelo. Nicolás Maduro jamás aceptó tal propuesta. ¿Quién sabe lo que hubiera hecho esa media hora en un programa de comedia para su imagen? Basta recordar el episodio de Henrique Capríles a pocos días de la elección con Hugo Chávez, para saber que hubiera sido positivo. Independientemente de la mala apreciación que yo le pueda tener a Nicolás Maduro, Luis Chataing, queriéndolo o no, lo hubiera ayudado en números.

Pero es más fácil cerrar un programa que aceptar sentarse en él. Hoy en día nadie sabe quien compró Televen. Lo que sí sabemos es que una de las piedras de tranca era Luis Chataing. Concretada la venta, fuera el humorista. Porque los que no se saben reír de si mismos piensan que el humorista está ahí para atacar, destruir y vilipendiar, cuando la verdad, constituye el canal más fácil y efectivo para hacer que una noticia se vuelva realmente popular. ¿Quieres que la gente pase un buen rato riéndose de las tragedias de su inevitable cotidianidad? Pon a alguien inteligente a hablarles sobre su día sin más límites que el respeto a la moral y las buenas costumbres. Con la salida de Chataing ya sabemos que la inteligencia no es una propuesta en la televisión actual porque la inteligencia, y el humor inteligente, estorba.

Lo trágico no es la censura. La censura es la respuesta de aquel cobarde que le da pánico la verdad. El censurador lo sabe, el censurado lo sabe, el público lo sabe. Lo verdaderamente trágico es que allá afuera hay un chamo que todos los días sueña con ser el próximo Luis Chataing. En su cuarto escribe rutinas infantiles, en su baño practica frente al espejo. Él no concibe un futuro donde el humor no exista. Porque eso es él. No quiere ser ingeniero, ni activista, ni agricultor, ni estrella porno. Es un humano demasiado pequeño para tener una tarjeta de presentación, pero demasiado creativo a su edad como para no pensar en cómo sería. “Humorista (pero si le preguntas a mi mamá: Médico)”, dice la misma.

¿Qué se le dice a ese chamo que solo tiene ganas de hacer reír a la gente? ¿La risa es mala? ¿El humor es terrorismo? ¿Cómo lo frenas? No lo frenas. Sigue chamo, quien quiera que seas. El tiempo es el mejor chiste que le tiene preparado la vida a la censura. Y cuando eso pase, si la gente que hoy hace humor ya no está en Venezuela para retomar lo que nadie le ha debido quitar, vamos a necesitar que te salgas tú al aire.

Desde este tea party mi total apoyo a Luis Chataing, José Rafael Guzmán, Alex Goncalves, Led Varela, Manuel Silva, Jean Mary y todo el equipo de Chataing TV. Frente en alto, corbata en pecho, Converse en pies.-

 

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