Monday, June 9, 2014

Los Nuevos Pobres

 
 
Mis amigos tienen un puje desde hace un mes para que nos vayamos a Los Ángeles a celebrar mi cumpleaños el 21 de agosto (la razón es que se quieren ir de viaje, lo del cumpleaños lo digo yo porque soy Leo). Hartos de esperar por mí, pues yo tengo el paralelo de Greenwich torcido y me gusta hacer las cosas a mi ritmo, se compraron el pasaje a Miami hace dos semanas y de ahí otro vuelo más para la tierra del “this ain’t no disco, ain’t no country club either. This is is L.A.”.

-No vas a conseguir, me dicen todos los días en el chat.

-Qué sí voy a conseguir, ya dejen el fastidio.

Como estaba predicho, conseguí pasaje a Miami. En el mismo vuelo y en la misma fecha que ellos, los responsables. El pequeño detalle es que el pasaje ahora cuesta Bs. 78.000. Hace tres semanas estaba en 29.000, hace dos en 32.000. Yo me voy a los Estados Unidos de vacaciones. Claro que me voy. Solo que mi concepto de Estados Unidos queda en la Calle Nueva York de Las Mercedes aquí en Caracas. Buen viaje a mis amigos, yo me tatuaré la cara con sellos de pasaporte para sentir que viajé.

Ando recordando montos pasados que en su momento me parecieron astronómicos. En el año 2009 me fui a Milán a visitar a mi hermano que andaba haciendo un postgrado allá. Usé el celular como si fuera el hijo del dueño de Movistar. Al llegar me clavaron 4000 Bolívares. Fue un golpe duro a la cartera. En el año 2010 escribí Cuentos de Sobremesa. El precio para imprimir era 30.000 Bolívares. Me prostituí haciendo traducciones pero reuní el dinero. Tres años después con La Hora Loca, imprimir costaba diez veces más. Por primera vez en mi vida le tuve que pedir un préstamo a mi papá. En un mes le pagué con las ventas del libro, pero yo no vi el sol del día hasta que esa cuenta no estuviera saldada.

No quiero imaginar lo que será el costo de la vida en diciembre. Sin entrar en detalles del automercado (primero porque no hay nada, segundo porque te tienes que traer hasta billetes del Monopolio para poder pagarlo), un whisky en cualquier bar en La Castellana cuesta actualmente 500 Bolívares. Eso quiere decir que en diciembre nos sentaremos en la barra a pedir agua mientras vemos las botellas a lo lejos con envidia. Hasta que debamos irnos porque jamás debemos olvidar que vivimos en un país donde el agua es más cara que la gasolina.
 
Nos hemos convertido en gente que no se muda, se anexa. Somos adultos obligados a predespachar para costearnos la noche. Terminamos siendo hombres que ligan que su mujer esté a dieta para no pagar restaurantes. Somos fortunas mentales con carteras vacías. Vivimos en una economía que nos obliga a cambiar de trago, de carro, de vestimenta y de alimento. Donde el cine es un lujo, y las discotecas tan solo un recuerdo. Donde un celular es un objeto inalcanzable, donde la idea de un viaje queda en solo eso, en ideas.
 
Vivimos en un país donde se supone que somos iguales. Por vez primera estoy de acuerdo. Ahora todos somos los nuevos pobres.  De la tarjeta de crédito viviremos y nos ahogaremos. 
 
Nota: O de repente es que yo estoy haciendo algo malísimo. Si alguien tiene la fórmula para vivir en esta economía que me la escriba. Enchufarse no es una opción… bueno… No, no es una opción.-
 
Foto: Marienna García G.

No comments:

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...