Tuesday, July 1, 2014

Cuando el +1 termina siendo +13

 
Soy de los que piensa que cuando se trata de brindar, mientras más personas haya mejor.  Así por lo menos el efecto de la felicidad se duplica. El 90% del éxito de una reunión depende de la actitud de la gente. El otro 10% depende de cuánto hielo tengas en la cava.

En una de mis reuniones “Toto le brinda un Buchanan’s a sus panas para decirles que los quiere”, decidí invitar a un grupo de gente que admiro por lo que hacen con su talento. Así, invité a Daniel Leira, editor de la revista Nos3, un magazine digital que a mí me encanta porque es totalmente interactiva; Alejandra Otero, comediante y co-escritora de un libro mío que jamás ha visto la luz del Sol; su esposo El Perrote, autor de “I Love Zombies”; Chuka Alexandre y Manuel Gerardo Sánchez mis jefes en la revista Clímax, y Ligia Velásquez, editora de la revista Bienmesabe y la única persona a la que le acepto que monte fotos de comida en Instagram porque son lo máximo.

También le dije a Clara Chacón, maquilladora, solo porque me consiguió en Miami un video-saludo de Lilibeth Morillo y eso hay que agradecerlo con whisky; a Krysthian Benítez, un pianista caraqueño de lujo; Ray Avilez, ancla del programa Iconos del Pop; Marina Taylhardat, directora creativa de la marca Ushuva y artífice de las mejores fiestas en Caracas; Ana Isabel Otero, directora de Analiticom; Djane Nono y su novio Lungu conde de Transilvania, y mi pana David Rondón para que me pusiera musiquilla porque yo soy un lerdo que no sabe usar un iPod.

Decidí reunirlos porque si yo hubiera sido editor, diseñador, músico o DJ me hubiera gustado tener su creatividad. El “problema” (entre comillas porque no es un problema) es que la otra característica que tienen en común es que son gente que yo jamás he visto de día. Sin pensarlo, hice una lista de gente que, como yo, le fascina la rumba. Como tal, lo que en principio fue pensado para ser una tertulia, terminó siendo una gran discoteca.

Esto lo comprobé cuando antes de la reunión comenzaron a llamar. “Mi amiga que se está divorciando que si puede venir”, “tengo un pana que no anda haciendo nada”, “mira que si me puedo ir con este chamo porque mi marido anda corriendo un maratón”. Sí, sí, sí, era mi respuesta. La tertulia fue el lunes 23 de junio y como no había trabajo al día siguiente, constituía la ocasión perfecta para conocer nuevos talentos.

Poco a poco cada uno llegaba con su novio, esposa, amigo o +1. Entró It’s Good to Be, quien no estaba invitado pero como me dijo él: “es de mala educación no invitar a tu mejor amigo a todos tus saraos”. Luego llegaron Raúl y Nina mi editora, también conocidos como los “Ah sí, tú juras que nos vas a meter en el segundo anillo de seguridad de la amistad”, Coro mi amiga directo desde Nueva York y finalmente el timbre sonó y entró otro pana mío el cual quedará en el anonimato porque como le dije: “si te nombro, a ti no te vuelven a invitar para ningún lado”.

-Te traje una comitiva, -me dijo él al saludarme.

Consejo: Cuando alguien te diga la palabra “comitiva” ciérrales la puerta en su cara, apaga todas las luces de tu casa y pon un cartelón que diga EXPROPIADA en la ventana.

Este pana, a quien adoro y no sabía que la tertulia era un petit comité, entró no con una persona, sino con trece. A todos los que entraban los conocía de la vida e iban pasando por la puerta de lo más educados. El problema es que yo no puedo fingir con mi cara. Si estoy feliz, estoy en éxtasis; si estoy triste, hasta Bridget Jones me encuentra insoportable. Cuando estoy confundido, mi cara es peor que la de Nick Lachey cuando Jessica Simpson le preguntó que si los búfalos tenían alas. Brindar por la vida de trece personas es genial. Ahora ¿quién tiene hielo suficiente para brindar por trece más los que no necesitan invitación más trece personas más?

Eso fue en lo único que pensé, el hielo. Yo tenía a Héctor y Gabriel unos mesoneros fantásticos que son como el extinto Auto Lavado/Piano Bar Yesterday’s Boleros del Ayer. De día trabajan en el Consulado de Brasil con todos los festejos del Mundial, de noche en el bar. Y como barman tenía a  Reinaldo Fernández, artífice de un coctel sensacional con whisky Buchanan’s denominado Master’s Lady que le fascinó hasta el que detesta el whisky (en otra entrada pongo la receta). Al entrar al bar y contar no menos de 36 personas, pensé que me renunciarían en el acto. Así que llamé a los mesoneros a un lado y les dije de manera frenética:

-Saquen bandejas y pónganse a servir Buchanan’s con agua y soda, mientras Reinaldo el barman hace los cocteles. Aquí no va a alcanzar nada.

-Señor Toto, cálmese, -me dijo Gabriel.

-Esto se me fue de las manos –le respondí-, es un rumbón y no hay hielo, ¡qué no hay hielo!

-Amigo, te puedes calmar -me regañó el mesonero con voz de papá Pitufo.

-¿Cómo quieres que me calme? Si sigue entrando gente, mira, ahí vienen uno, dos, tres, cinco más.

-Señor Toto, nosotros hacemos esto todos los días. Da lo mismo que sean tres que trescientos. Ahora, sus nuevos invitados ya están agarrando cartera porque se sienten incómodos. ¿Usted no quería brindar por la gente que se queda en Caracas?

-No, esa es otra noche. Ahora quiero brindar por la fauna crepuscular.

-Bueno aquí está toda. Mire a su alrededor.

Vi mi fiesta. Ahí solo había gente pasándola de maravilla. La música de DJ David Rondón era como sacada de The Place.  Los +13 brindaban con los +1 y los originales con los que no necesitaban invitación en unísono. Ana Isabel se probaba el sombrero de copa de mi abuelo cuando era diputado al Congreso en los años cincuenta y que yo había puesto como decoración. Lungu tomaba fotos instantáneas  junto a Anabella Padula de Bonshot! a quien le pedí que me hiciera unas tomas buenas de la noche. Los demás esperaban pacientemente por su Master's Lady en el bar. ¡Hasta Josefa andaba pidiendo un trago en el bar!

¿Qué caos mental me había creado yo?

-Ve, que todo está bien, -me dijo el mesonero-. Ahora, quite la cara de tragedia, tómese este whisky que le manda el bartender y relájese que todo va a salir mejor que las demás reuniones. ¡Y por amor a Dios dígale a la señora Josefa que se vaya a la cocina que yo le llevo el trago!

Y así fue. Me sentí como un adolescente cuya mamá se va por el fin de semana y decide lanzar la casa por la ventana. En cada esquina había un grupo que congeniaba con otro, brindando con sus whiskies por verse las caras, tomándose fotos, inventando juegos ilógicos y riendo. A la hora de hacer mi brindis formal, levanté mi copa y les dije que yo sabía que venía la Batalla de Carabobo, pero no sabía que la Batalla de Carabobo al completo venía a mi casa. Nina, mi editora me comentó después que eso había sido una lanza a los +13, y que soy un imprudente, pero yo sentí que era la mejor forma de incluirlos.

Si no fue así, no se hubieran quedado de últimos. Tarde en la madrugada cuando ya las gotas de la última botella de Buchanan’s Master regaban mi vaso (con hielo porque los mesoneros en serio que son más dioses que Lionel Messi), me senté a conversar con ellos y descubrí otros talentos que admiro. Una de ellas, auto-retratista de profesión, se había tomado una foto en el espejo de mi baño que quiero guindar en mi casa. Cada uno me contaba de sus vidas y ahora que lo pienso, sin ellos, el sarao hubiera sido bueno, pero con su presencia le dio ese toque de loquera que siempre se busca en una buena fiesta.

Eso se agradece, porque mal hubiera podido yo decirles a todos que se fueran. Cuando tienes una ayuda fantástica, un trago inmejorable y un ejército de gente que lo único que quiere es pasarla bien, mal está del anfitrión ser el aguafiestas del bonche. Mientras corra el whisky y haya hielo, todo en la vida tiene una solución y lo que queda es sonreír y brindar por las buenas conversaciones de una noche inolvidable en la cual se gozó con los +1, pero se rumbeó con los +13.-

2 comments:

Anonymous said...



Yo nunca creo en el lanzamiento de hechizos, hasta cuando yo estaba tentado a probarlo. yo y mi marido no ha estado teniendo un montón de problemas que viven juntas, que no siempre me hará feliz porque han caído en el amor con otra mujer fuera de nuestra relación, he intentado todo lo posible para asegurarse de que mi marido deje a esa mujer, pero las moras Puedo hablar con él las moras que él hace me quedé triste, sé que mi matrimonio es ahora líder de dejar de divorcio porque él me da atención. Sé que con todo este dolor y la agonía, decidí contactar al lanzador de hechizos para ver si las cosas se pueden hacer ejercicio entre mí y mi marido. Este lanzador de hechizos que era una mujer me dijo que mi marido es realmente bajo un hechizo Que no haber sido un gran encanto por arte de magia, lo sé Ella me dijo que ella iba a hacer todas las cosas de nuevo normal. ella hizo el hechizo en mi marido y 5 días después de mi marido cambió por completo que él siquiera se disculpó con la forma en que me trató de que no era él mismo, le agradezco realmente esta mujer que su nombre es Dr. Aluta que han traer de vuelta a mi esposo de nuevo a mí quiero a todos a ponerse en contacto con ella, que está teniendo algún problema relacionado con el matrimonio y expedir problema de relación que lo solucionará para usted. su email es traditionalspellhospital@gmail.com, ella es una mujer y ella es genial. le deseamos buena vez.

amarres de amor said...

excelente post y para todos aquellos que no creen en los hechizos, tengo que decirles que son muy reales ademas la fe mueve montañas y todos los sucesos espirituales son verdaderos. saludos, buen post

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