Wednesday, July 16, 2014

Jucleanse Do It Toto! (24 horas comiendo como si Gwyneth fuera mi BFF)



Esto es lo que pasa cuando tienes una boca tan grande como la mía. La semana pasada fui a un evento donde conocí a las creadoras de Jucleanse. Ellas forman una empresa que  ofrece un proceso de desintoxicación donde eliminas toxinas de tu cuerpo a base de jugos. En su stand me dieron a probar un poco de sus jugos hechos con frutas y vegetales. Con gusto levanté mi vasito, brindé por la salud de todos los terrícolas y me lo tomé.

Cuando alguien te dice que un jugo está hecho de lechuga, limón, espinaca y pepino, lo primero que piensas es “ewww”. Pero mi mamá me enseñó que no se le dice asco a la comida por lo cual en vez de decir “ewww”, les dije: “¿Oigan, no sería cómico si yo, que soy un desastre alimenticio, hiciera este programa por un día y después echara el cuento en mi blog?”

Al día siguiente estaban los jugos en mi casa.
 
Me dio un miedo tremendo ver los jugos porque en verdad yo soy un desastre. He sido flaco toda mi vida y, con la excepción de mi barriga, que no es barriga sino una inversión culinaria, probablemente moriré flaco. No tengo idea qué implica hacer una dieta, me burlo de la gente que usa la palabra “gluten” y la única vez que supe de vitaminas fue cuando comía las moradas de Pedro Picapiedra. Esta fue mi cara cuando llegaron:
 

Como “bien” en el sentido que me alimento con mis tres comidas, pero como lo que me provoque. Cuando salgo no pico y creo que es porque hablo demasiado y se me olvida comer. No escondo ni cuanto fumo, ni cuanto tomo, ni cuantos pedazos de pizza me podría comer si tú no estuvieras viéndome. Yo soy un desastre honesto. Si tengo que correr, corro pero jamás he dicho la frase “esta mañana fui a correr”.

Naturalmente yo soy el candidato imperfectamente perfecto para Jucleanse.
 
Jucleanse te ofrece seis jugos los cuales debes tomar cada dos horas. No debes comer más nada excepto una taza de agua tibia con limón en la mañana, un puñado de merey, media manzana y agua como si fueras a drenar la represa del Guri. Al enterarme de esto, la noche antes de comenzar el proceso me fui a comer unos BBQ ribs. ¡No hagan esto! Yo lo hice porque juraba que me iba a morir de hambre. Tuve hambre pero no me morí (sino, ¿quién está escribiendo esto?)

Estas son mis notas brutalmente honestas de los seis jugos de Jucleanse durante mi día “Toto Jucleanse Do It!” (24 horas comiendo como si Gwyneth Paltrow me fuera a felicitar):

 
 
MOMENTO 1: Donde me doy cuenta de que no tengo a Gwyneth Paltrow en mi celular
JUGO 1: EL GIGANTE VERDE (lechuga romana, limón, celery, espinaca, pepino, piña)
 
Comencé el detox a las 9:00 de la mañana. Me había despertado a las seis pero saqué la cuenta que si debía tomarme los jugos cada dos horas, quería que el último fuera en la noche. Así que me distraje en Instagram e insulté a uno que se desayunó un croissant de Nutella porque eso era una falta de respeto hacia mis metas. Ya en la cocina, dije que no me iba a tomar el agua caliente con limón que te recomendaban, hasta que me di cuenta de que no había comenzado el detox y ya había saboteado el proceso.

Luego del agua, saqué mi primer jugo de la nevera. Ahí me vino la primera duda: ¿Uno pone la mesa tipo con mantelito? ¿Hace una celebración por el cuerpo? ¿Se lo toma pico de botella? ¿Saca un vaso decente? ¿Qué haría Gwyneth Paltrow en este momento?

Como no tengo a Gwyneth en mi celular, lo vertí en un vaso de vidrio. Tomarte algo verde en la mañana no es idea de desayuno de nadie, a menos de que seas Hulk (o alguien de COPEI). El primer sorbo no es tan malo, de hecho sabe bien. Lo que pasa es que el segundo me deprimió porque me di cuenta que así iba a ser mi día completo.

Se lo di a Josefa para que lo probara. “Deje la malacrianza”, me dijo, “que yo eso me lo tomo en tres patadas”. Me lo tomé sorbo por sorbo. Sabía bien, aunque no me lo pude tomar fondo blanco. Y eso que yo hago fondo blanco.

Luego del desayuno más corto de mi vida me acosté otra vez en mi cama, hasta que me acordé que hoy era miércoles y yo tenía que trabajar. Un poco de nauseas mientras me vestía pero estoy plenamente convencido de que ese era mi cuerpo diciendo: “¿Y tú ahora eres te las tiras de Richard Linares, pedazo de flaco? ¡Aliméntame!”
 
MOMENTO 2: Donde alguien me recuerda sobre los niños en Bangladesh para que deje de quejarme
JUGO 2: ZANA SANA (menta, piña, zanahoria)
 
Diez minutos antes del jugo de la merienda de la mañana me entró un hambre atroz. Ahí es cuando comencé a ver el reloj como si fuera el Director Técnico de un partido de fútbol al minuto 89. Jucleanse te dice que si quieres comerte algo sólido, puedes comerte una media manzana. Pero esto es como Survivor. No voy a ser yo el amateur que se comió la media manzana en la mañana cuando me faltan horas más del Festival del Jugo. Cuando por fin el reloj marcó las 11 de la mañana abrí la nevera.

La sensación fue como ese gol de Argentina que anularon en la Final. Al abrir la nevera dije: “Gooooooooooawwww”. El jugo era de zanahoria. Yo detesto la zanahoria en todas sus formas, con la excepción de la torta porque tiene el mejor frosting del mundo (Gracias Franca Coffee Cakes). En ese mismo momento me llamó mi amigo más fit a ver si ya me había rendido. Eso me dio rabia. Así que agarré el jugo, lo abrí y me lo tomé de un solo golpe. Sabía divino y huele bastante rico. No voy a ser fan de la zanahoria mañana pero este jugo vuelve a la vida me gustó bastante.

El problema vino después de este jugo. ¡La hora del almuerzo! Mi recomendación es que si van a hacer esto, retírense a un claustro y no hablen con nadie. Tómense un día personal. Porque el meollo está en que mientras tú estás haciendo el cleanse, el resto de la Humanidad está comiendo pabellón. A mí me entró una depresión heavy entre 12 y 1 p.m. por varias razones: se me activó todo el sentido del olfato y podía oler hasta lo que cocinaba el restaurante de la esquina.

Ahí me quise rendir, en verdad no quería comer jugo de almuerzo. Llamé a Alejandro mi hermano a contarle y me dijo: “Toto, hay niños en Bangladesh que solo comerán lo que tú te tomaste en el primer jugo. ¡Piensa en los niños de Bangladesh!” Le tranqué el teléfono. No quiero pensar en los niños de Bangladesh. Sobre todo porque no sé donde queda Bangladesh. En la cocina había un chocolate Toblerone. Jamás en la vida, con la excepción  de Willy Wonka, alguien se había buceado tanto a un chocolate.
 
MOMENTO 3: Donde escojo entre ser como las anoréxicas que no se dejan ayudar o decides ser Popeye
JUGO 3: POPEYE (pepino, lechuga romana, espinaca, parchita)
 
Este es el peor momento del día. Estoy desmayado del hambre, de la ansiedad, quiero fumar, portarme mal, comerme el bendito Toblerone o arrestar a quién carrizos lo dejó ahí. Y es ahí cuando de la cocina huele a pollo. Pollo en brasa de El Coyuco, pollo que enviaron para el almuerzo de una reunión que hay aquí hoy, pollo, pollo, suculento pollo…

No sé cómo pero en menos de un minuto yo estoy con un trocito de pollo metido en la boca. No lo mastico, ni nada, solo lo saboreo. Y es ahí cuando me doy cuenta de que estoy haciendo lo mismo que una anoréxica que se rindió. Escupo el pollo en una servilleta y saco mi jugo Popeye. “¡Vamos que tú puedes!”, me digo. Pero este jugo no sé si sabe bien o no. No me interesa, solo quiero salir de la cocina y olvidarme de este episodio vergonzoso. El low point de todo mi día es éste.

Decido salir de mi casa e ir a una charla sobre Jung para distraerme y pensar en otra cosa que no sea comida. La charla es buena, hasta que recuerdo que he dejado mi jugo de la merienda en casa. Como ya tuve mi momento similar a la loca que comía pollo escondido en “Girl, Interrupted”, no quiero que eso me vuelva a pasar así que me devuelvo a mi casa en busca de mi próximo jugo.
 
MOMENTO 4: Donde decido que esto del Jucleanse es LA GLORIA (y no Trevi)
JUGO 4: PRIMAVERA (cambur, naranja, fresa y limón)
 
Mi jugo de la merienda a las tres de la tarde me recuerda del porqué estoy haciendo esto. Es el jugo más rico del mundo, a tal punto que estoy que llamo al frutero de mi cuadra para que venga a descifrar las cantidades exactas. Este sí es el jugo siete potencias que me hace feliz. Me siento muchísimo más activo que en la mañana. Por alguna razón se me despiertan los sabores y descubro que el agua de mi casa sabe peor que la de Hinckley, el pueblo de Erin Brockovich por lo que de ahora en adelante voy a usar una jarra filtrada. Después de este jugo me lanzo a trabajar de lleno, sin sentir nada de hambre ni ansiedad. Estoy tan enérgico que me provoca correr hasta que me acuerdo que soy yo.
 
MOMENTO 5: Donde me lo tomo porque la hora dice que me lo tengo que tomar pero hubiera podido esperar un poco más
JUGO 5: OASIS (piña, remolacha, zanahoria)
 
Este jugo me agarra a las cinco de la tarde escribiendo. En verdad me lo tomo porque las indicaciones dicen que me lo tengo que tomar. Pero ya no siento síntomas de ansiedad ni hambre por lo cual bajo obligado a tomármelo. Es de remolacha, la cual no es mi favorita, pero la zanahoria (uno es tan bipolar que ahora habla bien de la zanahoria) le da un buen toque y la verdad no me disgusta. Me lo tomo y salgo para una exposición de fotos en Chacao Bistro.

En Chacao Bistro la paso bien hasta que comienzan a salir pasapalos. Ahí me pongo a pensar en la pobre gente que tiene que hacer dieta. Hay empanaditas, tequeños con miel, hay reinas pepeadas. Esto es el Paraíso. Cada vez que pasa el mesonero, yo me quiero casar con el plato. No pruebo nada, pero le pido a alguien que no sabe de mi reto que me de un cigarro de la rabia. Un big no, no en Jucleanse. En el acto aparece Ana María mi socia quien desde el Mercado de Chacao me ve y me regaña para que suelte el cigarro. Prueba de que para completar el reto Jucleanse siempre, siempre debes tener un espía presente.
 
MOMENTO 6: ¡Donde me despido del Jucleanse y me congratulo porque lo hice!
JUGO 6: DULCES SUEÑOS  (almendras, canela, miel)
 
Este jugo es como una pijama. La cosa más rica del mundo con unos sabores que lo que provocan es ponerte una cobija encima y quedarte viendo Harry Potter toda la noche. En secreto me imagino que esto es lo que le da Gwyneth Paltrow a sus hijos para que se sientan mejor. Al terminar de tomármelo veo las seis botellas vacías y pienso que esto es difícil pero vale la pena completamente. Te hace dar cuenta de lo que comes, los horarios en los que comes, lo que te provoca y lo que puedes dejar de comer. Te balancea y te pone en contacto con tus emociones a tal punto que un psiquiatra debería recomendarle a la gente hacer un cleansing para que vean por cuantas personalidades pasan.

Yo no sé como hay gente que hace el reto de los tres días pero los felicito. Mis sueños por una carne son enormes, pero me contenta de haber hecho esto. Mañana cuando me despierte creo que veré la comida con otros ojos. O de repente me comeré el croissant ese de Nutella que vi en Instagram y que me dejó picado.

Lo cierto es que cuerpo solo hay uno y un consentimiento así es perfecto. Mi única recomendación final es que si van a hacer el reto Jucleanse, que se tomen un día tranquilo sin mucho ajetreo. Eso es importante, porque más que un chat de amigos que te dan apoyo, el que más apoyo tiene que darte eres tú mismo.

Para mí esto fue como salir en una cita de 24 horas conmigo mismo a caerme a jugos, para luego acostarme en la noche y pensar que a pesar de las ansiedades, los malos humores y los ocasionales ataques de hambre, la verdad es que fueron mejores los momentos donde pensé: “jucleanse do it Toto!” Y lo hice.

A Gwyneth Paltrow: Llámame cuando quieras.-
 
Para más información: http://www.jucleanse.com/ Las dueñas son lo máximo y responden todas las dudas como si fueran tu profesora de Salud en el colegio así que cero pena.-

1 comment:

Ursulaconbypass said...

Muy divertido el relato. Gracias por compartir la experiencia y en especial las conclusiones. Somos lo que comemos y con frecuencia lo olvidamos. Algunas personas viven pata comer, otras, desde mi punto de vista más inteligentes comen para vivir.

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