Friday, September 5, 2014

Joan Rivers: Hay que Decir Las Cosas Como Son

 
De todo lo que dijo, y lo dijo todo, yo creo que la mejor frase que soltó Joan Rivers en vida fue: “No tengas miedo de reírte de ti mismo. Después de todo, podrías estar dejando pasar el chiste del siglo”. Viniendo de una mujer que toda la vida se burló de ser un bebé no deseado (“Mis padres siempre me dijeron: ‘¿Por qué no puedes ser como tu prima Sheila? Sheila nació muerta”), de lo fea que era (“Yo soy tan fea que mi cita con el ginecólogo es por teléfono”) y de lo vieja que se había convertido (“Dicen que uno se debe vestir acorde a su edad. Si eso fuera cierto, yo debería vestirme con la sábana de Turín”) es mucho decir.

Ponerte a ti mismo como el blanco de chistes es ganarles la carrera a los demás. "Mi éxito fue decir lo que todos los demás están pensando", comentaría Joan Rivers sobre su carrera que comenzó en los años cincuenta. Como ella, yo siempre he sentido que el comediante es la persona más insegura del mundo.  No hay cómicos bellos. Nadie le creería un chiste a Jude Law sobre lo feo que es o a Blake Lively sobre lo gorda que está. Y si es bello, el comediante debe tener la inteligencia para hacer de esa belleza un chiste. 

Por eso es que Sofía Vergara puede montar una foto en Instagram de su vestido roto en el nivel de la tanga y Nicole Kidman negó por años que usó Botox. La primera se sabe reír de si misma, la otra no puede reírse sin tirarse un peo de lo estirada que está. En los setenta cuando Elizabeth Taylor se divorció de Richard Burton, se infló como un zepelín. Joan Rivers fue la primera en hacer chistes sobre eso (“Sabes que estás gorda cuando te paras detrás de Liz Taylor y te pueden ver las caderas”). Taylor se lo tomó con gracia. Cuando el esposo de Rivers se suicidó le envió flores y una nota de condolencias.

Estar en el ojo público es difícil y nadie quiere ser objeto de burla. Pero el “burlado” tiene que entender que los chistes nacen porque eres alguien en la vida. Tú lograste algo si la gente se toma el tiempo de sentarse a hacer un chiste sobre ti (y créanme tarda burda en hacer un buen chiste). “¿Por qué ya no estoy en tu rutina?” le comentó Cher una vez a Joan Rivers. La comediante entendió esto y no se calló por ser placentera, porque el negocio de la comedia no permite la benevolencia. "Hay que decir las cosas como son", diría la comediante. Y Demi Lovato tuiteó ayer lo que todos han debido hacer con sus chistes: “La semana pasada, Joan Rivers se burló de mis téticas y fue un HONOR”. ¿Para qué pelearse con un comediante cuando la que se ríe canjeando el cheque millonario en el banco es la actriz objeto de la burla?

Más aplaudible aun es que Joan Rivers ha sido la única mujer en la historia de la televisión abierta en los Estados Unidos en tener un late night show. Chelsea Handler no cuenta porque es por cable. Rivers le hacía las suplencias a Carson, actuó frente a la Reina de Inglaterra y es totalmente la responsable de la invención de la alfombra roja. Antes de Joan Rivers, Demi Moore iba a los Oscars vestida de lycra. Joan Rivers también es la responsable de la decadencia de la alfombra roja. ¿Por qué? Porque los actores entendieron el chiste y comenzaron a vestirse mejor para no ser criticados.

¿Por qué es esto importante? Porque un chiste es un chiste hasta que la persona deja de ser un chiste. En los Estados Unidos la gente se entera más de las noticias a través de programas de humor como el show de John Stewart y Stephen Colbert que por periódicos como el New York Times o el Wall Street Journal. Barrack Obama cena todos los años con los corresponsales de prensa quienes le organizan un ataque de comedia a los puntos más errados de su gestión. Obama se ríe. Nadie es censurado porque el Gobierno necesita de la comedia para entender el costo de una acción. ¿Agarra consejos? No. Y es por eso que los gobiernos del mundo están mal.

Los chistes sobre Monica Lewinsky fueron el hazmerreir de Bill Clinton durante toda su presidencia. Sobre ella Joan Rivers diría: "Mónica Lewinsky es la mujer más inteligente del mundo. Siete millones de dólares por hacerle sexo oral a un Presidente. Si yo lo pudiera hacer todo otra vez llamaría a mi hija Melissa: "¡Melissa ven acá! Tráete un cambur y arrodillate que tengo algo que enseñarte". Oro puro en su momento.

Ahora, ¿ha muerto el chiste Lewinsky? Para burlarse de Bill Clinton, sí. No así para Hillary, quien pronto  deberá enfrentar ese monstruo de nuevo en su carrera a la presidencia (el último es una calcomanía que dice: “Vota por la esposa del ex novio de Mónica Lewinsky para Presidente”). Pero ya nadie se molesta en meter a Bill ahí para atacarlo a él. Bill Clinton dejó de ser el chiste. Ahora es un hombre que todo el mundo quiere ir a escuchar.

Yo a veces me pregunto si en Venezuela se podría hacer humor de esa manera. Otra visión de Joan Rivers sobre la comedia era que el chiste era el mejor catalizador para comprender una tragedia. “Yo comencé a hacer chistes sobre el 11 de septiembre mientras caminaba hacia las ruinas ese día”, declaró la comediante no sin pocas críticas. Porque no es un chiste de burla, es un chiste para entender que estamos todos juntos en esto y que esto también pasará. Con la popularidad de Nicolás Maduro en 35%, le hubiera venido de perla tener a un Luis Chataing en pantalla para sentarse y burlarse de si mismo con el tema del enroque ministerial y el sacudón que nunca fue. No lo hace porque ve el chiste como un ataque de guerra. Como tal su única posibilidad de parecer humano es ir a La Guerra de los Sexos con Winston Vallenilla cuando se estrene el formato en TVES. Y ahí, sí será un chiste que él mismo se buscó.

“Cuando muera quiero que Meryl Streep llore en mi entierro usando cinco acentos diferentes”, declaró Joan Rivers, cuando ni siquiera pensaba en morirse. Dudo que eso ocurra pero lo bueno es que con ella aprendimos que no hay que tomarse la vida muy en serio. Y que sí hay algo como tener demasiadas cirugías, pero en eso Joan fue la primera en burlarse (“Me he hecho tanta cirugía que cuando muera donaré mi cuerpo a Tupperware”). Eso es lo que la hace una gran comediante que de seguro extrañaremos en los años por venir.

Les recomiendo el documental “A Piece of Work” sobre su vida. Magistral. También cualquiera de sus monólogos en "The Tonigh Show" que se pueden ver en YouTube.
 
 

1 comment:

Nadia Gradecky said...

Bravo! Siempre me gustó Joan Rivers, pero leer tan bien argumentado porqué fue grandiosa, me ha hecho valorarla aún más. Gracias por tu claridad al expresar ideas. Saludos,

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