Wednesday, September 10, 2014

Mao Who?

 
Ayer 9 de septiembre se cumplieron 38 años de la muerte de Mao Zedong. Me sé esta fecha porque él se despachó de este mundo en el mismo momento en que nació mi hermana mayor. Yo no estaba ahí pero me dicen que fue un buen intercambio: salió un comunista y llegó una devota de las tarjetas de crédito. Amén.

Lo que yo sé de Mao es que es importante por todas las razones que no lo hicieron importante en vida. Ninguno de mis amigos podría decir hoy qué dice el Libro Rojo pero no dudarían en recitar la letra de aquella canción de Los Beatles que lo nombra. Los más fashionistas saben de las chaquetas Mao, los más artísiticos ven en él lo que vio Andy Warhol. Los más honestos solo dicen: "Mao Who?"
 
Ahora, ¿y qué pasó con su legado? ¿Su revolución china? Bueno hoy en día llegan unos chinitos poderosos a Venezuela, hacen acuerdos mil millonarios con nosotros y nueve meses después vienen y cobran lo que no tenemos. El Gobierno llama eso "afianzando la revolución". Yo dudo mucho que eso sea, o que alguno de ellos se haya tomado un minuto de su tiempo para recordar que ayer se cumplieron 38 años de la partida de aquel hombre que logró una revolución a punta de presos, censura y hambre. ¿Suena familiar?
 
Por lo menos esa batalla la ganamos: no nos importa tanto Mao como para homenajear en cadena nacional sus éxitos. No va a pasar así cuando se muera Fidel Castro. Me imagino que nos mandarán a todos a guardar luto negro por tres días y pasarán homenajes en cadena y por supuesto su entierro. ¡Dios, me acabo de imaginar la pinta de Cristina!

Cuando eso ocurra, por días y semanas nos venderán la imagen del buen hombre que contribuyó a salvar a Venezuela de la miseria. Si están abiertos ese día recordaré a Fidel en la cola del supermercado mientras busco el único jabón que se me permite comprar. Será mi particular homenaje hacia un tirano que conquistó todo un país extranjero sin levantar ni un solo cañón.

Mi pregunta es, ¿recordaremos a Fidel en 38 años? ¿Y qué hago yo hablando de Fidel? Es más, ¿recordaremos a Chávez? Supongamos (recemos mejor dicho) que la Revolución se acaba hoy mismo. Pasan 38 años. ¿Estará la influencia de Chávez y Castro presente? En nuestras memorias por supuesto que estará. Los horrores de la mentira, el engaño y la miseria no se olvidan nunca. Yo tengo abuelos que siguen hablando de Gómez y Pérez Jiménez (quien por cierto he notado ha ganado un cierto grado de simpatía en estos últimos años). ¿Pero recordaremos que Hugo Chávez murió un 5 de marzo como una fecha histórica o con un “ah si es verdad que murió ese día…”

El campamento fanático que acompaña a Nicolás Maduro se ha empeñado en que Hugo Chávez (y me imagino prontamente, Fidel) no sean olvidados jamás. Recién la semana pasada una diputada inauguró el nuevo rezo, el “Chávez Nuestro” que sustituye a Dios por el militar golpista. Ha sido rechazado rotundamente por la Iglesia y por la sociedad, pero ahí está. Y lo más probable es que se repita hasta la saciedad como las Fuerzas Armadas repiten que son chavistas a pesar de lo que dice la Constitución.

Pero, ¿en 38 años qué será del “Chávez Nuestro”? ¿De las calles, complejos,  estatuas y sindicatos que llevan su nombre? ¿Qué será de sus comunas? ¿Serán recordados estos tiempos como lo mejor que nos pasó, olvidados como solemos hacer con lo malo, o repetidos en enseñanzas para que nunca más vuelvan a suceder?

Una de las cosas que más me asombró cuando visité Moscú hace un año es que las estatuas de Vladimir Lenin no ocupan puestos importantes como alguna vez lo hicieron. Están ahí, pero como escondidas. “Sí, sí es algo que nos pasó pero nada, ahí hay una detrás de esa biblioteca si la quieres ver”, es el comentario general. Su tumba es un secreto de horarios regulados.

No es Vladimir Lenin la estrella que alguna vez fue. Como tampoco lo es Mao 38 años después y, si Nicolás Maduro sigue empeñado en una política que juega al Ahorcado cada día con más frecuencia, tampoco lo será Hugo Chávez.

Y no son  estrellas porque tampoco lo son los faraones de Egipto en estos tiempos. Son simples figuras cuya bondad o maldad ha sido extirpada de la historia y pasado a ser referencias de modelos políticos del pasado. Ramsés II sin duda fue un gobernante atroz. Hoy en día es una cartuchera en la tienda del Museo Metropolitano de Nueva York. ¡Y ese sí no murió hace 38 años!

La tragedia es que estamos en el ojo del huracán y éste es el momento histórico que nos tocó vivir. Esa es nuestra desgracia.  Pero como todo huracán, pasa. Esa es nuestra fortuna. Algún día habrán pasado 38 años y seremos viejos. Solo espero que como la fecha de la muerte de Mao Zedong, el curso del tiempo cambie la importancia de una fecha hasta que llegue un momento en donde nadie sino un aburrido escritor sobre la sombra de un araguaney se detenga un momento a recordarla.-

1 comment:

Sarah Gomes said...

Dios te escuche y diga "que así sea" sobre tus palabras Tototum!

Besos

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...