Tuesday, September 16, 2014

Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos (Ya que Dios no intercede por nosotros en esto)

 
Tengo una conversación recurrente con Dios en la cual le explico que estoy contento con la inclusión en este mundo de las jirafas, Sofía Vergara y los plomeros. Me parece una nota que existan las hormigas porque me gusta verlas prepararse diariamente para el Apocalipsis. Las hormigas son súper apocalípticas. ¿Nadie ha visto un puñado de hormigas en su lavamanos comiéndose un resto de pasta de dientes? Escúpanle agua para que vean como corren de ese genocidio.

No tengo rollos con los seres vivientes y me gusta pensar que ellos están cómodos con mi existencia. Claro, nunca he estado en un pozo lleno de cocodrilos hambrientos pero por lo general (salvo un mono que me cayó a gritos en el Ávila) a los animales no les desagrado mucho. Hay otros que me aman. Y por otros quiero decir los mosquitos.

Ok, ok, lo sé. Los mosquitos no son animales, son insectos. Pero cuando uno ha vivido toda la vida con ellos y te ofenden de tal manera que no importa la hora, igual te pican la planta del pie, son una cuerda de "animales" mal empollados que ojalá se quedaran quietos para aplastarlos más rápidos.

Ahora, puede haber un remoto chance de que Dios no tenga responsabilidad en esto. Supongo que Noé el del arca menos. ¿40 días metido en un barquito como The Life of Pi y no pudiste aplastar dos mosquitos contra la pared? De no existir un ente superior, tiene que haber una razón por la existencia del mosquito. Eso me imagino me lo explicará un mosquitólogo, cuya profesión, si existe, debe ser deprimente. Me imagino que dirá que sin los mosquitos la fauna se iría al diablo y los humanos seríamos comidos por las moscas esas que vuelan alrededor de los cambures. Pero, francamente, ¿por qué no podemos despedir al mosquito de la vida? ¿Qué nos ha hecho el mosquito a nosotros salvo desangrarnos lentamente?

Sobre mi cama vuelan tres mosquitos diariamente. No sé ni me provoca investigar el promedio de vida de un mosquito pero me gusta pensar que si no es el mismo mosquito, se reprodujeron entre ellos y sobre mí vuela toda una descendencia como los Buendía en Cien Años de Soledad.

Cada mañana cuando me levanto y apago el aire acondicionado se me permite un minuto de gloria. Es como si esos tres mosquitos me dieran un chance para quitarme las lagañas, bostezarle el adiós al primer aliento que sale de mi boca y sacar todas mis extremidades de las sabanas. Un minuto no más, esperando silenciosamente en las alturas de vaya yo a saber cuál bombillo escogieron para hacer ahí sus cuarteles de invierno.

Después de vencerse esos cincuenta y nueve segundos, yo no tengo oportunidad de escondite. Esos tres mosquitos hacen un preparado, listos, fuera y como si fueran un hipopótamo bulímico en búsqueda de un helado de stracciatella se lanzan sobre mi pobre e indefenso cuerpito a comerme vivo como si yo fuera una Creme Brulée que merece ser pinchada y lengüetada hasta que no quede sino el plato (en este caso mi carcasa).

Yo hablo con los mosquitos. Les comento sobre la posibilidad de un “snooze” como los despertadores, que los tiempos de Dios son perfectos y que si me dan cinco minutos no tengo ningún problema en extenderles el brazo para que gocen una bola. Porque eso lo hacemos, yo creo en dejar a los mosquitos tomarse un Martini draculeano. La razón principal siendo el fastidio que da levantarse a buscar el pote de Off.

Esta mañana, mientras uno me picaba el pie y el otro me echaba un chisme en la oreja, les dije: “¿Qué te he hecho yo? ¿Por qué eres así? Después de todo lo que hice por ti. Como una sombra han aprendido a vivir. Si les huyo me quieren, si los quiero se alejan de mi”. Después me di cuenta que les estaba cantando una estrofa de Hombres G, pero eso no dio resultado. Así que mi conclusión científica es que los mosquitos se sienten altamente atraídos por las melodías de Hombres G.

Con esto del virus chikunguya que azota al país, estoy más paranoico con los mosquitos que nunca. A mí jamás me ha gustado embadurnarme con cremas, creo que el circulito ese que se prende y emana olores solo le sirve a los que aman los inciensos y las velas que huelen a lavanda, y no me gusta prender el aire durante el día porque yo soy calvo y me da frío.

La raqueta eléctrica me salva porque juego a ser Adolfo Hitler. Lo sé, es una terrible comparación que no debería hacerse pero si yo fuera Adolfo Hitler y me dan esa raqueta con una palabra de aliento como “destacate”, créanme, no solo mataría a todos los mosquitos de mi urbanización y las tres contiguas. También ganaría el Wimbledon.

Pero la raqueta no hace milagros y con todo esto del virus ese lo que estoy es paranoico. He pensado que si el Caracas Fashion Week existiera, hubiera diseñado una burka con un mosquitero. Suena retrogrado pero si logro que Titina Penzini la popularizase me hubiera hecho millonario en una semana. Es horrible leer sobre ese virus y como el Gobierno no informa (y tampoco hay antídoto), básicamente volvimos a la Edad Media donde el mosquito es el Sheriff de Nottingham y viene con todo a cobrar nuestros impuestos con sangre.

Es por eso que he decidido hacer una lista de normas de etiqueta para los mosquitos que me quieran picar. La lista se llama “Lista de Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos Que Me Quieran Picar”.
 
Aquí va:
 
1) Horarios de Picada: de 8:30 a 9:00 de la mañana, una picada a las 11:59 y luego de 4:10 a 4:14 p.m. Fines de semana libres. Vayan a rezarle a Dios y denle las gracias por crearlos. Es más vayan a picar a Dios.
 
2) Lugares de Picada: En el brazo preferiblemente. Si sientes que mi pierna es más jugosa, está bien, en la pierna. Eso sí, jamás en el pie.
 
3) No se requiere de conversación previa: Es decir, lanzarte una rumba en mi oreja como buscando conversar no te va a ganar puntos jamás. Dale sin pena y pícame de una buena vez. Muy prostituto de mi parte decir esto, pero no necesito ni que me compres un whisky antes de ponerte una servilleta alrededor del cuello.
 
4) Ok, soy un lerdo: Si me ves aplaudiendo frente a ti no te burles. Lo sé, soy el Coyote y tú el Correcaminos e intentaba matarte, pero no te burles de mi ineptitud.
 
5) No copules frente a mí: Odio esos mosquitos que deciden tener una tarde de pasión en frente mío. Aunque confieso, amo matarlos cuando están en su motel porque salí de dos pájaros con un solo tiro. Después hago un minuto de silencio por todos esos potenciales mosqui-bebés que jamás me conocieron.
 
6) No te conformes con mi sangre. De repente no es la mejor cepa: En serio. Amaría que en mi cuarto existiera un mosquito sifrinisimo que decide que mi sangre sabe agria y que el mesero debe traerle a otro humano. Si la Revista People ni por error me consideraría a mí el Hombre Más Sexy del Mundo, entonces los mosquitos tampoco deberían hacerlo.
 
7)  Espero de corazón que cuando te mueras vuelvas reencarnado en un humano: Para que sepáis lo que se siente ser picado por ti. Un humano con una oreja BURDA DE GRANDE que viva en la selva, le guste el agua con azúcar y no sepa que existe el OFF.

Sé que ningún mosquito leerá esto porque… bueno porque los mosquitos no leen. Pero Dios, si por casualidad te metes en mi blog: aplausos en serio por los turpiales, los pavos reales, por Indiana Jones y James Bond y Tom Hanks. También por los araguaneyes, las orquídeas, Las Morillo y los pingüinos. Pero los mosquitos… te voy a ser sincero. No fueron tu mejor obra Dios, no fueron tu mejor obra ni hoy ni nunca.-

2 comments:

Anonymous said...

Resumen excelente de porque odiamos a los bichos!

http://waitbutwhy.com/2014/02/why-bugs-ruin-everything.html

Sarah Gomes said...

jajajajaja si inventas, vale! xD

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