Thursday, October 2, 2014

Flacos Que No Son Sexy (Y La Bola A La Que Nos Sabe)

 
Una de las cosas que a mí más me saca de quicio, aparte de los mesoneros que cantan cumpleaños, es que me saluden y me digan que estoy flaco. Probablemente algunos leerán esto y le pegarán a la pantalla de su computadora como queriendo herirme. ¡Muchacho pendejo! A todo el mundo le encanta que le digan flaco. Sí, pero a mi no me lo dicen como un cumplido, sino por lástima. Verán, yo formo parte de ese club inexistente, pero que de existir su presidente sería yo, llamado “Hombres Que Comen De Toda Vaina Pero Que Son Tan Flacos Que La Gente Jura Que Están Enfermos”.

Se abre la sesión.

Es mi día a día, y me pasa con más frecuencia cada vez que me corto el pelo. Como yo no tengo mucho pelo, cuando me lo corto la cara se me perfila más. No es algo que me preocupe, yo soy así y es inevitable que eso suceda. Al salir a un evento me veo en el espejo y me parece que si matan a todos los hombres entre George Clooney y Don Ramón, yo sería el hombre más sexy del mundo. Soy flaco y punto. Y bajito y calvo y narizón y cejúo.

Aparentemente eso le preocupa a la gente.

El modus operandi siempre es el mismo. Entro a un sitio a saludar a algún conocido (que no es amigo, sino conocido) y me ve como si yo fuera el portador del Ébola. Mudo, me agarra el brazo izquierdo (cosa que detesto), inclina la cabeza como si me hubiera divorciado y la conversa va más o menos como esta que me pasó anoche en el bautizo de un libro:

-¡Epa! ¿Cómo va todo? -digo yo, con voz de alcalde.

-Toto, ¿tú estás bien?

-Amigo, yo vivo en Caracas. Aquí nadie está bien.

-No, no pero en serio. Estás demasiado flaco.

-Hay escasez de pollo. Que te puedo decir…

-No, no en serio. ¿Tú estás comiendo?

-Me acabo de meter una pizza Margarita completa yo solo. Creo que domino la técnica alimenticia.

-Pero…

-Chamo, Herbalife. Yo pregunté cómo y ¡mírame!

En serio, ¿qué se le responde a alguien cuya pregunta es tan básica? Si estuviera enfermo lo diría, pero como no lo estoy no sé qué decir. No tengo explicación alguna más allá de que yo soy flaco porque no voy al gimnasio. Punto. No me provoca hacerme una cirugía plástica, por lo tanto soy narizón. No me afeito las cejas, ergo soy primo de Frida Kahlo. Así es la vida que yo no inventé. Si la hubiera inventado yo, hubiera sido un modelo de Calvin Klein.

Es mentira que no quiero un cuerpo perfecto. Todo el mundo lo quiere. Si eso no fuera cierto, el saludo “Marica, estás flaquísima” que se dan las mujeres entre ellas moriría y después no sabrían como comenzar una conversación. Pero el no tener un cuerpo de Superman no me intimida, ni me hace menos de lo que yo pienso que soy. No todos podemos ser Superman; alguien tiene que ser Clark Kent.

El cantante Francisco León, que fue Mister Venezuela, me invitó el otro día a unirme una campaña para una fundación de niños. Me pidió ir a un estudio a tomarme una foto para la campaña. Yo fui con todo el gusto del mundo. Al entrar, el único que no pegaba era yo. Todo el mundo era tan alto que yo solo veía fosas nasales, pero igual me tomé mi foto. No todos los días se es modelo, pues. Pero si me lo gozo, y ayudo a alguien en el proceso, ¿por qué no hacerlo?

En uno de estos días va a salir una entrevista mía en Últimas Noticias sobre el hombre sapiosexual. La sapiosexualidad es la atracción de una persona por su intelecto y no por su físico. Sabes que eres burda de feo cuando te llaman para una entrevista sobre la sapiosexualidad. ¿Me irrita eso? No, me parece la cosa más sexy del mundo que yo sea eso según la periodista.

Entonces, si yo me gusto, ¿por qué a los demás les incomoda que yo me guste así? Esto a mí nada más me lo entiende la gente gorda y por eso es que yo la amo. ¿Me vería mejor con 10 kilos de más y unos brazos olímpicos? Ob-via-men-te. Pero no me interesa. Y eso está bien. A mí nunca se me ha ocurrido decirle a alguien de buenas a primera: “Chaaaamo ¡esa lipa!” Primero porque es de mala edcuación. Segundo porque ¿y si es Jabba The Hut disfrazado y me come? Podría pasar… podría.

Esta mañana me encontré esta foto por casualidad:
 
 
Soy yo a los seis años, cuando a nadie le importaba cómo me veía con tal de que estuviera limpio. Salgo sin los dos dientes frontales. Dos dientes de leche que salieron blancos como a todos en su momento. Pero un golpe en la boca tras caerme de un árbol de mamón porque yo quería volar como Dumbo y otro golpe al imitar el salto mortal de los gimnastas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, me dieron a una corta edad mis primeras imperfecciones. Yo pasé los primeros seis años de mi vida con dos dientes marrones. Perdí el concurso Bebé Gerber por eso y todo… (nunca concursé en el Bebé Gerber).

Lo que sí recuerdo es que mi papá me hizo ver que mis dos dientes marrones eran originales. Cualquiera podía tener sus dientes blancos, más blancos como un detergente ACE. Los míos eran distintos. Yo tenía un cuento que nadie más tenía. ¡Carajo, yo fui Dumbo Y gimnasta olímpico antes de los 6! Eso es ser un niño prodigio.  

Entonces, si los dos dientes más preciados no me crearon una ruptura emocional, ni me hicieron sentir menos porque yo no era como los demás, me niego a caber en el molde ahora. Cuando antes a nadie le importaba si era flaco, gordo, blanco o negro, con tal de que supiera jugar a los piratas, y me revolcara en la grama, me rehúso a doblegarme por preocupaciones de gente que nada sabe de mí sino lo que aparento.

A fin de cuentas, y a diferencia de ellos, yo siempre he sido flaco.-

 
Yo, hoy.

9 comments:

Slappy's Journey said...

Go Toto Go!!!! Ser uno mismo, amarse tal cual es, con lipa, con koala o simplemente no ser otro es una virtud que debería ser contagiosa!!!!

Ora said...

TE AMO

Alondra said...

Después de leer tanta queja me encuentro al final la foto de un guaperas con pose a lo Richard Gere (¿?) ¡Cónchale! creo que hoy necesitas unos cariñitos que te suban la moral.
Eres único e irrepetible, al final es lo que importa.
Un abrazo desde el otro lado del charco.

marlonmujica said...

Toto es la historia de mi vida, es una total ladilla que te esten diciendo que estas flaco y tener que dar explicaciones de que ya te hiciste pruebas de parasitos el cual no tienes y bla bla bla.....de pana entiendo perfectamente todo este cuentoo.

Anonymous said...

yo te odio!!! y con mucha envidia por comer tanto y seguir flaco! yo respiro profundo y engordo!!... pero qel que te pregunta que si estas enfermo merece ser atropellado! jajaja estoy violenta

Anonymous said...

yo te odio!!! y con mucha envidia por comer tanto y seguir flaco! yo respiro profundo y engordo!!... pero qel que te pregunta que si estas enfermo merece ser atropellado! jajaja estoy violenta

Sarah Gomes said...

Bellas ambas fotos! y los comentarios siempre estarán, si hay algo para lo que los conocidos son buenos es para atentar contra la autoestima de uno. Por eso el ego se esconde cuando se acercan.

A tu escrito yo lo bautizo"¡Eso se llama ser seguro y feliz, carambaaa!" y es totalmente adorable.

Besos.

yj ramirez said...

Oye pero en la ultima foto te ves simpaticon!!! Un escritor con un inteligente sentido del humor y ademas simpaticon? Me caso pues!!!

Anonymous said...

Juuui juiiiioooo si asi te sigues viendo hoy....a mi....me gustas!!! besos!!! Ademas eso de sapienciasexual deberian ser todos!!!!

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