Wednesday, October 1, 2014

Venezuela en Llamada de Espera

 
Tengo la sospecha de que si Dios existe, los venezolanos no estamos en su lista de prioridades. Se permite que alguien se santigüe ante esta impía aseveración, pero es la verdad. Si el tema Venezuela estuviera en la agenda del Supremo (el de veritas), algo se habría arreglado en el país. Entiendo que la corrupción es un tema que hasta Al Capone exclamaría “¡Mi madre!” y que probablemente Dios se ha hecho el musiú porque tampoco entiende nuestro sistema de control cambiario.

Ahora, ¿un empujón celestial para el fomento de la producción de harina? ¿Un soplido para apurar las colas del tráfico? ¿Del supermercado? A veces pienso que las siete plagas de Egipto fueron un paseo en comparación a lo que los venezolanos vivimos en una semana.

Como no puedo llamar a Dios a preguntarle dónde anda (la Iglesia me dice que está en todas partes pero a estas alturas creo que me deberían dar un e-mail), debo recurrir al periódico para saber qué le preocupa realmente. Ahí es cuando me doy cuenta de la mala suerte que tengo de ser venezolano. Leer noticias internacionales es constatar que nuestros problemas internos coinciden con otros de mayor envergadura. ¿Qué Venezuela padece chikinguya? Ah, chico pero es que el mundo tiene Ébola.

A esto lo llamo el síndrome de la llamada en espera. Nosotros somos como aquella llamada al operador de un banco que jamás termina de concretarse. Esa, donde suena una cancioncita que pegaría perfecto con la hipopótamo del tutú rosado en la película Fantasía, y que está pensada para achantar nuestra rabia. “Su llamada es importante para nosotros y será atendido en breves minutos. Por favor no cuelgue”… Venezolano que se respete no cuelga esa llamada ni por error. Así eso implique colgarse del cable del teléfono ante la falta de respuesta.

Esto ha sido desde siempre. Si hay protestas en Venezuela, hay protestas en Ucrania. Si aquí descuartizaron a un hombre que apareció en el Río Guaire, salió Isis a grabar un video donde descabezan a un periodista británico. En Venezuela hay mosquitos, en Argentina hay fondos buitres. Aquí el Presidente se mudó a las pantallas de televisión. En Corea del Norte tienen tres semanas que no ven a Kim Jong-Un en ninguna pantalla. Los venezolanos hacemos colas de hasta seis horas para conseguir un producto básico. El mundo solo hace cola para comprarse un iPhone.

Mi pregunta es ¿qué tan mal nos tiene que ir para que Venezuela se ponga de moda? ¿O es que acaso un suero metido en una botella de refresco para un paciente enfermo que anda tirado en el pasillo de un hospital hacinado no es sexy? ¿Cuántas víctimas del hampa deben ingresar a la morgue antes de que el mundo decida que ya han sido demasiadas las victimas? ¿Cuántas familias más deben fracturarse en la puerta de embarque en Maiquetía? ¿Dónde está el resto del mundo y con quién conversa?

Jamás he esperado que el mundo ofrezca la solución a nuestros conflictos internos. Si fuera tan fácil, ya la Señorita Laura o el programa Casos de Familia hubieran sentado a Nicolás Maduro y a Henrique Capriles en la silla de su estudio para ventilar los problemas. La responsabilidad de encontrar soluciones prácticas, rápidas y efectivas es de nosotros los venezolanos. Pero cuando los ojos del mundo siempre están puestos sobre otro lado del planeta, y cuando quienes nos gobiernan se rehúsan a discutir los problemas, lo único que queda es prenderle un velón a Dios y preguntarle si tiene un tiempo estimado de atención hacia nosotros y cuánto cree que será la espera.-

1 comment:

Sarah Gomes said...

Hola!...

Coye, yo a veces me frustro al ver todo lo que esta pasando. Pero me he dado cuenta que solo pocos nos frustramos y que eso no ayuda en nada. Lo que estamos pasando es duro, al parecer el futuro próximo sera así o mas duro, pero me reconforta pensar que tal vez esto es lo que tiene que pasar para que se acabe este y los otros 40 años de mal gobierno que nosotros mismos hemos montado, nadie lo eligió por nosotros.

Cuando escucho gente decir " ¿y por que van a aumentar la gasolina?.No es justo", preguntar si sé de alguien que compre cupos, o afirmar que no les importa que precio tiene el dolar negro porque tienen bolívares, allí es cuando sé que la mayoría, a pesar de todo lo que hemos pasado, aun no ha aprendido lo que esta tragedia nos vino a enseñar... suspiro y pienso "Diosito, dame la paciencia y las ganas de seguir trabajando por un mejor país, por que esto como que va pa' raaatooo".

¡Nada! con desear que todos aprendamos y que, en un futuro no tan lejano, recordemos esta época con risas nerviosas y con la certeza de que no volverá a pasar, con querer esmerarnos en enseñar lo mejor a nuestros hijos y que ahora si es el momento para el país. Creo que con eso ya avanzamos bastante.

firma: La creyona!!! (color morado lila).

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