Monday, June 30, 2014

Casos de Familia

 
August Osage County es una película con Meryl Streep y Julia Roberts sobre una familia disfuncional. Es tan disfuncional que al terminar de verla lo primero que hice fue llamar a mi mamá a decirle que la quería. Yo soy fanático de la familia. No tanto como Winston Vallenilla pues, pero ese concepto de reunirse a echarse palos con gente que sabe secretos familiares es como para sacar una cámara y grabar tu propio E! True Hollywood Story.

A mí me da curiosidad esa gente que dice que viene de una familia normal. Porque yo veo la mía y pienso que les falta un tornillo. No son como las Kardashian pues, esas sí están de manicomio, pero me pasa que cada vez conozco a más gente con familias que están más allá que de acá. Y eso es absolutamente delicioso (y un poco freaky).

Por ejemplo, todo el mundo tiene a alguien como la Tía Metiche. Esa es la que no importa que tú seas un astronauta Premio Nobel, ella siempre, siempre te va a preguntar: “Mira, mi vida, ¿y las novias?” Esa es la misma tía que se jura una MILF pero que pierde su chance de convertirse en mujer cougar cuando se acerca a saludar a tus amigos diciéndoles: “¿Y cómo están esos pavos?”

También está el Tío Echa Vaina. Ese es el tío que se la pasa echando chistes que son más malos que terminarle a Taylor Swift. Ese es el típico que le estás cayendo a alguien en un bautizo y se acerca para decirte: “¡Epa sobrino! Mira, mira, aprieta aquí”. Pero no es peor que el Tío Bonchón. Ese es el que tú no entiendes por qué pero siempre parece que está rascado. Pueden estar en misa y él está más en las alturas que el Cristo en la cruz. El único plus es que es mejor amigo de todos los mesoneros de la ciudad por lo cual salir con él implica que nunca estarás seco.

Pero ese por lo menos es mejor que el Padrino Dateado. Todos tenemos un padrino que está más dateado que la CIA. Cuando hay elecciones ese padrino ya sabe quien ganó a las diez de la mañana. “Pero tío si no ha ido a votar nadie”. Eso a él no le importa. Lo peor es que siempre se pela en los resultados.

El padrino casi siempre está casado con la Tía Guarimbera. Esa es la que llega a todos los almuerzos directa de marchar. No importa que sea 25 de diciembre y haya paz en el país, esa señora marchó por algo. Y cuando no marcha te llama para contarte que hay escasez de condones. La Tía Guarimbera está marcada en mi celular bajo el nombre NO ATENDER.

Pero mi favorita tiene que ser la Abuelita Cyber. Esa es la abuela que no tiene idea ni de cómo te llamas tú pero no escatima en enviarte correos. A veces me asusto que los viejos sepan usar Internet porque no encuentran Buzz Feed, encuentran rumores. Uno sabe que un e-mail se puso de moda entre la tercera edad cuando el asunto del e-mail es “FWD: FWD: RE: FWD: FWD: RE: FWD: ¡Alerta! ¿Qué hacer ante un tsunami?”

La que sí es insoportable es la Sobrina Oveja Negra. Esa es la que no entiende cómo Dios la puso en esta familia. Si levanta la mirada una sola vez en la vida de su celular es para decirte “o sea tío, nada que ver”. Esta es la sobrina cuya mamá le dice: “Glenda, mi amor saluda” y arma un berrinche tipo “o sea mamá métete en un pen drive y date eject”.  A ella siempre la sientan a propósito con el Tío Echa Vaina para que sea seria.

La familia te toca, no la escoges tú y gracias a Dios ninguna es como la de August Osage County. Por eso lo que hay que hacer es vacilársela y sobre todas las cosas, estar siempre de buenas con ese personaje que todos tenemos en cada familia: el Tío Rico. Mucho más con esta pelazón.-

Thursday, June 26, 2014

El Brindis Más Especial de Todos

 
Una de las cosas que más me gustó de Escocia cuando estuve allá es que ahí brindan por todo. Y si no brindan, pues le tienen una gaita o una canción o un poema así sea hasta para el haggis, el plato típico de allá. Esto es un pudín elaborado a base de asaduras de cordero u oveja (pulmón, hígado y corazón) mezclado con hierbas y cebollas. Sabe divino pero es mejor no preguntar de qué está hecho antes de probarlo.

Con el whisky pasa igual, nadie allá se toma un trago sin antes dar unas palabras en agradecimiento. Por supuesto, allá lo trabajan y el trago representa una labor que dura años. Lo bonito es que cada quien se levanta a darle un brindis al otro por algo que puede ser insignificante pero que para la persona que lo ofrece, implicó una gran ayuda. A mí me dieron este brindis: "A Toto, por enseñarnos qué es whisky con agua de coco". Y luego lloraron pero esa es otra historia.

En el vuelo de regreso a Caracas me puse a pensar que con toda esta movida de gente que se va del país, no estábamos brindando lo suficiente con las amistades, sobre todo con aquellas que tienen la firme intención de quedarse y hacer su país aquí en Venezuela. Uno ve más a sus amigos en Instagram que en la vida real y me parece que estamos perdiendo un valioso tiempo donde lo podríamos pasar juntos.

Así se me ocurrió que la mejor manera era invitar a mis amigos a brindar conmigo en un bar. La idea era crear tertulias con grupos donde se conocieran o no tendrían problemas en conocer a más gente y sentirse homenajeados en una noche donde la premisa era olvidar todos los líos de la calle y concentrarse simplemente en el valor inquebrantable de la amistad.

La fórmula me ha resultado maravillosamente. Escogí el Buchanan’s Master para darles un buen brindis porque considero que es un whisky que se toma su tiempo para disfrutarlo al máximo. Ya no estoy en edad para echarme un tequilazo con los panas, sino en una para sostener un trago especial que dé para conversar sobre él y que sobre todo no le quite el protagonismo al verdadero objetivo de la tertulia: el brindis entre amigos.
 

Ya llevo cuatro tertulias en el bar y lo que más me he encantado es que todos mis panas están en la misma onda que yo. Decirle públicamente a la gente que lo quieres es medio cursi pero cuando entendemos la situación en la que estamos viviendo no solo es necesario sino que es importante hacerlo para que todos los amigos sepan que uno está aquí para ellos y que no hay cosa más especial que brindar por una amistad que se espera continúe. El resultado es bueno, la gente se abraza más, conversa más y se va tan contenta que quieren repetir la experiencia.

A mí me parece que esto es una buena idea para replicar porque necesitamos a nuestros amigos más en este momento que en cualquier otro. No tienes que tener un bar en tu casa, a fin de cuentas yo siempre digo que un bar es solo una cava de anime y dos panas alrededor. Pero el conversar de manera relajada sobre el porqué una persona se merece un brindis, tomarse el tiempo de degustar un buen trago y estar entre amigos es importante, pues la amistad necesita confirmación y no hay mejor sello para ello que un brindis.
 
 
Ese mismo brindis lo replico aquí en el tea party. Se me pasó la fecha el 4 de junio pero ese día se cumplieron seis años desde que yo abrí esta taguara donde se bebe whisky escondido en tazas de té. Este blog cambió mi vida, y en parte es gracias a todos los comentarios que mis "Yo Te Leo" me dejan, los correos que recibo (y como siempre digo, respondo) o algo que me dicen de pasada cuando nos encontramos. Soy un gran privilegiado, lo confieso con una suerte increíble. Poder contar historias que le gusten a la gente y que puedan servir como anécdota para repetir en la sobremesa o como inspiración para replicar un brindis en cada una de sus casas con sus familiares y amigos, es el mejor regalo que me ha dado este blog.

¡Salud por eso!

Fotos: Anabella Padula para Bonshot!

Wednesday, June 25, 2014

30 Canciones Que Me Importan

 
Dedicado a todas mis canciones que no aparecen aquí y seguramente andan diciendo: "este tipo si es falso. ¿Acaso no sabe lo que hay en sus 25 canciones más escuchadas en el iPod?
 
Mi amiga Manuela Zárate anda haciendo en su blog el reto 25 Días, 25 canciones donde escribe diariamente sobre una canción que le ha marcado su vida. Lo que pasa es que yo no tengo la paciencia para hacerlo por 25 días así que me voy de una con todo. Le añadí 5 categorías más que se le ocurrieron a Eugenia Villa.

1 – Una canción de tu infancia: “Mi Amigo Félix” de Enrique y Ana fue todo un clásico piñatón que me enseñó la importancia del chisme. Es verdad, que en una sola mañana la piraña se entere por la culebra que el castor le oyó al elefante decir que el gallo le contó que el Sol está triste no es más que un chisme de junta de condominio. Esta era el Alma Llanera de las piñatas cuando se acababan y si fumáramos en ese entonces, hubiéramos sacado yesqueros para cantar por Félix, un español de la vida real amante de los animales que murió trágicamente mientras filmaba un documental en Alaska.

2 – Una canción que te recuerde de tu ex más reciente: Tengo grabado en mis notas del celular lo siguiente: “is a quaryer afyer one”. Esa era la canción que sonaba en la radio exactamente a las 12:45 cuando yo estaba en la redoma de La Lagunita decidiendo si me devolvía a tocar el timbre y perdonar un choque a la fuga y muchas borracheras. Al girar el volante a la izquierda para devolverme me detuve, anoté eso que escribí, giré el volante hacia la derecha y continué mi camino a casa. El “Need You Know” de Lady Antebellum me produjo el efecto contrario a la letra. Solo me hizo saber que yo no necesitaba a nadie que no me hiciera sentir seguro. Jamás he vuelto a oír esta canción.

3 – Una canción que te recuerde de tus padres: “I Will” de Los Beatles. Es una canción cortica del White Album pero que va directo al grano: no me importa ni tu nombre, yo te amo desde siempre, juntos o separados, y cuando te encuentre cantaremos la misma canción. Bellísima. Aunque la mejor versión de esta canción la hace Ben Taylor.

4 – Una canción que te calme: “Carolina in My Mind” del papá de Ben, James Taylor. Me recuerda a tiempos fáciles de road trips por los Estados Unidos. Nunca he estado en las Carolinas pero para mí deben ser como llegar a la urbanización La Floresta aquí en Caracas. Hay algo tranquilo en sus calles.

5 – Una canción que no te puedes quitar de la cabeza: Esto cambia según la época pero hubo en período de mi vida donde “I Got a Hangover” de Tao era lo único que cantaba hasta que me di cuenta de que yo tenía que dejar de rumbear. Después fue “Wake Me Up” de Avicii, “Let it Go” de Frozen hasta que llegue a “Happy” de Pharrell Williams. Ahora sí debo decir que la letra “Why is the DJ playing Summertime Sadness when it’s not even summer?” es una de las cosas más geniales que se han escrito.

6 – Una canción que te recuerde  de un mejor amigo: It’s Good to Be siempre canta “Sympathique (Je ne veux pas travailler)” de Pink Martini. Es la canción más echa carro del mundo donde la cantante no quiere trabajar, solo quiere fumar. Así es It’s Good to Be. Y eso que trabaja un cerro pero igual siempre se queja. 

7 – Una canción que te recuerde del verano pasado: “I Love It” de Icona Pop. Montado en un barco en frente de la costa de Montecarlo rumbo a St Tropéz con un Negroni en la mano. Mi vida jamás había sido ni volverá a ser tan sifrina como lo fue en ese momento.

8 – Una canción que te recuerde de tu primer amor: Manuela Zarate fue mi primera novia a los doce años. Duramos tres semanas completas (y siempre decimos que fue nuestra relación más exitosa). Estábamos obsesionados con Ricardo Montaner porque él cantaba la canción de la novela Mundo de Fieras donde actuaban nuestros ídolos Catherine Fulop y Fernando Carrillo. Éramos tan gallos que hacíamos nuestras propias novelas con una Handy-cam cantando “Solo Con un Beso”. Yo creo que si aparecen esas películas implicaría la ruina social de ambos.

9 – Una canción que te da esperanza: “Beautiful Day” de U2 siempre me hace sentir como si deberíamos estar todos tomándonos fotos recordando ese momento. Igual me pasa con “In the City of Blinding Lights”.

10 – Una canción de tu banda favorita: “King of Pain” de The Police. Nada mejor que eso.

11 – Una canción de la banda sonora de tu película favorita: Tarzan no es mi película favorita pero yo oí el soundtrack de Phil Collins hasta que el CD me dijo: “mi Rey, ya Disney sacó otra película. Súperalo”.

12 – La última canción que oíste: El Himno de Venezuela. Solo porque escribo esto mientras un grupo de niños en el colegio que queda al lado de mi casa la canta.  

13 – Una canción que te recuerde de alguien que ya no es tu amigo: “Summer of 69” de Bryan Adams en Whisky Bar con una botella de Red Label que era lo que podíamos pagar.

14 – Una canción que te recuerde de tu pareja actual: Aquí me imagino que los solteros debemos poner necesariamente “All By Myself” del soundtrack de Bridget Jones. Pero como mi pareja actual es la televisión la canción que me recuerda es la música introductoria a Downton Abbey. (Esto suena de lo más patético pero yo estoy contento con mi soledad. Solo pero no solitario).

15 – Una canción que amas cantar: “Smooth Criminal” de Michael Jackson siempre es un clásico para manejar por la Cota Mil cantando a toda mecha. Recientmente descubrí a un violinista llamado David Garrett y su rendición de “Smooth Criminal” es lo mejor que he oído.

16 – Una canción que te hace llorar: Yo no he llorado con ninguna canción. Ahora, algo  que me emocione tipo pellizcarme es la Suite del Pájaro de Fuego de Igor Stravinski. Eso es belleza pura.

17 – Una canción que te hace querer bailar: Muchas son por moda pero yo jamás le he dicho que no a bailar “Marola” de Sergio Vargas o “A Pedir Su Mano” de Juan Luis Guerra.

18 – Una canción que amas pero que rara vez escuchas: “Moon River” de Henry Mancini. Es una belleza pero ya está como insertada en el iPod mental y no hace falta escucharla. Otra que me encanta que jamás oigo es “The Lady is a Tramp” (la versión de Tony Bennett con Lady Gaga es bastante buena).

19 – La primera canción alfabéticamente en tu biblioteca digital: “Adored” de Collective Soul. No la había oído nunca. 

Día 20 – La última canción alfabéticamente en tu biblioteca digital: “867-5309/ Jenny” de Tommy Tutone. Me encanta.

Día 21 – Tu canción favorita:  "Mr. Jones" de Counting Crows. Esta canción está por ahí desde que tengo 14 años y jamás me he cansado de oírla. La parte de “Mr. Jones wishes he was someone just a little more funky when everybody loves you”, se la debería repetir todo el mundo todos los días. Nos salvaría a todos de problemas de identidad.

Día 22 – Una canción que te han cantado: “Je l'aime a mourir” de Francis Cabrel. Y luego “I Will Survive” de Gloria Gaynor pero así es la vida.

Día 23 – Una canción que detestas: “My Way” de Frank Sinatra.  Siempre veo que la canta la gente que tuvo la vida más aburridamente normal del mundo.

Día 24 – Una canción a la que has bailado con tu mejor amigo: con mi mejor amigo ninguna, junto a mi mejor amigo cualquier canción de reguetón lamentablemente. Mis mejores amigos son tan soberbios que dicen que ellos trajeron el reguetón a Venezuela.

Día 25 – Una canción que podrías oír todo el día sin cansarte: “Ironic” de Alanis Morrisette. Irónico, ¿no?

Día 26 – Una canción que querrías se oyera en tu entierro: “África” de Toto me parece que es un buen homenaje para rendirle tributo a mis raíces afrodescendientes que no tengo. 

Día 27 – Una canción que le has cantado a alguien:  Yo hago una buena rendición de “You Don’t Bring Me Flowers” de Neil Diamond en público. Coro Atencio mi amiga siempre es mi Barbra.  Y de Emmanuel a las dos de la mañana, apártense.

Día 28 – Una canción de un álbum que podría oír completo: “Cruz de Navajas” del álbum Entre el Cielo y el Suelo de Mecano.

Día 29 – Una canción que te sabes toda la letra: “We Didn’t Start the Fire” de Billy Joel es un clásico que me puse como reto aprenderme a los nueve años.

Día 30 – Una canción de tu primer crush musical: “Pavo Real” de José Luis Rodríguez. No hay mejor canción que esa.

Tuesday, June 24, 2014

Nadie Goza Más Que Un Farandulero Anónimo

 
Hay cosas en la vida que uno hace por farandulero. Uno no se encuentra, por ejemplo, a Henrique Capríles y lo congratula por su labor como Gobernador. Eso es de amateurs. Lo primero que uno le dice a Henrique Capríles es: “Buenas, me puedo tomar un selfie”. No hay nada de que disculparse, somos faranduleros. Es como guindar un candado del amor en Paris, cruzar Mystic River para comer en el Belle Vue cuando del lado correcto queda El Alazán, o tomarse una foto de los pies sobre el mosaico de Cruz Diez en el aeropuerto en Maiquetía. Puro faranduleo. Esa foto es más efectiva que un out of office reply. Hashtag: Punta Cana.

El viernes pasado recibí una tarjeta de invitación para una fiesta. La misma solo decía “Exclusive Session – Black Tie. Quinta La Esmeralda. 8 de la noche. Traje Etiqueta”. No decía quién organizaba la fiesta, o si era por el lanzamiento de un producto. Era como recibir una tarjeta para ir a una fiesta en casa de Jay Gatsby. Llamé a mis amigos para ver si sabían sobre la fiesta pero nadie tenía idea. Decidiendo no ir, cuadré una noche de películas con ellos y me metí a bañar. Al salir del baño abrí mi closet para sacar unos blue jeans cuando vi ahí colgado mi esmoquin. Entre la maraña de ropa tipo pa’ cerveza, el esmoquin parecía una botella de Buchanan’s. En diez minutos estaba disfrazado y perfumado del James Bond más chimbo de la historia. Me fui a la fiesta, como buen farandulero que soy. Esa noche mis amigos vieron Casino Royale.

Al llegar a La Esmeralda, me pusieron un brazalete dorado en la muñeca y entré. La casa de fiestas estaba decorada solamente por cortinas blancas que guindaban desde el techo hasta el suelo e iluminado por unas lámparas enormes de cristal. En el fondo, una pantalla gigante servía como pared para imágenes de burbujas azules, y en el medio de ella, en una pequeña ventana, estaba ubicado el DJ. Los hombres nos paseábamos con nuestros esmóquines negros junto a mujeres de corto (por niches, cuando es etiqueta es largo aquí y en China), tratando de ver a quien conocíamos. Al ver que era gente linda pero que no conocía a mucha pensé: “Yo me voy a portar malísimo esta noche”. Es verdad, nadie goza más que un farandulero anónimo.

Encontrándome con un puñado de amigos, nos ubicamos afuera en la terraza “al fondo a la derecha”, como hacen los buenos agentes vestidos de esmoquin, a  conversar. Todos habíamos ido por faranduleros, intrigados por saber quiénes eran los dueños de esta fiesta y ver quiénes eran los invitados. Pero si en algún momento nos topamos con nuestros misteriosos anfitriones jamás lo supimos. Rápidamente La Esmeralda se llenó de gente y la música comenzó a sonar a toda mecha. Lo que había adentro era el pandemonio. A casa llena, el DJ le había dado con todo a la música electrónica y la gente bailaba desaforada mientras unas siete mujeres en trajes de lycra de neón, montadas sobre pequeñas tarimas alrededor de toda la casa de fiestas contorneaban el cuerpo al son de la música. “¿Bailamos?”, preguntó una amiga. “No nos queda de otra”, contestamos todos los demás. "La música está demasiado buena".

Foto Leopoldo Ruán

A las 5:30 de la mañana yo me fui a mi casa a dormir como si hubiera vivido un 31 de diciembre. Cuando me desperté constaté que tenía fotos en mi celular de las cuales no tengo memoria de haber tomado. Fue el mejor baile-concierto que me he pegado en mucho tiempo donde jamás pregunté un nombre, ni profesión ni si el trago era con soda o con aguakina. Yo solo sé que bailé con todo el mundo y gocé como si La Esmeralda fuera la mejor discoteca de la ciudad y la fueran a cerrar mañana.

-¿Pero habían pasapalos? -me preguntaban mis amigos al día siguiente.

-No -contesté yo.

¿Pero supiste quién organizaba el sarao? -me decía otra.

-Ni idea -respondí.

-Pero a ti ni te gusta la música electrónica, ¿cómo que bailaste toda la noche?

-Pues yo no recuerdo haberme sentado nunca.

-No vale Toto, tú lo que eres es un farandulero.

Lo admito completamente. Yo fui una fiesta desconocida y gocé como un personaje cualquiera en El Gran Gatsby. Hay cosas en la vida que uno hace por farandulero. Una es tomarse un selfie con Henrique Capríles. La otra es bailar en una fiesta en la que no conoces a nadie y gozar como si tú fueras el dueño.-
 
 

Monday, June 23, 2014

Sírvete Siempre un Whisky Perfecto

 
Sírvete siempre un whisky perfecto. Cómete solo los salvavidas rojos. Llévate un puñado de maníes a la boca sin que te dé pena recoger el que cayó en la solapa. Métetelo en la boca igual. No duermas con el celular en la mesa de noche. Fúmate el último cigarrillo y déjalo de una buena vez por todas. Sal afuera y quédate ciego con el Sol, con la Luna, con esa dama de noche que solo abre por seis horas. Nada es eterno, acéptalo. Corre la distancia porque te provoca, no porque los demás lo hagan.

Recuerda más cumpleaños que rutinas de dieta. Usa interiores extravagantes. Cámbiate las medias mojadas. Lee libros que te transformen. Atrapa una rana. Súbele el volumen a la radio. En la privacidad de tu hogar eructa como los grandes y escupe como un beisbolero. Fuera de tu casa, procura ser el mejor caballero. Di por favor siempre. Llama a la gente desconocida “señor” o “señora”. Sonríe, la vida es una cámara escondida. Da propina porque te dieron el mejor servicio del mundo, no porque es lo que suele acostumbrarse. Cuando se presente la oportunidad, lame la sal, trágate el tequila, chupa el limón, pon una cara de grima y abraza al que está al lado tuyo. Por alguna razón eso es tremendo selfie.

Jamás pidas un descuento en seguro de vida. Besa a las mujeres. Besa a los hombres. Decide cuál de todos te gusta más. Jamás pierdas la oportunidad de bailar una canción de Michael Jackson. Tus pies se movían debajo de la mesa de todas maneras así que lánzate a la pista de baile y haz el completo ridículo. Ten siempre un hobbie, un deporte, un chiste y una canción. Ten todo lo que sea gratis. Las mejores cosas en la vida no cuestan dinero y el problema es que pensamos lo contrario. Aprecia la belleza pero aplaude a cualquier mujer que se levante a decir: “¡Son de verdad y son espectaculares!” Eso es una tremenda lección de auto-estima.

Aprende a amarrarte una corbata perfecta, aféitate con placer y canta en la ducha. Gánate un premio, así tengas que imprimirlo tú mismo. Nunca nos damos suficiente crédito. No te vuelvas insoportable ni te pongas nervioso con los cumplidos. La mejor manera de aceptarlos es diciendo “gracias”. Haz huevos revueltos. No te enrolles si se te quemó el pan tostado. La vida no es siempre justa, el cocinar tampoco debería serlo. Las celebridades existen porque tú quieres. Compra las revistas donde ellos salgan pero jamás desees tener su vida. Ellos la intercambiarían con la tuya en un segundo si eso significara no tener que salir en la portada de una revista por un chisme inventado. Aniquila a las cucarachas pero no cuentes con su extinción. Ama la política. Odia la indiferencia. Siéntate en un banco público a ver a la gente pasar. Termina de botar esa camisa estampada que jamás te vas a poner. Invierte todos tus reales en una buena correa.

Guarda tus objetos valiosos en un lugar seguro. Deja las galletas en un lugar visible. Conversa con el taxista. Aprende a jugar dominó. Termina de decidir si detestas la ópera. Descubre cuál es tu trago. Reconoce la labor de los limpiabotas, es una profesión que va a morir prontamente. No te molestes en dejar un mensaje de voz, nadie lo escucha. No tomes y escribas mensajes de texto, escribe mensajes de texto y luego toma. O mejor, llama y toma. Eso muestra determinación en tu conquista. Dale duro al  bate. Así no conecte con la bola dale lo más duro que puedas. Supera el bachillerato. El bully trabaja en publicidad, la más popular metió la pata y ahora es una mamá del fútbol. La vida continúa. Así tu anuario diga lo contrario.

Jamás te disculpes por enviar flores. Nunca son demasiado, ni siquiera para los muertos. Hay dos puertas en la vida que te van a dejar pasar: una que dice “hale” y otra que dice “empuje”. Actualiza tu currículo; morirás de la risa al ver qué tan mal disfrazabas tus previos fracasos. Deja de atormentarte y cómete la maldita galleta. No asesines los sueños ajenos. La persona que menos piensas es la que va a terminar escribiendo el best-seller. Vas a querer ser un personaje en ese libro. Acuérdate de tu maestra en primer grado. Te enseñó a leer y a escribir. Con la posible excepción de un hijo, nadie más te dará un mejor regalo.

No uses pantalones que no tengan bolsillos. Un bolsillo es un óptimo escondite para guardar pequeños tesoros urbanos. Ama el sonido de la chola, significa que estás caminando. Ten la absoluta certeza que atender el celular en un cine, así sea para ver un chat, le molesta a alguien sentado detrás. No le arruines su experiencia. Concentrate. Arranca la camisa como un salvaje pero ten delicadeza con el sostén. Los hombres no tenemos un interior especial, las mujeres aparentemente sí. Mira hacia ambos lados y recuerda que el camino de ladrillos amarillos no lleva a ningún lado en especial. Oz no tiene nada que ofrecerte. Tu hogar sí. Regresa a casa tantas veces puedas sin que eso te detenga de salir a buscar una nueva aventura.

Reza. A Dios o a Mick Jagger, no importa. Uno de ellos tiene la respuesta, tú decides. Detente en la tarde en la que estés más apurado a oír por tan solo segundos la música de algún violinista callejero. No encontrarás minuto más bello en ese día.

Invita a amigos a tu casa por un trago con frecuencia. Sírveles el whisky de la manera más perfecta que puedas y dales el brindis más especial de todos. Sé curioso con sus historias y reflexivo con sus lamentos. Ocúpate de gozar y por sobre todas las cosas de sonreír. Si vas a acostarte pensando en lo peor de tu día, también procura en pensar sobre lo mejor de tu día. Quizás fue ese trago, de repente el violinista, o tan solo pudo ser ese maní que encontraste en la solapa lo que te contentó. Todos los días hay algo por el cual debemos estar agradecidos. Acéptalo. La vida es espectacular y no dejes que nadie te diga lo contrario. Mucho menos aquellos que jamás se molestan en servirse un whisky perfecto.-
 
Crédito de la foto: Anabella Padula.-

Thursday, June 19, 2014

Adiós Jorge Giordani, Inventor de las Colas

Caricatura Edo
 
Dos cosas interesantes han pasado en Venezuela esta semana. La primera es la indignación por una cola en el Sambil porque la tienda Zara reabrió sus puertas. La segunda es la salida del poder del nefasto Jorge Giordani, anterior Ministro de Planificación y artífice del estado de la economía venezolana.  ¿Qué tiene que ver Jorge Giordani con una cola de gente en una tienda de ropa? Absolutamente todo. Él inventó esa cola.

Para los que no viven en Venezuela, esto es cómo sucede. Yo vivo a una cuadra de un pequeño automercado, tan legendario como su urbanización, pero no muy concurrido. A él van doñas con el pelo tan blanco que es morado, chóferes en búsqueda de algo para la doña que se dio cuenta esa mañana que tiene el pelo morado y no puede salir así, y gente como yo que solo va porque todavía venden Ovomaltina. No es muy concurrido y tendrá a lo máximo nueve puestos de estacionamientos.

Ayer, llevando una factura a una librería, pasé por al lado del supermercado. Todo normal, mismas doñas, mismos chóferes. Crucé la cuadra y entré a la librería. Mientras me hacían el cheque, me tomé un café con la dueña, hablamos mal del gobierno, porque eso es lo que hace la gente educada, y salí. Al llegar a la esquina donde está el automercado me di cuenta de que todo había cambiado.

Frente a la puerta del mercado había una cola de 180 personas la cual serpentineaba por toda la cuadra, frenando el trafico. Tres cuida carros hacían lo imposible por encontrarle puesto a las doñas para estacionar, obreros de una construcción aledaña llegaban despavoridos y hasta la doña del pelo morado con lo que presumo es una toalla amarrada a la cabeza llegaba casi en patines para unirse a esa fila. En menos de diez minutos toda una urbanización había cambiado, y donde antes era Wisteria Lane ahora era Jumanji.

“Llegó el camión de la Harina Pan”, me dijo ese tipo de hombres viejos que uno jamás sabe porque está ahí recostados sobre una pared pero siempre está.

Llegó la Harina Pan. Muy como el heladero cuando éramos niños, el paso de un solo camión movilizó a toda una urbanización. Como cuando estamos en un estacionamiento y no sabemos si el carro del puesto que queremos va a salir o no, esa gente solo vio un camión y salió en estampida. Otros, lo hicieron con “el pitazo”, como se le conoce al llamado que dan los informantes (cajeros, repartidores, parqueros) cuando llega un producto.

Así vivimos. No hace cinco minutos hay escasez de un producto, luego hay abundancia y en quince habrá escasez de nuevo. La conversa es la misma en el abasto más pequeño hasta el automercado más grande: "No te colees, no se guardan puestos, no, no puedes entrar a preguntar si hay celery, ¿quién coño pregunta por celery cuando llegó la harina?, me sabe a bola que seas de la tercera edad, si como nié que no estás interesada en harina, haz la cola, haz la cola, hagan la cola, se colearon, claro porque ella es la hija del dueño, que yo estaba primero, que se acaba, mamita vente ya que se acaba, te guardo una, no te garantizo nada, se va a acabar, se va a acabar, se va a acabar y se acabó…"

Y eso es solo harina. Cuando viene el camión de la leche hay arañazos.

Ayer Jorge Giordani, ministro intocable en la era Chávez, publica una carta en la cual admite el excesivo gasto en la campaña para montar al moribundo en el poder, los planes económicos que ideó y jamás se cumplieron (¡menos mal!)  y su retiro del tren ministerial por sentir que con Nicolás Maduro hay un vacío de poder en la Presidencia de la República. Con dicha carta lo único que crea es una nueva oposición en la cual el único que forma parte de ella es él.

La consecuencia de esa carta es que ni el chavismo más ciego quiere relacionarse con Jorge Giordani. Desde la Presidencia inquisidora se comenta que “la deslealtad es traición”, mientras que en Aporrea, un articulista comenta que el poder no es eterno y que Giordani se ha debido retirar antes. Algo risible viniendo de gente que no defendía esa misma tesis cuando su máximo líder apenas podía bajar dos escalones. Pero igual no harán nada. La cabeza de Jorge Giordani jamás será llevada en bandeja al Ministerio Público por sus políticas nefastas. Hacerlo implicaría negar toda la construcción económica de la revolución socialista y admitir su fracaso. Eso sin darse cuenta que el verdadero mensaje de la carta Giordani es que la política económica de la revolución socialista hace tiempo que fracasó.

¿Y nosotros los afectados por un hombre empeñado en poner en práctica teorías marxistas vencidas? Pues nosotros hacemos cola. Cola en los mercados y en Zara, y en los hospitales, y en los talleres, agencias aéreas, farmacias, pescaderías, carnicerías, veterinarios, instituciones públicas y cualquier establecimiento que ofrezca un servicio para cubrir una necesidad donde antes no la había.

Eso crea indignación. No es, como sospecho que la gente falsamente cree, por la cola formada en Zara. El mayor efecto de un paño caliente a una economía reprimida es precisamente el capitalismo salvaje (cuando abrió el primer McDonald's en Moscú luego de la caída de la Unión Soviética la cola de la gente era de siete cuadras). No, la verdadera indignación es porque gracias al empecinamiento de Hugo Chávez  y la lamentable ignorancia de Nicolás Maduro, se permitió que Jorge Giordani nos convirtiera a los venezolanos en gente que hace cola para todo. Ahora somos gente que deja su trabajo por un pitazo para abastecer su casa con lo poco que un camión ofrece.

Eso es es imperdonable. Porque eso no es vida, eso es miseria.

Por eso adiós a Jorge Giordani. Que compre una silla y se ponga a trabajar como un cuida cola en cualquier supermercado para que aprecie su legado. A fin de cuentas, él las colas las inventó. Y a Nicolás Maduro, solo una frase: "La clave para eliminar las colas no estaba en Giordani, está en Roig".-

Tuesday, June 17, 2014

La Mamá Más Picada del Mundo

 
Esta invitación claramente es mentira, pero no pude dejar de reírme al leer su versión original en inglés. Es la madre más picada de todos los tiempos, ni siquiera Jane Fonda en aquella película con Jennifer López quería a su hijo lo suficiente como para mandar a hacer una tarjeta similar. Lo que me gusta es que es honesta, la mamá detesta a su nuera, no entiende el porqué su hijo, médico para más colmo, echaría su vida por la borda para lanzarse al agua con esa mujer.

Solo imaginar a esa mamá en la misa, absolutamente amargada, esperando a que el cura pregunte si alguien se opone al matrimonio es una delicia. A ella le arruinaron todos sus planes de vida, capaz ni sabe cuáles son, pero este matrimonio la mató tanto que ni siquiera intentó ser cortés. Ella consultó el Manual de Carreño para saber la manera correcta de invitar cuando no quieres invitar a nadie y envió a Carreño al carrizo. La invitación la hizo a su manera, que se entere todo el mundo de lo arrecha que está. La mamá más picada del país, del continente y del planeta los espera el sábado 8 de septiembre a las 9 pm, amargada en el bar.

Lo peor es que si existiera, todos estaríamos puntualmente ahí, coleados por supuesto, esperando a ver si esa mamá tiene algo más que decir.

Wednesday, June 11, 2014

La Tragedia del Chavismo fue Temerle a la Comedia de Chataing

 
 
El comediante Reuben Morales lo dijo mejor: “Amanecí de luto y no se me ha muerto nadie”. Yo estoy en la misma situación. La salida del aire de Chataing TV, el único late show de humor "sin censura" (y eso entre comillas porque bastante censurado estaba) que quedaba en Venezuela es la causa. Ayer, con la invitada ya lista para grabar, se le informó a la producción que por “presiones” de arriba el programa había sido cancelado. Ni siquiera saldrían al aire esa noche. Un episodio de CSI tomó su puesto sin declaraciones o explicaciones oficiales de Televen.

Este no es el primer programa que sale del aire porque le causa molestias a un Gobierno ciego. No será el último. En Venezuela han eliminado canales enteros. Luis Chataing no es el primer humorista en ser censurado, y tampoco será el último. La tragedia es la única que le teme a la comedia, y todo lo que no comulgue con una idea de estabilidad en el país no conviene mostrarlo. Poco importa que quede pasta para solo un mes, que las represiones en el país aumentaran 485% con respecto al 2013, o que las trabajadoras sexuales sean ahora las más flamantes agentes cambiarias. El problema no es la noticia, sino su comentario.

Yo fui invitado a un programa de Chataing TV no hace mucho para hablar sobre mi libro “La Hora Loca”. Fue un programa conducido por José Rafael Guzmán, uno de sus  moderadores. Grabarlo fue como estar en casa de un pana, yo sabía mi material, José Rafael sabía donde darme con su humor. La combinación fue perfecta y el objetivo de la misma un éxito. 1500 seguidores en Twitter solo esa noche y un incremento increíble en ventas las dos semanas siguientes, indican que lo que se mostraba en Chataing TV vendía.
 

Una de las solicitudes más repetidas por Luis Chataing en su programa era un llamado al Presidente Nicolás Maduro para que viniera al programa. Era en el marco de las protestas de febrero, cuando su imagen comenzaba a estar por el suelo. Nicolás Maduro jamás aceptó tal propuesta. ¿Quién sabe lo que hubiera hecho esa media hora en un programa de comedia para su imagen? Basta recordar el episodio de Henrique Capríles a pocos días de la elección con Hugo Chávez, para saber que hubiera sido positivo. Independientemente de la mala apreciación que yo le pueda tener a Nicolás Maduro, Luis Chataing, queriéndolo o no, lo hubiera ayudado en números.

Pero es más fácil cerrar un programa que aceptar sentarse en él. Hoy en día nadie sabe quien compró Televen. Lo que sí sabemos es que una de las piedras de tranca era Luis Chataing. Concretada la venta, fuera el humorista. Porque los que no se saben reír de si mismos piensan que el humorista está ahí para atacar, destruir y vilipendiar, cuando la verdad, constituye el canal más fácil y efectivo para hacer que una noticia se vuelva realmente popular. ¿Quieres que la gente pase un buen rato riéndose de las tragedias de su inevitable cotidianidad? Pon a alguien inteligente a hablarles sobre su día sin más límites que el respeto a la moral y las buenas costumbres. Con la salida de Chataing ya sabemos que la inteligencia no es una propuesta en la televisión actual porque la inteligencia, y el humor inteligente, estorba.

Lo trágico no es la censura. La censura es la respuesta de aquel cobarde que le da pánico la verdad. El censurador lo sabe, el censurado lo sabe, el público lo sabe. Lo verdaderamente trágico es que allá afuera hay un chamo que todos los días sueña con ser el próximo Luis Chataing. En su cuarto escribe rutinas infantiles, en su baño practica frente al espejo. Él no concibe un futuro donde el humor no exista. Porque eso es él. No quiere ser ingeniero, ni activista, ni agricultor, ni estrella porno. Es un humano demasiado pequeño para tener una tarjeta de presentación, pero demasiado creativo a su edad como para no pensar en cómo sería. “Humorista (pero si le preguntas a mi mamá: Médico)”, dice la misma.

¿Qué se le dice a ese chamo que solo tiene ganas de hacer reír a la gente? ¿La risa es mala? ¿El humor es terrorismo? ¿Cómo lo frenas? No lo frenas. Sigue chamo, quien quiera que seas. El tiempo es el mejor chiste que le tiene preparado la vida a la censura. Y cuando eso pase, si la gente que hoy hace humor ya no está en Venezuela para retomar lo que nadie le ha debido quitar, vamos a necesitar que te salgas tú al aire.

Desde este tea party mi total apoyo a Luis Chataing, José Rafael Guzmán, Alex Goncalves, Led Varela, Manuel Silva, Jean Mary y todo el equipo de Chataing TV. Frente en alto, corbata en pecho, Converse en pies.-

 

Tuesday, June 10, 2014

Ordem y Golazo: Se viene el Mundial de Fútbol 2014

 
 
Un tónico de aire fresco ondea desde el sur del continente. No, no es el perfume U From Uruguay con fragancia a flores silvestres que Pepe Mújica le regaló a Cristina Fernández de Kirchner en las Navidades pasadas. El olor viene desde el Brasil donde este 12 de junio se desatan las garotas, la samba y la caipiriña para dar comienzo a la XX Copa Mundial de Fútbol.

Bajo el slogan “Todos al Mismo Ritmo” (o como lo llama Nicolás Maduro: “lo que le repito a mis ministros”), el mundo espera más ansioso que guacamaya en casa de Pelé por el pitazo inaugural del partido entre Brasil y Croacia. Pobre Croacia. Medirse contra el pentacampeón del mundo es como emocionarte por estar nominado a un Premio Billboard y luego enterarte de que tu competencia es Pitbull.

Serán 12 estadios donde los 32 equipos jugarán los 64 partidos oficiales. Cosa curiosa, han pasado 64 años desde la última vez que Brasil fue sede del Mundial. 64 también será el número de veces que explicarán los narradores de Meridiano TV que existen otros estadios en Brasil aparte del Maracaná.

Debido a las altas temperaturas en algunas ciudades, la FIFA se ha visto obligada a retrasar el horario de siete partidos, aunque probablemente lo hicieron para que el peinado de Neymar no sufra con el frizz. En Venezuela la mayoría de los juegos se transmitirán a las 11:30 de la mañana y a las 2:30 de la tarde. Durante esas horas, la programación en otros canales será etiquetada como: “Material que ni Delsy Rodríguez se va a molestar en revisar”.

Solo hay una nación debutante en esta edición, en el Grupo F está el equipo de Bosnia Herzegovina. Como a todo nuevo, se espera que los otros países les den una cordial bienvenida. Argentina que le enseñe la cancha, Nigeria la arquería e Irán la cola al aeropuerto.

También hay grupos complicados este año. El conformado por Inglaterra, Italia, Uruguay y Costa Rica está considerado como el Grupo de la Muerte. ¡Mucha suerte a Costa Rica! En el 2018…

Brasil 2014 será un evento histórico pues por primera vez se utilizarán sensores en las porterías para prevenir goles fantasmas. Atrás quedarán los días de finales disputadas como la que se dio en 1966 cuando, empatada Inglaterra 2 goles con Alemania Federal, el linier soviético declaró gol en el minuto 11 de prórroga tras aquel derechazo del delantero inglés Geoff Hurst que se estrelló en el larguero y botó sobre la línea. Dichos sensores serán conocidos en Venezuela como: “el mayor temor de Tibisay Lucena”.

No obstante el resultado final, pues lamentablemente el pulpo Paul falleció, se avecina un mes completo donde se espera que se cumplan las palabras de Albert Camus: “Todo lo que sé sobre la moral lo aprendí en el fútbol”, lo cual en criollo se traduce como: “¡Arbitro vendido!” Sin duda se vienen tiempos de regocijo en familia, más banderines en los carros que comitiva de UNASUR, y un deseo para que todo gol anotado en Brasil también lo sea para la paz entre las naciones.
 
Revista Clímax | Junio 2014

Monday, June 9, 2014

Los Nuevos Pobres

 
 
Mis amigos tienen un puje desde hace un mes para que nos vayamos a Los Ángeles a celebrar mi cumpleaños el 21 de agosto (la razón es que se quieren ir de viaje, lo del cumpleaños lo digo yo porque soy Leo). Hartos de esperar por mí, pues yo tengo el paralelo de Greenwich torcido y me gusta hacer las cosas a mi ritmo, se compraron el pasaje a Miami hace dos semanas y de ahí otro vuelo más para la tierra del “this ain’t no disco, ain’t no country club either. This is is L.A.”.

-No vas a conseguir, me dicen todos los días en el chat.

-Qué sí voy a conseguir, ya dejen el fastidio.

Como estaba predicho, conseguí pasaje a Miami. En el mismo vuelo y en la misma fecha que ellos, los responsables. El pequeño detalle es que el pasaje ahora cuesta Bs. 78.000. Hace tres semanas estaba en 29.000, hace dos en 32.000. Yo me voy a los Estados Unidos de vacaciones. Claro que me voy. Solo que mi concepto de Estados Unidos queda en la Calle Nueva York de Las Mercedes aquí en Caracas. Buen viaje a mis amigos, yo me tatuaré la cara con sellos de pasaporte para sentir que viajé.

Ando recordando montos pasados que en su momento me parecieron astronómicos. En el año 2009 me fui a Milán a visitar a mi hermano que andaba haciendo un postgrado allá. Usé el celular como si fuera el hijo del dueño de Movistar. Al llegar me clavaron 4000 Bolívares. Fue un golpe duro a la cartera. En el año 2010 escribí Cuentos de Sobremesa. El precio para imprimir era 30.000 Bolívares. Me prostituí haciendo traducciones pero reuní el dinero. Tres años después con La Hora Loca, imprimir costaba diez veces más. Por primera vez en mi vida le tuve que pedir un préstamo a mi papá. En un mes le pagué con las ventas del libro, pero yo no vi el sol del día hasta que esa cuenta no estuviera saldada.

No quiero imaginar lo que será el costo de la vida en diciembre. Sin entrar en detalles del automercado (primero porque no hay nada, segundo porque te tienes que traer hasta billetes del Monopolio para poder pagarlo), un whisky en cualquier bar en La Castellana cuesta actualmente 500 Bolívares. Eso quiere decir que en diciembre nos sentaremos en la barra a pedir agua mientras vemos las botellas a lo lejos con envidia. Hasta que debamos irnos porque jamás debemos olvidar que vivimos en un país donde el agua es más cara que la gasolina.
 
Nos hemos convertido en gente que no se muda, se anexa. Somos adultos obligados a predespachar para costearnos la noche. Terminamos siendo hombres que ligan que su mujer esté a dieta para no pagar restaurantes. Somos fortunas mentales con carteras vacías. Vivimos en una economía que nos obliga a cambiar de trago, de carro, de vestimenta y de alimento. Donde el cine es un lujo, y las discotecas tan solo un recuerdo. Donde un celular es un objeto inalcanzable, donde la idea de un viaje queda en solo eso, en ideas.
 
Vivimos en un país donde se supone que somos iguales. Por vez primera estoy de acuerdo. Ahora todos somos los nuevos pobres.  De la tarjeta de crédito viviremos y nos ahogaremos. 
 
Nota: O de repente es que yo estoy haciendo algo malísimo. Si alguien tiene la fórmula para vivir en esta economía que me la escriba. Enchufarse no es una opción… bueno… No, no es una opción.-
 
Foto: Marienna García G.

Sunday, June 8, 2014

Por qué NO hay que hacer una quiniela con tu mujer

 
True story. Haciendo una quiniela para la Copa Mundial de Fútbol. Él le lee desde la computadora mientras ella revisa su celular desde la cama.

Él: Ajá, vamos ahora con el Grupo G: Alemania, Portugal, Ghana, Estados Unidos.

Ella: ¡Tú estás loco! ¿Cómo va a ganar Estados Unidos? Te fuiste de palo.

Él: Alemania, Portugal, Ghana, Estados Unidos

Ella: Qué noooooooo. Pon que gana Alemania.

Él: Ghana el país.

Ella: ¡Por eso menso! El país que gana es Alemania.

Él: Ghana como Ghana es un país africano, pendeja.

Ella: Ahhh…. Sí, Ghana pierde ahí.

Friday, June 6, 2014

La Princesa Que Le Dio Flojera Vivir (Parte I)

 
Esta semana vi la película Maléfica con Angelina Jolie. Me encantó pero me hizo darme cuenta que en verdad Maléfica no es más que una arrocera de bautizos, con fetiche por el látex, a quien le pareció niche usar la magia para regalar oro, mirra e incienso y se fue por la burundanga.

Lo que no esperaba era reírme con Maléfica y encontrarla ser un personaje encantador. Al volver, comencé a escribir una crítica de la película pero lo que me salió fue una nueva versión del cuento “La Bella Durmiente”. Es una re-imaginación de los hechos como se me hubieran ocurrido a mí. Está dividido en dos partes. Al final de esta primera parte está el link para la continuación.

La Princesa Que Le Dio Flojera Vivir (Parte I)

Erase una vez en un reino, en una tierra muy, muy, muy lejana de aquí (aunque si estás leyendo esto en China, probablemente sea que si al lado de tu oficina), había un Rey que deseaba con todas sus ansias tener un hija, lo cual ya nos da una señal que éste monarca no se llamaba Enrique XVIII. Sus deseos fueron cumplidos una madrugada cuando la Reina dio a luz a la única catira que no le cambia el color del pelo a los tres días de nacida, a quien decidieron ponerle de nombre Aurora. En verdad era Kerlys Aurora, pero después la princesa decidió quedarse solo con el segundo por cuestiones artísticas.

Tres meses después de recuperarse de un parto sin drogas, la Reina aprovechó que Kerlys andaba con las cincuenta nodrizas que le contrató, para ir a hacerse las manos en la peluquería del castillo. Ahí la abordaron todas las damas de la corte, pidiéndole que se abriera el dije que tenía colgado en el cuello donde tenía un retrato de la princesita. (Para el beneficio de nuestras pequeñas audiencias, debemos recordar que hubo una época en donde no se tenían celulares para mostrar fotos).

Luego de los “¡Ay me la como!”, los “¡Es como para morderle esos cachetes!” y todas aquellas frases carnívoras que suelen decir las mujeres con respecto a un pequeño humano (lo cual debe tener cierta relación con el tiempo que se pasan a dieta), una dama de compañía le preguntó a la Reina si pensaba hacer un bautizo. La Reina se encogió de hombros y le respondió: “No creo. Somos judíos”.

Si tan solo se hubiera quedado con esa respuesta, esta historia hubiera terminado con un final feliz: Kerlys Aurora hubiera crecido para casarse con un príncipe y llevar a sus hijos en un corcel llamado Minivan. Éste no fue el caso. Las demás damas de la corte comenzaron a comparar los bautizos que les habían celebrado a sus hijos, lo cual picó tanto a la Reina que mandó a que le trajeran un cura para que la bautizara en el acto y luego le secara el pelo.

“Ahora somos católicos”, le informó al Rey cuando llegó de nuevo a sus aposentos. “Saca las morocotas que ya llamé a la Agencia Mar. ¡Le vamos a hacer a Kerlys un bautizo!”

El Rey no tuvo otra opción, como no la tiene ningún hombre cuando una mujer se empeña en hacer una fiesta. Sin ton ni son, le entregó a la Reina su tarjeta ‘Soy El Rey. Dame todo lo que ordeno’ y mandó al chambelán a que invitara a la estricta intimidad (léase, todos los habitantes del reino por tratarse de un dominio pequeño).

Eso sí, solo le faltó a invitar a una persona.

“Yo creo que se fue del país”; le dijo el chambelán.

“Está muerta”,  le dijo la vidente. Y luego cuando el Rey se largó, susurró: “Creo”.

“Tiene añales sin poner un cartelón en la iglesia”; le comentó el cura (sin saber que muchos siglos después Mark Zuckerberg se robaría este mismo concepto y lo llamaría Facebook).

El Rey se olvidó del tema y el día del bautizo celebró por todo lo alto. Sacó los mejores vinos, la Reina puso los mejores platos y DJ Dante trajo a sus mejores flautistas para amenizar el sarao. A la hora de presentar los regalos, los habitantes del reino le ofrecieron a la pequeña Kerlys Aurora sus mejores presentes. Brocados para sus vestidos, libros para su recreación y un germinador.

Pero sin duda los regalos más especiales vinieron de las tres hadas de un reino próximo (porque a las hadas les parece niche vivir en el mismo reino que los humanos). Ahí con sus varas mágicas, las dos primeras hadas se esmeraron, ofreciéndole a Kerlys Aurora el don de la belleza y el canto, respectivamente. A ninguna se le ocurrió regalarle inteligencia pero no nos podemos poner feministas en estos cuentos de hadas previos a la invención de la toalla sanitaria. 

Cuando le tocó el turno a la tercera, el hada pensó largo y tendido sobre qué regalarle. Con el don de la belleza ya le habían tumbado su idea de regalo -una operación gratis de lolas a los quince- así que se decidió por la segunda mejor cosa: una BFF para hablar pestes de las demás BFF.

Sin embargo, al hada no le dio tiempo de abrir la boca. Una fuerte ráfaga de viento, (el cual según los científicos modernos podría haberse tratado de un huracán categoría A), abrió la puerta del Salón de Conferencias B ubicado en el patio lateral del castillo donde se celebraba el bautizo.

El Rey se llevó la mano a la boca.

A la Reina le pareció medio parcha el ademán de su marido.

Las tres hadas gritaron en coro: “¡ES MALÉFICA!”

Frente a todos los asistentes se encontraba la vieja hada Maléfica (como verán el hada se leyó esta parte del cuento y pidió hacer correcciones).

Su porte era alto, tan alto que hace mil doscientos años el elfo Osmel le había pedido que si podía ser la reina del pueblo de las hadas. Su larga capa negra con apliques de cocodrilo pintado se arrastraba por el suelo como una víbora. Los cortesanos se apartaban para darle paso, el cual fue interrumpido cuando el más torpe de ellos le pisó la capa. El hada volteó y lo apuntó con su bastón de rubíes.

“¿Tú no estás viendo que esto es un McQueen vintage?” le gritó al desafortunado. Levantó  el ruedo de la capa con su mano libre y continuó a su paso hasta llegar al trono de los reyes.

“¿Y aquí nadie baja la poceta?”, preguntó. Haló de una cadena, bajó la tapa y se sentó. Miró hacia el frente. Nadie hablaba, solo la miraban con temor.

“Vaya, vaya…. “, comenzó a hablar. “Total es que aquí invitaron a Raimundo y a todo el mundo. ¿Qué más Raimundo? Tiempo sin verte, ¿cómo sigue tu mamá?… La pobre. Eso es reumatismo. Aquí veo a la realeza, la nobleza, la boliburguesía, es que hasta la plebe, está aquí. Oye, yo sé que esto es un bautizo que es que si lo más ladilla del mundo… Ay cura, no te persignes, sabes que aquí no tomas tanto como en los matrimonios… ¿Pero es que acaso a mí no me iban a invitar?”

El Rey suspiró. “No sabíamos que querías venir”, le dijo.

“¿No querer venir?”, contestó Maléfica, “si fui hasta la peluquería y todo”.

Toda la corte soltó una carcajada nerviosa. Según la leyenda, el hada Maléfica se había hecho dos coletas rastafari en un viaje por el lejano reino de Jamaica los cuales se solidificaron a tal punto que tuvo que esconderlas bajo un par de cuernos de ébano.

 “Disculpe su Excelencia”, le dijo la Reina con la pequeña Kerlys en sus brazos, “la vidente nos había asegurado que usted había muerto”.

“¡Esa bruja sin licencia osó hacer una profecía de mí! Acaso este reino no aprendió nada cuando dijo que Pompeya era un lugar estupendo para vacacionar? ¡Viva es lo que estoy yo! ¡Viva y picada! ¿Ustedes saben lo embarazoso que significa para mí venir a arrocear un bautizo donde ni siquiera te ofrecen papitas de leche?”

Justo en ese instante pasó un mesonero con una bandeja. “¿Gusta de papitas de leche vuestra Excelencia?”

Maléfica tomó dos en una servilleta. “Gracias”, le respondió.

“¿Y no se siente ofendida de no haber sido invitada, su Excelencia?, preguntó el Rey.

“Para nada su Majestad”, respondió el hada. “Y para mostraros a todos que no tengo ningún rencor, yo también le concederé un don a la princesa real”.

En ese momento sonaron dos trompetas con un ruido tenebroso.

“Disculpen”, gritaron los trompetistas. “Estábamos practicando”.

Maléfica se levantó del trono y levantó su bastón hacia el techo. “Oíd bien todos, la Princesa crecerá en gracia y belleza, amada por todos los que la conocen. Salvo tú Teresita que le tendrás envidia. Pero, ¡al ponerse el sol el día en que cumpla los dieciséis años, se pinchará el dedo con una engrapadora y morirá!”

Maléfica esperó por un nuevo sonido de trompetas para que el efecto de su maleficio calara entre la audiencia, pero solo oía murmullos de confusión. Luego se dio cuenta de que la engrapadora no sería inventada hasta que la sexta descendencia de todos estos imberbes viviera.

“Está bien, cambio mi conjuro”, sentenció. “Se pinchará el dedo con el huso de una rueca. ¡Y morirá!”

Ahí comenzaron a sonar todas las trompetas, flautas y timbales con gritos dramáticos de la audiencia en negación y tan solo un “¡Siiiiiiiiiiiiii!” de la niña Teresita que ya a esa edad era una envidiosa insoportable.

“¡Arrestad a esa hechicera!”, gritó el Rey, señalando a  Maléfica.

“Aléjense idiotas!”, alertó Maléfica enfurecida. “Es en serio que esto es un McQueen y la tintorería me lo quemó la otra vez”. Con eso dio una vuelta dramática y caminó hacia la puerta. La gente se apartaba en miedo, mientras el hada daba pasos estruendosos. Cuando llegó a la puerta volteó, miró al Rey y a la Reina sollozando y sentenció: “Así los quería ver… Eso les pasa por no invitarme a este bautizo. Por cierto, ¿no quedarán más papitas de leche?”

El mesonero corrió hacia ella con la bandeja. Maléfica tomó una servilleta y envolvió seis. “Por si me da hambre en el camino. ¡Chao idiotas!”

Cerró la puerta del salón con fuerza. Un cartelón que decía 'FELICIDADES A LA NUEVA CRISTIANA KERLYS AURORA', colgado encima de la puerta cayó del impacto.

La corte estaba estupefacta. El Rey y la Reina lloraban con Kerlys Aurora entre sus brazos. “No, mi hija, no!”, decía la Reina. “¿Cómo me la van a matar antes de que pueda organizarle el matrimonio?”

“Y encima, morir virgen”, susurró un cortesano. “Qué pérdida de vida”.

El Rey preguntó a los asistentes si alguien conocía a un hechicero anti-conjuros. Un miembro de la Corte levantó la mano. “Yo tengo un primo que lo hace”, gritó uno. El Rey respiró aliviado. El cortesano volvió a hablar: “Pero usted lo mandó a ejecutar ayer por hechicero”. El Rey pegó su mano empuñada fuertemente contra su trono de oro. “Demonios”, pensó. “¿Quién me manda a mí a estar adicto con la obra ‘Inquisición’?”

En ese momento, el hada que aún no había concedido su regalo, levantó la mano.

“¡Yo puedo ayudar, yo puedo ayudar!”

“¿Puedes quitar el hechizo de la muerte, erradicar todas las ruecas del reino y asegurarme que mi hija jamás se pinchará ni con un alfiler?”, preguntó el Rey.

“Sí, pero me da flojera”, contestó el hada. “En realidad lo que voy a hacer es concederle un antídoto al maleficio. ¡La princesa no morirá!”

La corte respiró aliviada. El hada continuó: “Pero al pincharse con la rueca dormirá por cien años hasta que un príncipe la levante con su primer beso de amor”.

“¿CIEN AÑOS? ¡En cien años vamos a estar todos muertos!", gritó la Reina.

“Bueno, pero la princesa no”, contestó el hada.

“¿Y no has podido hacer un conjuro de cinco años por lo menos?”, preguntó desesperado el Rey.

“Hmmm… no se me ocurrió, y ya no lo puedo cambiar”, dijo el hada con resignación.

Temiendo un linchamiento, las dos otras hadas la agarraron. “Es mejor que nos vayamos para que dejemos a los reyes descansar”, susurró la mayor.

“Cien años,” gritaba la reina, llevándose las manos en la cabeza, luego de poner a la princesa en su cuna… “¿Quién le va a dar un beso a una anciana con mal aliento?”

Las hadas cerraron la puerta del castillo con pesar. La última en dar su regalo habló: “Qué horrible todo esto. Me da una lástima por la pobre princesita…."

“Sí qué lástima”, dijo otra. “Oigan, ¿a alguien no le provoca como un helado?”

“¡Ay sí!”, contestaron las demás y se fueron hacia la heladería más cercana para olvidar el incidente.
 
Para leer la segunda parte de este cuento hacer click aquí: Segunda Parte.

Thursday, June 5, 2014

La Princesa Que Le Dio Flojera Vivir (Parte II)

 
 
Esta es la segunda parte del cuento. Para acceder a la primera parte hacer click donde dice aquí: aquí.

Dieciséis años después de un bautizo sobre el cual jamás le habían contado, Kerlys Aurora paseaba por un lejano bosque del reino. Tras el conjuro de la malvada hada Maléfica, sus padres los reyes habían decidido que lo mejor del mundo era apartarla de objetos afilados que pudiesen provocar el cumplimiento de la profecía. Como tal, la mandaron a vivir con las hadas, disfrazadas de tres tías ineptas, a un bosque.

Por dieciséis años Maléfica no había olvidado su hechizo. Buscó por todos lados a la princesa con una rueca debajo del brazo para obligarla a que se pinchara, pero jamás la encontró. Creyó haberla hallado hasta que se dio cuenta que era Teresita disfrazada de Princesa Disney(c). La pinchó igual. En agradecimiento, sus padres, hartos de las malcriadeces de la niña, se alistaron junto a las fuerzas de Maléfica para encontrar a la princesa Kerlys.

Pero nunca dieron con su paradero, hasta que en la mañana del decimosexto cumpleaños de Kerlys, el fiel pajarraco de Maléfica se encontraba volando por los bosques del reino, cuando divisó a una joven adolescente. Hermosa era, con labios rojos cual carmín, y piel tan blanca como un trapo de cocina de un manco. El pájaro decidió seguirla en su camino, oyéndola cantar unas melodiosas notas.

“Asco Ricardo Arjonium”, pensó.

No fue sino hasta que la vio llegar a una pequeña cabaña en el corazón del bosque que se dio cuenta de quién era en realidad. Frente a la casa había un cartelón que decía con letras escarchadas: “¡FELIZ CUMPLEAÑOS KERLYS AURORA! TE MENTIMOS, ERES UNA PRINCESA!”

El pájaro vio como la mujercita entraba a la cabaña y se posó sobre una ventana para investigar mejor.

“Tan bellas mis tías”, le oyó decir a la mujer mientras abrazaba a tres gorditas. “Claro que soy princesa. ¡Pero les he dicho mil veces que no me llamen Kerlys! ¡Solo díganme Aurora!”

“No, no mi corazón, mi Kerlys, mi… perdón mi Aurora”, le dijo una de sus tías. “Tú eres una princesa de verdad. Eres hija del Rey Estéfano y de la Reina Gluten. Se divorciaron hace un tiempo porque ella era medio arribista, pero ¡sorpresa! ¡Eres una princesa de verdad, verdad!”

“¿Y qué hago yo aquí entonces?”, preguntó Kerlys con curiosidad.

“Un hada malvada te puso un hechizo el día de tu bautizo y nosotras te trajimos aquí para protegerte bajo órdenes tu padre. ¡En realidad no somos tus tías, somos unas hadas también! Pero buenas, pues”, le contestó una de sus cuidadoras emocionada.

Kerlys se mostró confusa. Las miró por bastante tiempo hasta que contestó: “¿O sea que yo tengo dieciseises años cosiendo, barriendo, fregando, cocinando y desplumando gallinas porque ustedes son unas imberbes que no pueden hacer nada, cuando toda la vida he podido vivir echada en una laguna con una limonada frappe puesta en una mesita al lado?”

“Exacto”, le contestaron las hadas al unísono.

“¿Y mi papá no me ha podido mandar en un crucero por los mares? Tipo algo relax?”

“Ah, bueno a nadie se le ocurrió eso”.

Kerlys se puso a llorar. “¡O sea este es el peor cumpleaños EVER!”

Las tías no tenían tiempo de consolar a Kerlys. Le entregaron un vestido que habían hecho con magia, con mangas abombadas y lazos de todos los colores en la falda. Pero a Kerlys no le gustó. Mientras sus tías hacían maletas y ordenaban la cabaña, decidió irse al establo para tratar de remendar el vestido.

“Si soy princesa, quiero estar buena”, dijo mientras sacaba unas tijeras  y le daba retazos a la parte frontal del vestido. Se decantó por un corte minifalda con un escote pronunciado, pero se dio cuenta que debía coserle los ruedos para que la tela no se desintegrara.

“Oye”, pensó, “ojalá existiera una máquina que cosiera esto o algo. ¡Qué hueso hacer esto a mano!” Por arte de magia, apareció junto a ella un artefacto que jamás había visto. Tenía una rueda y un pedestal con una protuberante y afilada aguja.

“Ay pero qué idiota es la magia”, se quejó Kerlys. “Ni que yo fuera a hilar. O sea lo que quiero es coger un ruedo, por Dios”.

La rueca mágicamente se convirtió en una engrapadora.

Kerlys la vio y la cogió entre sus manos. No entendía como servía hasta que se dio cuenta que si la apretaba, aparecía lo que hoy conocemos como grapas. Con deleite, descubrió que podía engrapar los ruedos de su vestido y así fue, cada vez más rápido hasta que no se dio cuenta y se engrapó un dedo.

Tres gotas de sangre le salieron del dedo y el mundo comenzó a girar a su alrededor. Como jamás había visto su sangre, comenzó a sentir un desmayo. Antes de perder la conciencia vio como la engrapadora se convertía en una misteriosa mujer con cuernos de ébano sobre la cabeza. Una risa estruendosa salía de su garganta.

“Dios, qué voz tan chimba, nada como la mía”, pensó Kerlys antes de caer sobre el piso desmayada.

Las tres hadas oyeron el ruido y corrieron hacia el establo de la cabaña. Ahí se encontraron con el ogro que habían esperado no ver por dieciséis años.

“Aquí tened a vuestra bella princesa, jeteada como un borracho en Año Nuevo”, gritó Maléfica.

“No, no,  Maléfica”, protestó una de las hadas, “eso es una engrapadora y tu conjuro dijo que con rueca, Kerlys se pinchaba con una rueca. ¡La vaina era con rueca!”

Maléfica calló. En eso vio como la princesa abría los ojos y se levantaba del suelo.

“¡Demonios! Verdad que lo cambié”. Rápidamente se convirtió en rueca.

Las hadas, desesperadas, comenzaron a gritar: “¡No la toques Kerlys, no vayas a tocar el huso de esa rue….”

Lo último que le oyeron decir, entre un bostezo y antes de caer al suelo, fue: “¿Cuántas veces les tengo que decir que no me gusta que me llamen Kerlys?”. Fiel a la profecía, Kerlys Aurora se había pinchado con el huso de una rueca, y ahora dormía en un impenetrable sueño.

El hada menor vio a la princesa en el suelo y se dirigió hacia la mayor. "¿Cuando le concediste tu regalo, no pudiste darle el don de no tocar lo ajeno?", preguntó. "Bella, pero bruta". El hada mayor no tuvo tiempo de contestar. En ese momento, Maléfica volvió a aparecer, le hizo un guiño a las hadas y les dijo: “Avísenme cuando sea el próximo bautizo. Dulces sueños Kerly-Kerl”.

Con un pesar sobre los hombros, las hadas cargaron a la bella durmiente hacia el castillo de su padre. Allí el Rey las mandó a azotar por ineptas, muriendo ejecutadas sin posibilidad de defenderse con magia. Luego hizo colocar a la princesa en una cama llena de popurrí de lavanda para que por lo menos no oliera mal con el transcurso de los años. Iba a visitarla todos los días, echándole los chismes del reino, mientras le limpiaba la baba que salía de sus labios, con el remoto deseo que despertara. Pero la princesa Kerlys solo roncaba.

Al cabo de un tiempo, el Rey hizo lo sensato. Se casó nuevamente,  tuvo tripochas e invitó únicamente al hada Maléfica para que fuera madrina de las tres. En el bautizo, Maléfica, pasada de tragos, se congració con el Rey y accedió a subir a la habitación de la princesa Kerlys para deshacer el conjuro. En el camino se atragantó con dos papitas de leche, muriendo ahogada frente a la puerta del cuarto.

Al poco tiempo el Rey perdió su trono como consecuencia de la llegada de una bestia que luego resultaría ser un príncipe encantado. Los chambelanes de la corte intentaron por todos los medios que besara a la joven princesa para cumplir la leyenda del despertar con un beso de amor, pues necesitaban el cuarto con urgencia para meter un Jacuzzi. Pero el aliento de la mujer era tal, que hasta la bestia le parecía desagradable, por lo que hizo cubrir su habitación con una hiedra de rosas para perfumar el ambiente, el cual con el tiempo se convirtió en un infierno de espinas.

Pasaron cien años sin que un príncipe besara a la princesa durmiente. Como ni Maléfica ni el hada habían decretado qué sucedía después de los cien años, Kerlys Aurora despertó. Su cuerpo no había madurado, permanecía igual de bella que cuando tenía dieciséis, asunto que la contentó hasta que se vio las manos y pensó que debía hacer una cita para que le cortaran las uñas. Luego, se enjugó las lagañas, se limpió las costras de baba pegadas a su boca, estiró sus brazos y vio como el cuarto donde dormía estaba cundido de espinas.

Sintió hambre e intentó levantarse de la cama para buscar algo de comer. Pero cien años en la misma posición no activan a nadie, por lo cual se tendió nuevamente sobre el popurrí podrido, cambió de posición, se puso una almohada bajo el cuello y decidió seguir soñando, bajo un antifaz con pestañas pintadas con lentejuelas.

Y así murió una princesa a la que le dio flojera vivir. Todo porque a un hada no la invitaron a su bautizo y a las demás no se les ocurrió concederle el don de la pro actividad.-

-FIN-

Wednesday, June 4, 2014

Una Hora Loca en Barquisimeto (Con Stalkers y Todo)

 
 
Este fin de semana estuve en Barquisimeto invitado por la Librería el Clip para presentar mi libro “La Hora Loca”. Con todas las protestas de este año en Venezuela la verdad es que el libro se ha vendido solo (¡ya casi llego a las 4000 copias vendidas!) y no había tenido oportunidad de hablar sobre él frente a una audiencia. Cuando me llamaron de la librería para preguntarme si estaba interesado no dejé pasar la oportunidad, agarré mis maletas y me fui hacia el estado Lara.

Hay una cosa que me impresiona sobre los barquisimetanos y es lo amables que son. Yo no sé si es el color del cielo, que el calorcito es constante o que en verdad los caraqueños somos una cuerda de antipáticos sin tiempo para nada. Con orgullo debo decir que en Barquisimeto me adoptaron como si yo fuera un primo perdido de la capital, donde inclusive tengo hasta stalkers. Pero sobre eso contaré más adelante.

La Librería El Clip está ubicada en el Centro Comercial Los Leones y este año cumple cuarenta años. Hace meses cuando me escribieron para pedirme libros, le pregunté a mis amigos guaros sobre la librería. “Es de toda la vida”, me respondieron. Mandé las cajas inmediatamente. A mí me encanta la gente de toda la vida.

Cerca de las cinco de la tarde del día de mi presentación, me vestí en el hotel con una pinta que creía era digna de un autor serio. Mi cara salía en dos periódicos de la ciudad así que por lo menos debía aparentar ser respetable. Eso todo se perdió cuando llegué a la librería y constaté que el público que me esperaba era tan dicharachero como mi libro. Esto lo digo de la mejor manera posible. Llegar jurando que vas a tener que dar una disertación sobre narrativa y que el público te espere con sombreros de cotillón en la cabeza,  me hizo darme cuenta al instante que en Barquisiemto también hablan el idioma “Toto”.
 

Ver a cuarenta personas con sombreros de cotillón, sentados en sillas al compás de música típica de hora loca, me relajó completamente. Ahí me di cuenta de que íbamos a pasar una tarde sensacional. Mientras Betzaide, la amabilísima dueña de la librería, le contaba a la audiencia sobre mí, yo veía a la gente. A algunos se les veía que se habían leído mi libro, otros que ni idea pero igual vinieron y otros que pasaron por la librería y como vieron que se repartía cotillón les pareció el perfecto lugar para pasar la tarde. Un lugar donde se repartan serpentinas siempre es un buen spot para estar.

A mí me pusieron una corona sobre la cabeza, cosa que me puso nervioso de inmediato, hasta que alguien gritó: “Toto, quítate la corona que lo más bello de ti es tu calva”. De haber una tienda de anillos al lado de la librería, hubiera salido a comprar uno de compromiso y pedir matrimonio en ese instante. Ahí fue que entendí que cuando uno presenta algo que es suyo, siempre tiene que ser uno mismo, así sea con su helipuerto al aire.

Comencé haciendo lo que yo catalogo como una especie de standup (mi primera vez debo decir) sobre el concepto de las horas locas en Venezuela y después les leí el cuento de mi mamá y los mazapanes de Mechita Baldó en el aeropuerto. Si Mechita Baldó quiere irse a Barquisimeto mañana, seguramente va a vender sopotocientos mazapanes porque la gente se rió full. Luego leí el cuento “¿Y Qué Hacemos con La Cajita?” y terminé con el cuento del chivo contado por Miss Alice que terminó por sacar la casa por la ventana.
 

Gocé leyendo mis cuentos. Nunca los había leído en público y la verdad es que me gusta el ritmo que tienen para ser leídos en voz alta. Consideré en ese momento grabar un audio libro hasta que recordé que yo no me soporto la voz ni en mi contestadora.

Lo mejor de la experiencia fueron las preguntas, sobre todo de gente que se ha leído el libro o es visitante asidua de este tea party. Ponerle cara a esas personas que sé me han escrito ya sea por el Twitter o por comentarios en el blog es cheverísimo. Lo que sí fue todo un momento rock star fue cuando una chica levantó la mano y me dijo: “Hola, yo y mi amiga somos unas ‘Yo Te Leo’ que vinimos desde Portuguesa para verte”. Ahí yo hice plop!

Ese fue el momento más Mick Jagger que he tenido en mi vida. A mí no me viene a ver ni mi tía que vive en La Lagunita y que me pasen este tipo de cosas es una sensación increíble. Yo no tengo manera de explicar cómo es que los cuentos de un sifrino que escribe historias de La Castellana hacia el Ávila puedan tener resonancia en otras partes del país. Quizás sea una cuestión de que todos estamos en esto de buscar el buen humor. O de repente es que mi calva es burda de sexy, no sé.

Al terminar la presentación firmé libros y me tomé fotos con todos los asistentes aunque mi momento más cómico fue una pareja que vino con mi libro ya firmado. La esposa me dijo: “Vengo a ver si de verdad ésta es tu firma porque yo tengo una apuesta desde enero que mi esposo me conejeó y lo firmó él”. Se lo volví a firmar: “Verificado por la Comisión Anti Cuaima”. El esposo me dio un high five.

Ya de regreso a mi hotel me fui hacia un balcón oscuro a fumarme un cigarro y quitarme el ego que producen este tipo de eventos antes de subir a cambiarme porque tenía un matrimonio allá esa noche. Pero el ego no se fue, pues en medio de mi cigarro dos figuras oscuras se acercaron para decirme: “Quieto. No te vamos a hacer nada”.

Joder, me asaltaron en Barquisimeto.

Cinco segundos después las figuras oscuras se pusieron en un lugar donde podía verle las caras. Eran las niñas más bellas y simpáticas imaginables. Me dijeron: “Somos tus fans, no pudimos ir a la presentación así que te vinimos a stalkear a tu hotel porque queremos una foto contigo”. Les agradecí por mi segundo momento Mick Jagger del día, advirtiéndoles que nadie, jamás y nunca, por más admiradora que sea, debe presentarse con una frase como: “Quieto. No te vamos a hacer nada”. Y menos en este país.

Me senté en la piscina con estas dos locas a conversar sobre su trabajo. Son unas mujeres sensacionales que tienen una compañía llamada Foto Captura donde, además de stalkearme, se dedican a fotografiar fiestas infantiles. Fue cómico porque yo empezaba mis cuentos y ellas terminaban mis frases. Yo decía: “Oye, me fui de viaje recientemente y conocí a un fotógrafo…” y ellas decían: “Sí, en Escocia lo sabemos”. O, “bueno saben que en mi casa trabaja una señora divertidísima que dice que las piñatas son…”, y ellas me interrumpían con: “¡Claro! La Comae Josefa. ¿Cómo está?” Por no dejar, les pregunté si sabían el código de seguridad de mi tarjeta de crédito. No se lo sabían. Respiré aliviado.
 
Aquí junto al Club de Stalkers de Toto. División Lara

Ya tarde en la noche, encorbatado y gozando de un matrimonio entre amigos donde a nadie le importa mi libro (porque para eso están los amigos), me puse a pensar en que la gran lección que me llevo de Barquisimeto es que el buen humor es una necesidad en este país como lo es el aceite. Todos queremos tener treinta minutos al día para reírnos de nosotros mismos, de nuestras costumbres y de todo lo que nos hace ser como somos.

Vivimos constantemente en una fila, diciendo “¡qué bolas!” con cada noticia que sale de la boca del Gobierno y rezando para que un día la normalidad llegue a ser la norma y no la excepción. Ese día llegará. Mientras tanto, Barquisimeto me comprobó que cualquier puede ponerse un sombrero y tener una hora loca. Sin importar de donde venga, la verdad es que el venezolano lo único que busca más que la paz, es reír con alegría.

Y yo estoy plenamente contento con que así sea.

¡Gracias Barquisimeto y todos los que fueron a la presentación!

Tuesday, June 3, 2014

Hacer Humor No Es Ponerse el Traje de Payaso

Esta entrevista salió este fin de semana en el diario El Impulso. Muchas gracias a Alba Arráez por la conversa.
 
Toto Aguerrevere: "Hacer Humor No Es Ponerse El Traje de Payaso"
 
Con más de 41 mil seguidores en la red social Twitter, el humor de Toto Aguerrevere es de los más sensatos que se pueden encontrar en Venezuela. Con cada noticia hace lo propio; no se trata de una burla, sino de comentar los titulares que considera ilógicos.
 
Este conocido bloguero que se describe a sí mismo como un "buhonero intelectual", llegará mañana sábado a Barquisimeto para darle al público una buena dosis de La hora loca; el libro en el que destacan 30 cuentos que reflejan, a punta de risas, lo que vive la convulsionada sociedad venezolana.
La cita es en la Librería El Clip, a las cinco de la tarde.
 
"Estoy emocionado de visitarlos. Tengo tiempo que no voy a Barquisimeto. La última vez fui a una procesión de la Divina Pastora. Allá todos son muy simpáticos y me siento como el primo perdido caraqueño", contó Toto Aguerrevere al iniciar su entrevista con EL IMPULSO.
 
Él viene a presentar su libro. Pero no promete protocolos. Se sentará a leer una o dos historias de La hora loca, e invitará a los presentes a que cuenten sus anécdotas y lo hagan reír.
 
-La hora loca es un reflejo, en tono de humor, de lo que se vive en Venezuela. ¿Se reflexiona mediante la risa?
 
- Sí claro. Es una muestra del país que tenemos, porque aquí lo que vivimos es una gran hora loca. En mi libro hay un cuento serio, que es la muerte de Hugo Chávez; me pareció importante incluirlo, porque aquí se nos cambió el horario, la bandera, el escudo, el nombre del país y no es fácil que despiertes 14 años después que creías que el señor era eterno, tratando de ver cómo organizamos la nación mientras el Gobierno actual insiste en cotillón y serpentina.
 
-Dijo alguna vez que en Venezuela nadie se ocupa de gozar porque todo el mundo está molesto, ¿cómo hace para mantener el humor en medio de la crisis?
 
-Observando a la gente y hablando mucho con las personas que se te acercan aún sin conocerte. Todos tienen historias y es buscarles el lado positivo sin querer ser Ismael Cala. Ciertamente estamos viviendo una tragedia, pero la idea es buscarle la risa.
 
-Entonces el humor es necesario en tiempos de crisis...
 
-¡Claro! Si se pierde la capacidad de humor estamos mal. No se trata de ponerse un traje de payaso, sino de ser ciudadano y comentar de forma divertida algo que te parece ilógico. Porque para los titulares serios están hechos los periódicos.
 
-Precisamente nos levantamos cada mañana con titulares desalentadores. Su trabajo es buscarles el humor, pero, ¿hay días en los que no hay forma de sacar un chiste?
 
-Sí. Lo que pasó en febrero; las protestas, las detenciones. La situación de Iván Simonovis, de eso no se puede sacar un chiste.
 
Hay ciertas cosas que no se pueden tocar, pero cuando el Gobierno habla me quitan el trabajo porque ellos están haciendo el chiste cuando dicen que los aviones son desviados para el Mundial. Son situaciones incrédulas.
 
Su visión de país
 
Desde la visión de un profesional del Derecho que habla con humor, Toto Aguerrevere ve a Venezuela como "un país que lo invitaron a la mesa de té de Alicia en el país de las maravillas y le dijeron: Las leyes aquí no valen". "Ves que tus derechos están vulnerados, que la Constitución garantiza el pleno alimentario y no encuentras nada.
 
El tema de las colas es grave, todo un desastre, nos tratan como granja. No tienes idea de qué vas a llenar tu nevera y es humillante tener que hacer una cola por algo que tú vas a pagar", comenta.
El escritor también sueña con un modelo de país. "Quiero una Venezuela donde se pueda caminar libremente, yo envidio muchísimo eso de Europa. Extraño caminar y hablar con la gente; encerrarse en casa no es vida.
 
Cuando pueda salir sin miedo tendré el país que quiero, porque de resto, el clima y la gente de este país no lo tiene ningún otro", dice con optimismo. Toto fue víctima de un secuestro en el año 2010, enfrentándose así a dos situaciones: encerrarse en casa y vivir con miedo, o salir a la calle con un tercer ojo y tener cuidado.

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