Friday, November 21, 2014

Eso Será Para Enero

 
Esta mañana llamo a mi dentista. Hace seis meses cuadré una cita para revisarme los dientes y aunque sé que me toca en noviembre, ignoro la fecha. “Ah, tu cita fue el martes. Te llamamos pero tú no atendiste”, me dice la recepcionista. Le pregunto si me puede decir el número que marcó y me da un teléfono celular equivocado. Con razón no atendí.

Como perdí mi fecha pero igual quiero hacerme una limpieza de dientes, le digo para anotarme en una nueva cita. La recepcionista me dice: “Uy amigo, eso será para enero. La Doctora está full y se va de viaje en diciembre”. Le pregunto si me puede poner con otro dentista y me dice que no porque los odontólogos se ponen furiosos cuando los pacientes son remitidos a otra persona. Como si eso fuera problema mío. Necesito hacerme una miserable limpieza de boca y ahora no puedo por celos.

Eso me lleva a preguntarme: ¿estoy yendo al dentista o a un episodio fallido de The Real Housewives of Orange County?

Con una promesa de “te llamaremos” cuelgo el teléfono y me pongo a pensar, ¿qué pasa con diciembre que todos bajamos la reja del negocio desde tan temprano? En Venezuela nadie trabajó por cinco meses debido a las protestas. ¿Realmente nos podemos dar el lujo de no trabajar por un mes más? Yo también me voy de viaje así que la respuesta debe ser afirmativa, pero ¿por qué desde mediados de octubre –cuando ya le dan con todo a la gaita en la radio- te lanzan un rechazo rotundo al 2014?

Me pasa con mi libro. La expectativa era volver a lanzar Cuentos de Sobremesa y La Hora Loca para diciembre, pues la gente lo sigue pidiendo. Ahí se rieron en mi cara. “Toto, el calendario de PDVSA sale en enero”, me dijo la imprenta. "Créeme que tu libro con suerte será para febrero”. Sí, me he debido poner las pilas antes, pero no hice nada distinto que en años anteriores. Llamé en la misma fecha en la cual suelo llamar para imprimir. Nadie atendió salvo para reírse. 

“Bueno, háganme un presupuesto para entregarle las artes en diciembre y ser el primero en imprimir”, es mi súplica. Ahí nadie atiende. Los precios subirán en enero por lo cual nadie en su sano juicio me va a cotizar con un presupuesto que en el 2015 probablemente será más de la mitad de lo que cuesta hacerlo ahora. No ocurre con mis propios servicios. “Necesito una traducción”. Bien, te la hago. “La necesito en media hora porque estoy saliendo al aeropuerto y no vuelvo sino hasta enero”. Ah tú si eres chévere.

Con esto no digo que todos deberíamos tener un descanso en diciembre. Nos merecemos unas vacaciones, mucho más en un año que si bien no fue electoral, ha sido político hasta la médula. Pero como están las cosas, donde no hay materiales y todo está cada vez más caro imagino que el 2015 nos lanzará un “uy eso será para el 2016” en marzo. Y yo, mi boca, y mis libros quedarán como aquella canción que decía “fumando espero”.-

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...