Tuesday, June 16, 2015

Juguemos a Palito Mantequillero



Uno de mis juegos favoritos cuando yo era chamo se llamaba “Palito Mantequillero”. Este juego consistía en nombrar a un capitán para que escondiese la ramita de un árbol en un lugar sin que el resto de los niños lo viéramos. Cuando ya estaba escondida, todos salíamos en su búsqueda y el capitán nos señalaba con la palabra “frío” si estábamos muy lejos del lugar donde escondió el palito o “caliente” si a su vez estábamos muy cerca del sitio. Cuando alguien encontraba el palito mantequillero, le tocaba el turno de ser capitán y el juego volvía a comenzar.

Lo que jamás imaginé es que en mi vida adulta tendría que jugar a lo mismo para conseguir productos de primera necesidad. Todos los días debo someterme a esta modalidad de juego para comprar detergente, afeitadoras o harina. Solo que ahora al capitán se le conoce como “bachaquero” y el palito ahora es un pote de leche o un champú. Las palabras del juego también cambiaron; “caliente” ahora es “pitazo” y “frío” es “No, mijo”. Hasta el nombre del juego varió. Principalmente porque la mantequilla es difícil de conseguir.

A falta de políticas serias, los venezolanos estamos sometidos diariamente a todo tipo de juegos infantiles. Para evadir los huecos en las calles debemos saltar en un solo pie como lo hacíamos en “El Avioncito”. Con el hampa –quien tiene 17 años invicto en el juego “Policías y Ladrones”– debemos jugar a “La Ere” y si ocurre una protesta e interviene la Guardia Nacional, nos toca jugar “Quemado”. A menos que llegue el SEBIN a nuestras casas, en cuyo caso es mejor optar por el “Escondite”.

Suena ridículo, pero no es mentira que el Gobierno de Nicolás Maduro nos trata a todos como si Venezuela fuera una guardería. Adivina, adivinador ¿a qué juega el TSJ? A “La Gallinita Ciega”. ¿A qué juega Ricardo Sánchez? A saltar la cuerda. ¿A qué juega Diosdado Cabello? Diosdado no juega.

Tomemos las elecciones parlamentarias. No importa que la MUD sienta predilección por el pasatiempo de “halar la cuerda”, todas las semanas el CNE nos dice que está más cerca de anunciar la fecha de la elección. “Falta poco”, anuncian… “En dos o tres semanas la damos”… Nos acercan pero nos mantienen alejados, lo cual es la premisa completa del juego “1, 2, 3 Pollito Inglés”.

Y así es con todo. ¿Nadie jugó a “Cero Contra Por Cero”? Este era un juego donde uno de los jugadores se colocaba inclinado hacia adelante con las manos en las rodillas y la barbilla recogida. Luego el resto de los participantes saltaba por encima de este jugador. Llámenme loco, pero ¿eso no es lo mismo que hacen los bolienchufados con todos los que debemos pedir cita para nuestros trámites?

El problema, como aprendimos desde pequeños, es que con mucho juego y poca educación nadie se beneficia. Lamentable entonces que el Gobierno ignore esta premisa. Si por cada vez que Nicolás Maduro culpase a la oposición, a los Estados Unidos o a la otitis por los problemas del país, tendría suficientes “papas calientes” como para alimentar a miles de niños en nuestros  colegios. Tremendo lío estamos entonces, cuando el máximo líder siempre es el más acuseta. Pues así estamos en Venezuela. Todos metidos en una carrera de sacos, intentando ganar en el juego “Paz y Guerra”.

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