Tuesday, August 29, 2017

El Ratón Pérez no llega esta noche porque anda en China

Créditos Foto: Muy Historia

Ayer escribía en el crucero de las dolencias sobre mis dientes y hoy me entero de que mi sobrina perdió sus dos dientes frontales. Tiene una chorrera de años y se le cayeron porque se le desbarató la plancha mientras la limpiaba en el lavamanos… Mentira, Lucía es una pichurra de siete y está en edad para que se le caigan los dientes de leche. Pero sería genial echar el cuento de que uno tiene una sobrina vieja chuchumeca con mala higiene para verle la cara de impresión  a la gente. 

Lo cierto es que Lucía anda como una arquería de fútbol y una emoción por la llegada del Ratón Pérez. El ratón no ha llegado. Mi hermana no tuvo tiempo de ir al cajero el día que se le cayeron y le dijo que el Ratón Pérez no iba a llegar esa noche porque andaba en China… Sí, en China. Aparentemente el Ratón Pérez tiene negocios inmobiliarios allá. O quizás está en su luna de miel. 

En todo caso, a mi hermana hay que aplaudirle sus técnicas de educación. Es la única madre que conozco que de manera descarada le miente a una niña sobre otra mentira como lo es la llegada de un personaje ficticio. Bueno, como conté en mi libro La Hora Loca, ella y yo compartimos una madre que una mañana de Navidad se disfrazó de la Virgen María para avisarnos que San Nicolás no había llegado todavía y que debíamos volver a dormir, así que la historia se repite. 

Por lo menos el diente existe. El otro día me echaron un cuento de una mamá que estaba acostada en su cama con un dolor de vientre macabro. Antes de dormir, su hija entró al cuarto para anunciarle que se le había caído otra muela. “Qué bien, mi amor”, le dijo la mamá adolorida mientras fingía felicidad. Tras inspeccionar el nuevo hueco en la boca de su hija, le dijo: “Si quieres déjame la muela aquí en la mesa de noche para que el Ratón Pérez se la lleve esta noche”. 

Eso fue un error. Resulta que al lado de donde la hija puso su muelita había una pastilla suelta para el dolor de vientre. Tarde en la noche y con las luces apagadas, la madre extendió su brazo para agarrar la pastilla. Se la bajó con un poco de agua hasta que se fue en vómito y angustia cuando se dio cuenta de que no se había tragado la pastilla ¡sino la muela!

Yo nunca tuve una historia trágica con el Ratón Pérez. Sí recuerdo una vez que me dieron un billete de 500 Bolívares (de los viejos, viejitos) y me emocioné tanto agarrándolo entre las manos que lo rompí sin querer por la mitad. No me dieron otro. Se lo agradezco a mis padres. Me preparó para el pelabolismo actual. Otros niños en cambio fueron más precavidos. Un amigo mío cachó a su papá mientras metía la mano debajo de la almohada para sacar el diente. Viéndole el dinero en la otra mano le gritó: “¿Y qué haces tú con los reales que me dejó el Ratón. O sea Papá, ¿tú me estás robando?” 

Eso es lo bonito de la inocencia infantil. Vives con una compañía de teatro que crea personajes por algo tan humano como perder un diente de leche. Ahora, y no quiero ponerme Delcy con esto, pero ¿quién fue el papá que comenzó a aplaudirle la caída de los dientes a su hijo con dinero? Eso suena tan Donald Trump que me parece increíble que al resto nos haya parecido una idea fantástica. Si consideramos que cada niño tiene 20 dientes, ¡el Ratón Pérez es una renta! 

Lo otro que no entiendo es por qué a nosotros nos tocó el Ratón Pérez y a los gringos el Hada de los Dientes. ¿Qué demonios pasó con ese reclutamiento? ¿A nosotros un roedor y a los Estados Unidos una Tumbelina con tutú y escarcha? Ahí hubo un problema de marketing. Aunque gracias a Dios existe el Hada porque si no, uno de mis cuentos favoritos que leí en Reader’s Digest no se hubiera dado. 

El cuento es el siguiente: una niñita va en el carro con su mamá y le comenta que su vecina le contó que el Hada de los Dientes es su mamá. La señora respira profundo y se prepara para contarle la verdad cuando la hija continúa y le dice emocionada: “¿Tú sabes lo que significa eso Mamá? ¡Vivimos en la misma calle que el Hada de los Dientes!” 

Sortaria ella. Según mi sobrina, el Ratón seguro está haciendo aduana en China.- 

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