Tuesday, August 22, 2017

El Toto Eclipse of the Heart


Ayer cumplí 38 años. También hubo un eclipse. Los astrólogos me amaron. Había uno que quería bañarme en formol y estudiarme, pero le dije que no porque ya yo me había bañado en la mañana. Aparentemente es un fenómeno y a la persona que cumple años el mismo día de un eclipse le pasan cosas interesantes. Ya han pasado 24 horas y hasta ahora no me ha ocurrido nada significativo. Mentira, me comí tres chocolates de leche. Quizás eso no sea un momento guao pero de repente hay una gordita a dieta que le parecería lo máximo comerse tres chocolates de leche. 

Confieso que este último mes me han pasado cosas que podrían etiquetarse como cerradas de capítulos. Viajé a Miami recientemente a celebrar mis 20 años de graduado del colegio. La celebración habría sido en Venezuela con la salvedad de que al menos 20 de los 54 que nos graduamos en esa promoción viven en Florida y era o celebrarlo allá o abrir una botella de vino y celebrarlo por Skype. No es fácil perder a tus amigos. Estoy en un chat con 18 amigos y antier se fue el penúltimo de Venezuela. Ahora solo quedo yo. Soy oficialmente Wall-E. 

El reencuentro estuvo bueno. Hay algo de los amigos del colegio que no lo tienen los demás grupos de amistades. Yo creo que fue tanto el sudor acumulado en los recreos que nos unió como una especie de pacto de sangre. O pacto de sudor en este caso. Lo cierto es que con ellos pasan cinco minutos y todos volvemos a tener una camisa escolar. Claro, la camisa está un poco más ajustada porque estamos todos acabados. Pero las personalidades son exactas a cómo éramos hace 20 años. La de moral dudosa sigue buscando hombre, el que todos sabíamos que iba a ser millonario está considerando comprarse un avión y yo, bueno yo sigo siendo un inseguro con necesidad de aceptación. 

Después de ahí, volé a Portland, Maine a asistir a los 100 años del campamento de verano donde fui por más de 15 años. ¿15 años, Toto? ¿Quien es lo suficientemente pegado como para meterse en un bosque a hacer pipí en los árboles? Pues yo. Algo de ese lugar me atrajo lo suficiente como para que piense todos los días en volver y por fin pude hacerlo. Mis sueños están ubicados ahí, casi todas mis contraseñas estuvieron relacionadas en algún momento con el campamento y sentía que tenía que regresar. Al pisarlo de nuevo me puse a llorar. Muy trágico, lo sé y lo hice en privado porque tampoco es que es un drama de Raúl Amundaray. Pero volver a un lugar al que llamé mi casa por tanto tiempo y encontrarlo exacto a cómo lo dejé fue una sensación increíble. Pasar un fin de semana rodeado de amigos que ni Facebook adivinaría que tienen una conexión es una de las cosas más sensacionales que me han pasado. 

Así que lo podemos llamar un cierre de capítulos. La vida es tan cursi que decidió hacerme una limpieza de historial para esta nueva etapa que apenas comienza. No creo mucho en eclipses y con los astrólogos solo estoy de acuerdo cuando me dicen que los nacidos el 21 de agosto tienen un problema con la autoridad. Eso es totalmente verdad. A mí siempre me ha gustado esto de ser un espíritu libre. Encadenado al Wi-Fi claro pero libre al fin. 

No sé por qué razón pero siento que me viene una mudanza pronto. De casa, de vida, o de lo que sea pero cuando uno sabe que algo le va a pasar, pues generalmente ocurre. Es como un TOTO Eclipse of the Heart, lo que sientoYo mientras tanto hago mi maleta. Si no me pasa nada más interesante que los tres chocolates que me comí esta mañana, pues deshago la maleta y ya. Pero hay una aventura por ahí. Espero poder contar nuevas historias en este nuevo capítulo de mi vida. Y si no es así, ¡pues que venga pronto un nuevo eclipse porque guillo!- 

1 comment:

Anonymous said...

¡Feliz cumpleaños! De parte de una "Yo te leo" desde el año 2011. Gracias infinitas por sacarme las mejores risas y sonrisas en mi oficina a la hora del almuerzo durante tantos años. Qué rico leerte de nuevo.

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