Monday, September 11, 2017

No todo tiene que ser sobre nosotros

Yo entiendo. Vivimos en un país con vista al Mar Caribe que ahora va a cotizar su economía en yenes, rublos y morocotas y cualquier otro nota bancaria que NO diga “En Dios confiamos”. Hace poco una pareja en Caricuao asesinó a su hijo de dos años porque se querían ir de viaje a Panamá y no tenían con quien dejar al carricito. Un amigo publicó un post en Facebook quejándose porque le habían cobrado más de tres mil Bolívares por un Toronto. Se lee UN Toronto. Sí, yo entiendo. Venezuela es la tierra donde la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas vacacionaría en un time sharing

Y sin embargo no todo es sobre nosotros. Hay un mundo allá afuera, gracias a Dios… mentira en Dios no, porque no nos dejan confiar en Dios. Existen los eclipses, los terremotos, los huracanes y el gordito de Corea del Norte. Los cuatro son un horror (y ya voy a explicar porque meto a los eclipses en ese saco) pero por lo menos la población mundial se une para verlo, resguardarse,  huirle o hablar mal de él, respectivamente… Nota: si eres de Corea del Norte sustituye “gordito de Corea del Norte” por “Donald Trump” y entenderás. Nota 2: Si eres de Venezuela sustituye “gordito de Corea del Norte” por el que más te hinche las pelotas. Aquí hay varios. 

A mí me gustó que todos viéramos el eclipse juntos. Era como en la película El Grinch cuando a Los Who le quitan la Navidad pero igual se agarran de la mano para cantar por la llegada de la Navidad. Medio pobretón pero cuchi. Así nos pasó con el eclipse. Hoy tengo la leve sospecha de que ese eclipse del carrizo cambió la potencia de los ventiladores terráqueos y causó a Harvey, a Irma y a toda una banda de huracanes nefastos que logró que no existiera otra conversa que la evacuación de Miami durante el fin de semana. 

¿Quién lo diría que tanta gente vive en Miami? Si alguien se escapó con una amante para Miami esta semana, la cagó olímpicamente porque todos nos enteramos de que estaban ahí. Sabes que un huracán es grande y noticioso cuando te enteras sobre el trayecto Miami-Tampa-Charlotte de tu prima tercera a quien no has visto desde el Pleistoceno y del vuelo Miami-Chattanooga-Nueva York del amigo silente en el chat del colegio que apareció gracias a Irma pero que todavía no sabes realmente si estudió contigo o no.

Las noticias del mundo giraron en torno a ese huracán el cual causó estragos en gran parte de las islas caribeñas y el territorio estadounidense. El camino a la reconstrucción será largo en muchos casos, pero lo bueno es que espero que accidentes naturales como estos sirvan para que las naciones se sienten a discutir sobre el cambio climático de manera seria. ¿Oíste Donaldo? Seria. Nada de guachafitas ahora. 

Ya que tenía a muchos amigos en Estados Unidos resguardados y pendientes de las noticias, se me ocurrió aligerarles la tensión. Siempre he pensado que el humor ayuda en momentos de crisis y con esto en mente, recordé un vídeo del 2015 sobre una periodista irlandesa que reportaba sobre una situación similar de lluvias en Irlanda. En el vídeo, ella alerta muy preocupada sobre los peligros de tomar viajes innecesarios o nadar en el mar. Al final, de manera inesperada, un poste de “PARE” la golpea en la cara y la saca de escena. Aquí el vídeo:



Aunque el reportaje es verídico, el poste es falso. Un editor irlandés lo agregó después de la transmisión para darle un toque de humor a las advertencias trágicas de la periodista. En serio son trágicas. Es como mi mamá alertándome sobre los peligros del sexo que me dejaron traumatizado hasta mi pérdida de la virginidad a una edad no confesable pero digamos que Las Spice Girls ya habían pasado de moda y yo tenía 17 años cuando salió su primer hit “Wannabe”. 

El hecho es que el vídeo de la periodista golpeada por el poste se hizo viral en su momento. Ella se tomó la edición del poste falso con soda y declaró a los medios sentirse absolutamente famosa y agradecida de que por lo menos su mensaje de alerta llegase a una audiencia masiva. Pero hasta el sol de hoy hay mucha gente que todavía cree que lo del poste es real. Tal es la maravilla de su edición. 

Esto fue lo que ocurrió cuando colgué el vídeo en mi cuenta de Instagram @totoaguerrevere para hacer reír a los atrapados en sus casas por el huracán. En su leyenda escribí: “Voy al infierno en hidro tubo pero esto me hizo el año”. Gracias a Dios la gente también se rió bastante como me lo esperaba. 

Sin embargo, no a todos les gustó. Quizás pensando que era de verdad, muchos escribieron para decirme que les parecía de mal gusto porque la periodista estaba haciendo su trabajo y que no me reiría si ella fuera mi madre, tía o prima. Algo imposible considerando que mi madre, tía y prima jamás saldrían a reportar bajo la lluvia porque seguro dicen que eso causa frizz en el pelo y "no miamoooor". 

Eso no lo critico, pues están en lo cierto y es normal que las cosas que me den risa a mí no sean para todo el mundo. Así me pasa con mis comentarios en Twitter y siento que la gente es libre de opinar lo que quiera. Sería muy aburrido si todos pensáramos igual y de hecho me encanta cuando alguien no está de acuerdo conmigo y me da su punto de vista porque eso me da pie para considerar las cosas de otra manera. Excepto la pizza con piña. Lo siento, eso no es pizza, eso es un coctel de frutas empanizado.  

Lo que detesto son los insultos dedicados a terceras personas en mi cuenta porque me meten en un ring de boxeo al cual no pedí meterme. Principalmente porque me da sueño el boxeo pero secretamente porque me hacen sentir como Taylor Swift en la pelea con los West Kardashian. Con este vídeo me pasó. Una persona en particular, por ejemplo, se dedicó a insultar a otros que se habían reído con el vídeo diciéndoles que eran unos idiotas. Pausa momentánea para decir: "Uyyyy". Como hay gente que no aprende que la elegancia del insulto es un arte que no es para todos, la misma persona luego escribió un comentario genérico dedicado a ventilar su frustración en el cual puso algo que me desagradó de sobremanera:



¿Y qué le hicimos nosotros pues? 

Al leerlo, borré el comentario de mi cuenta. Algo que jamás hago por cierto pero me pareció que no era el lugar ni el momento para evidenciar una tangana. Entiendo que el vídeo puede ser ofensivo, sobre todo para las personas que no saben que es falso, pero no comprendo qué demonios tenemos que ver los venezolanos ahí. ¿No es el humor universal? ¿O es que acaso a los franceses o a los mozambiqueños no les daría risa? ¿Qué tiene que ver Venezuela en esto? Y otra cosa, ¿cómo es eso de que somos unos mal bañados?

Y esto fue con un chiste. Un vídeo colgado por un paisano (mal bañado pero paisano al fin) sobre algo que ocurrió en Irlanda en el 2005.  (Repeat after me: en IRLANDAAAAA. A siete mil ciento cuarenta y ocho kilómetros de Venezuela. En el DOS MIL CINCOOOO. Hace doce años por los clavos de Cristo… No mentira, de Cristo no se puede hablar porque el Gobierno nos dice que en Dios no podemos confiar…). Pero es un chiste al fin. ¿Por qué la ofensa a la nacionalidad como si nos mereciéramos que Kim Jong-un nos mande una bomba nuclear por el ducto de una poceta? ¿Qué tiene que ver ser venezolano con hacer un chiste que ni inventamos nosotros? 

Chiste aparte, me pasa con cierta frecuencia que leo cómo nos quejamos de ser anti-venezolanos porque no estamos hablando exclusivamente sobre la situación en nuestro país. Y ese es mi punto. El mundo está lleno de noticias y por alguna razón la situación política de Venezuela nos ha llevado a hacer que algunos piensen que todo debe ser sobre nosotros. Sí, en cierta medida lo es, porque esta es nuestra esquinita del gallinero y hay que limpiarlo todos los días pues. Pero no puede ser que ocurra algo en otro lado de la granja y alguien se ofenda porque a otros les parece importante hablar sobre ello. 

Algo que me llamó la atención este fin de semana  fue el caso de Antigua y Barbuda. La isla se devastó por completo con el Huracán Irma y varios en Twitter recordaron que en la OEA se habían abstenido sobre la reconsideración de la constituyente en Venezuela. Eso es bajo. Que el Gobierno les mande dos toneladas de comida en ayuda humanitaria cuando aquí necesitamos cinco es cuestionable y ciertamente es tema para el debate, pero hay veces que no todo puede ser sobre nosotros. 

Las noticias ocurren todos los días en todas partes del mundo. Algunas buenas y otras malas pero son noticia. Y me enferma que uno se preocupe por una persecución en Myanmar y que alguien te escriba: “preocúpate por la persecución de los venezolanos” como si no lo hiciera todos los días. Me dan dolor las inundaciones en Venezuela pero no por eso puedo dejar de escribir sobre el Huracán Irma. Eso es como decir que solo puedo hablar sobre los temblores en Venezuela y no sobre las 928 réplicas que ocurrieron tras el terremoto en Ciudad de México. 

No todo es sobre nosotros. Si lo fuera, el eclipse, el huracán, Kim Jong-un, el terremoto y la periodista irlandesa solo se verían en nuestro país. Eso jamás será así. Lo más impactante que pueda tener una noticia es que le llegue a todo el mundo y lo más bello que tiene un chiste es que pueda ser universal. Gústele a quien le guste y al que no que lo diga. Pero que la persona no insulte a los que optamos por vivir fuera y bien lejos de su ombligo, declarándose avergonzada de tener que compartir terruño con venezolanos imbéciles. Porque eso no es vergüenza amiga, eso es intolerancia pura. Y poco sentido del humor que es peor.-

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